La falta de respeto de López Obrador al rechazar al Estado Mayor Presidencial

Foto: Cuartoscuro

Durante casi 100 años el ejército ha cuidado la seguridad del presidente, cúspide del sistema político mexicano, al ser el control de la administración pública federal, mando de las fuerzas armadas y representante de la nación frente a otros Estados. Es el único caso en el país en el que una persona es, al mismo tiempo, una institución pública que debe ser resguardada para garantizar su operación a
favor del pueblo que lo eligió.

Este es el razonamiento que justifica que el Estado Mayor Presidencial (EMP) desempeñe esas y otras funciones relacionadas con la presidencia y en particular con el presidente de la república.

Además de proteger al Presidente, su familia, altos funcionarios y visitantes extranjeros, el EMP resguarda bienes de la Presidencia de la República, con valor de más de 11 mil millones de pesos. (24 Horas, 13 de agosto de 2018)

Después de reunirse por segunda ocasión con el presidente Peña Nieto, el presidente electo informó a los medios, que éste le insistió sobre la necesidad de que aceptara, durante el periodo de transición, una vigilancia especial y para cuando asuma la presidencia.

“Mi respuesta fue agradecer y le informé que voy a contar con una ayudantía, un equipo de 20 profesionales, no necesariamente profesionales en el tema de seguridad, sino profesionales, porque todos ellos van a tener un nivel académico de cuando menos licenciatura.

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“Serán 10 hombres y 10 mujeres muy cercanos a nosotros. Vamos a hacer esta selección. Respeto mucho al Estado Mayor, de ninguna manera quiero faltarles al respeto, es una institución que se ha mantenido por muchos años; sin embargo, son otros tiempos”. (Reforma, 10 de agosto de 2018)

Nombrado por López Obrador, el empresario de origen libanés, Daniel Asaf Manjarrez, será el Coordinador de Ayudantía, que operará el cuerpo de seguridad, integrado por 10 hombres y 10 mujeres de diferentes profesiones, ninguno estará armado, que lo protegerá a partir del 16 de septiembre.

Por su parte Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Pública, comentó: “Estamos partiendo de un perfil básico de lealtad, de compromiso y con formación profesional, con nivel licenciatura, de tal manera que tengan los elementos adecuados para recibir la capacitación adicional que se requerirá con el fin de cumplir la tarea encomendada”.  (La Jornada 11 de agosto de 2018)

Con esta determinación Andrés Manuel López Obrador cambiará a 6 mil 685 elementos que integran el Estado Mayor Presidencial por una ayudantía de 20 ciudadanos que estarán encargados de su seguridad. El último registro indica que al EMP pertenecen elementos del Ejército, la Armada y el Cuerpo de Guardias Presidenciales, quienes, a partir del 1 de diciembre, se integrarán a la Secretaría
de la Defensa Nacional tras una reforma a la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea.

En diversas ocasiones, cuando se le ha preguntado sobre su seguridad, López Obrador ha dicho que “lo cuidará el pueblo”. En opinión de algunos esta es una expresión “irresponsable” pues la seguridad de su persona es un asunto de seguridad nacional que afecta al Estado.

Cuando el presidente electo dice que no le quiere faltar el respeto al EMP, “institución que se ha mantenido por muchos años”, en realidad de falta el respeto al Estado al meterlo a un posible escenario en el que podría estar en riesgo su integridad.

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Es cierto que mucha gente del pueblo aprecia a López Obrador y entre esas personas seguramente se encuentran quienes “lo van a cuidar”, pero también es cierto que el país atraviesa por un ambiente de violencia y que existe otra parte, que también es pueblo, de grupos organizados, con armamento reservado a las fuerzas armadas o superior, que roban, secuestran, torturan y matan. Por estos días, en los que inició la estrategia de pacificación del presidente electo, se ha reconocido que el país es un gran panteón.

Es un hecho que el presidente electo está en proceso de tomar una determinación personal, cuando es institucional. El periodista Juan Pablo Becerra Acosta plantea algunas cuestiones “López Obrador no argumenta su decisión, no la razona, no convence. Solo dice “son otros tiempos”. ¿Qué significa eso? Nada. ¿Qué tiene que reclamarle al EMP? ¿Tiene registrada alguna deslealtad del EMP hacia algún
presidente mexicano, digamos de 1942 a la fecha? ¿Cree que alguien del EMP lo puede traicionar? ¿Por qué no confía en el EMP? (Milenio, 13 de agosto de 2018)

Tiene razón López Obrador cuando dice que “son otros tiempos”, pero esos nuevos tiempos no han corrido parejo para todos los mexicanos, seguimos siendo un “rompe cabezas”, diverso, desintegrado, el México Bronco, está vivo y sigue torturando, ejecutando, despedazando y disolviendo cadáveres, hay capos con sicarios, locos violentos y comandos armados que, de entrada, superarán a los 20 “buenos hombres y mujeres” desarmados, que cuidarán a AMLOVE. Aunque Usted no lo crea.