Cómo Medellín se ha convertido en un referente global para combatir las olas de calor

Durante décadas, Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, ha estado luchando con la alta delincuencia y la violencia, a las que en los últimos años se ha añadido una nueva amenaza: el aumento de las temperaturas como consecuencia del cambio climático.

Un problema global para el que todo el planeta busca soluciones. Pero la urbe sudamericana va con ventaja, gracias a una estrategia exitosa que ya está dando sus frutos. Un proyecto que tiene como objetivo hacer de Medellín un lugar agradable para sus habitantes, incluso cuando las olas de calor más aprietan.

Medellín se ha llenado de grandes corredores verdes para luchar contra el cambio climático. (Photo by JOAQUIN SARMIENTO/AFP via Getty Images)
Medellín se ha llenado de grandes corredores verdes para luchar contra el cambio climático. (Photo by JOAQUIN SARMIENTO/AFP via Getty Images)

La iniciativa se llama Corredores Verdes y ya ha sido premiada a nivel internacional, convirtiendo a la ciudad colombiana en un referente a nivel global de cómo combatir las altas temperaturas.

En las grandes ciudades, la situación es aún peor porque las grandes áreas construidas de asfalto y hormigón lo que hacen es absorber el calor del sol, elevando el termómetro, las conocidas como islas de calor. Para luchar contra ello, el proyecto se ha basado en llenar la urbe de vegetación. Y está dando resultado.

18 grandes avenidas y 12 vías fluviales se han convertido en corredores verdes que conectan parques y que logran un enfriamiento gracias a las zonas de sombra que se crean. Hasta 2019 se habían plantado 8.300 árboles y palmeras junto con 353.765 arbustos.

Todo un pulmón verde que ya ha hecho que las temperaturas hayan bajado tres grados en estas zonas y alrededores, pero se espera que en los próximos años sean cinco grados, una vez que los árboles más altos estén plenamente desarrollados y puedan mostrar todas sus capacidades a la hora de dar sombra y enfriar.

Son varios los ejes sobre los que se asienta este programa tan ambicioso: crear una ciudad más bonita, abordar el efecto islas de calor urbanas, aumentar la biodiversidad o reducir la contaminación del aire. Además de los efectos positivos en el día a día de la ciudad, también está beneficiando a personas vulnerables.

Medellín se ha convertido en un lugar más agradable para sus residentes. (Photo by JOAQUIN SARMIENTO/AFP via Getty Images)
Medellín se ha convertido en un lugar más agradable para sus residentes. (Photo by JOAQUIN SARMIENTO/AFP via Getty Images)

Los jardines botánicos han capacitado a 75 nuevos jardineros que se encargan de cuidar de estos grandes corredores verdes. Se trata de personas desplazadas por los conflictos armados o de las comunidades rurales más pobres, lo que les ayuda a tener una formación y un empleo.

En estos corredores verdes también se ha tenido muy en cuenta a los animales y a los insectos. Así, cada corredor imita un bosque natural (plantas altas, bajas y medianas) para que vivan en estos hábitats y sean un espacio acogedor para ellos, más allá de la jungla de asfalto.

Finalmente, también hay un área bajo una línea de metro elevada que se utiliza para recoger el agua que cae del puente y así poder regar la vegetación. Un esfuerzo de adaptarse a la realidad actual y convertir las ciudades en un lugar más sostenible y confortable para los residentes.

Y es que la lucha contra el cambio climático y el aumento de las temperaturas es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad en las próximas décadas. Y la ciudad de Medellín parece decidida a jugar un papel activo.

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