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El plan de Rusia para acabar la guerra era muy razonable, pero nadie se fía de Putin

La guerra de Ucrania se encamina rápidamente hacia los dos años de duración. Pese a que en los últimos meses haya perdido algo de foco global, debido al conflicto en Oriente Próximo entre Israel y Gaza, los combates continúan y Rusia mantiene su invasión, con la idea de que el Donbás quede bajo su control completo.

Sin embargo, el final no está cerca para ninguno de los dos bandos. Ante la férrea resistencia ucraniana, las tropas de Vladímir Putin están teniendo muchas dificultades para incorporar nuevos territorios, aunque ya controlan aproximadamente un quinto de la superficie de Ucrania.

Vladímir Putin, presidente de Rusia.. (Photo by Contributor/Getty Images)
Vladímir Putin, presidente de Rusia.. (Photo by Contributor/Getty Images)

Nos encontramos en una situación de un cierto estancamiento en la que Moscú está todavía muy lejos de lograr sus objetivos, mientras que Ucrania no está consiguiendo recuperar lo ya conquistado por Putin. En este escenario, que ya se prolonga en el tiempo meses, la salida más lógica para este conflicto podría ser la negociación. Sin embargo, de momento ninguno de los dos contendientes está por la labor.

Pero lo cierto es que en el pasado sí que hubo propuestas destinadas a encontrar la paz. Y Rusia puso una gran condición que podría ser asumible para Ucrania. El gran problema es que nadie se fía de las promesas de Putin.

En las primeras etapas de la guerra, cuando todavía no se intuía que se iba a alargar tanto en el tiempo y cuando Moscú atacaba toda la superficie de Ucrania, Rusia ofreció poner fin a la invasión a cambio de que Zelenski renunciara a su ambición de unirse a la OTAN y el país adoptara una posición neutral. Una propuesta que ahora ha contado David Arakhamia, jefe de la delegación ucraniana en las conversaciones.

Era la primavera de 2022 y el primer ministro ucraniano tenía todo el apoyo de la comunidad internacional. La mayoría de países occidentales no habían dudado en dar su respaldo ante la invasión rusa, proporcionando armas y dinero y también abriendo sus fronteras a todos esos refugiados que escapaban de las bombas.

"Realmente esperaron casi hasta el último momento presionando para firmar un acuerdo de este tipo para que asumiéramos la neutralidad. Para ellos era lo más importante", ha señalado el negociador ucraniano.

Para Rusia es una prioridad que Ucrania no entre en la OTAN. (Photo by Diego Herrera Carcedo/Anadolu via Getty Images)
Para Rusia es una prioridad que Ucrania no entre en la OTAN. (Photo by Diego Herrera Carcedo/Anadolu via Getty Images)

La propuesta podía resultar razonable para Ucrania, pero la desconfianza hacia Putin echó por tierra la posibilidad de alcanzar un acuerdo.

"No hay ni había confianza en que los rusos lo harían. Eso solo podría hacerse si hubiera garantías de seguridad", ha añadido.

Ucrania ya ha iniciado los trámites para unirse a la OTAN, por lo que un cambio hacia la neutralidad requeriría una modificación constitucional. Muchas veces se ha escrito que precisamente es esta alianza la que más preocupa a Rusia. Moscú no quiere tener frontera directa con esta unión militar en la que varios de sus integrantes poseen armas nucleares, por lo que nunca aceptará esta pertenencia a la OTAN.

Los motivos del no

La oferta estaba encima de la mesa, pero Ucrania tenía dudas. Y es que desde Kiev se pensó que, sin esas garantías, el país sería vulnerable a un posible segundo ataque ruso, ya que con la tregua momentánea las tropas rusas podían reagruparse e iniciar un nuevo ataque.

Hubo dos momentos clave que terminaron haciendo que Ucrania rechazara. El primero fue la visita de Boris Johnson a Kiev en abril de 2022. El primer ministro británico por aquel entonces rechazó cualquier acuerdo con Rusia y animó a continuar con la lucha. Conviene recordar que Reino Unido ha sido uno de los aliados más cercanos a los ucranianos, por lo que su posición es muy influyente.

Boris Johnson y Zelenki en la visita del primero a Ucrania el 9 de abril de 2022. (Photo by Ukrainian Presidency/Handout/Anadolu Agency via Getty Images)
Boris Johnson y Zelenki en la visita del primero a Ucrania el 9 de abril de 2022. (Photo by Ukrainian Presidency/Handout/Anadolu Agency via Getty Images)

El segundo se produjo con la retirada de las tropas rusas en su ataque sobre Kiev. Cuando ocurrió, se pusieron de relieve los presuntos crímenes de guerra que habían cometido en Bucha. Esta circunstancia hizo que las autoridades ucranianas se reafirmaran en su desconfianza. Apenas unos días después, Putin dijo que las conversaciones eran "un callejón sin salida".

Desde entonces han pasado muchos meses y la situación ha cambiado. Ya ninguno de los dos contendientes cree en una victoria rápida en el conflicto. Y aunque las posiciones están muy lejos, ambos empiezan a intuir que quizás la negociación sea la única opción posible. En ese escenario habría que ver cuáles son las líneas rojas de cada uno.

Lo que sí está claro es que de momento es imposible que Ucrania entre a formar parte de la OTAN, como si lo ha hecho recientemente Finlandia. El bloque no quiere avanzar en la membresía mientras el país esté en guerra y además Estados Unidos quiere evitar una escalada de las tensiones con Rusia.

Antes de poder pensar en la paz, es necesario que los dos bandos se sienten a negociar en un clima de confianza que permita llegar a acuerdos. Algo que fue imposible en 2022 y que probablemente todavía lo sea hoy en día.

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