La esposa de AMLO, ¿la mano que mece la cuna?

EFE/Presidencia de México

A partir de que el periódico Reforma publicó una carta donde el presidente Andrés Manuel López Obrador pedía al rey Felipe VI de España que ofreciera disculpas por los crímenes y atropellos que sufrieron los pueblos originarios durante la Conquista, lo que generó el rechazo del gobierno español, así como de partidos políticos y el medio académico de ese país, se hizo evidente que la asesoría del
presidente en materia de historia es precaria y se nutre de una visión ideológica ya superada por los siglos.

Del origen de este episodio en el que el gobierno de López Obrador ha sido la burla por haber exhibido su ignorancia, el periodista Raymundo Riva Palacio comenta que “la verdadera impulsora de la iniciativa reivindicatoria” fue Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente quien se negó a desempeñar la función protocolaria de Primera Dama, pero sí aceptó ser la presidenta del Consejo de la Memoria Histórica, creado para ella en el ámbito de la secretaría de Gobernación.

Después de toda la polémica creada por la exigencia de disculpas, corrió la versión de que en enero, la visita del presidente del gobierno español Pedro Sánchez a México, fue aprovechada por la esposa del presidente Beatriz Gutiérrez Müller, para reunirse con la ministra de Justicia de España, Dolores Delgado, a quien le planteó el “interés del gobierno para solicitar las disculpas del Estado español por los agravios registrados durante la Conquista.”

La No primera dama negó esta versión, aunque las evidencias epistolares indicarían lo contrario. En el
caso que se hubiera llevado a cabo esa reunión estaríamos ante la intervención en asuntos de Estado de quien no está autorizada para ello, por muy esposa del presidente que sea. Y cuando el rey Felipe VI recibió la carta ya tenía antecedentes y no hubo sorpresa.

En las “benditas redes sociales” el tema fue abordado intensamente con todo tipo de comentarios, memes y sugerencias como aquella de que ya encarrerado López Obrador podría pedir disculpas a Donald Trump por el despojo a México de más de la mitad de su territorio y de paso que lo regrese.

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Aunque parezca una propuesta para hacer reír, nos informa Riva Palacio que podrían estar en preparación otras tres cartas. “Una dirigida al presidente de Francia, Emmanuel Macron, otra al presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, y la tercera al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.” Con estas cartas, cuyo contenido aun no se conoce, y en el contexto de las reivindicaciones,
se estaría pidiendo disculpas a esos mandatarios por los agravios a México en el siglo XIX.

“En el caso de Macron y Van der Bellen se trataría que ofrezcan disculpas al pueblo de México por las vejaciones cometidas durante la intervención francesa derivada de la Guerra de Reforma, que dejó al gobierno del presidente Benito Juárez sin dinero para pagar su deuda externa.”

En el caso de Trump, dentro de la lógica de la reivindicación, se inferir que la petición de disculpas sería por la anexión de Texas en 1845, “y más adelante la pérdida de casi el 50 por ciento del territorio en la guerra de intervención de 1846 a 1848, que culminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, donde México cedió California, Nevada, Nuevo México, Utah, y partes de Arizona, Colorado, Kansas,
Oklahoma, Oregon y Wyoming.” (El Financiero, 28 de marzo de 2019)

La esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, ostenta el grado académico de doctora en literatura y lo obtuvo con un trabajo relacionado con la Conquista de la Nueva España, siguiendo la versión de Bernal Diaz del Castillo.

En la historia reciente de México la función de las primeras damas fue protocolaria y no se había dado el caso de que la esposa del presidente fuera también funcionaria pública, aunque sus actividades se enmarquen en el ámbito de la investigación.

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Se ignora si las cartas en proceso se enviarán a los otros presidentes en Europa y Estados Unidos, o si con lo acontecido en este episodio el presidente y su “consejera en materia de historia” aprendieron la lección de la prudencia. Parece distante la posibilidad porque López Obrador considera que tiene la virtud de la perseverancia, que algunos llamarían necedad.

De seguir adelante con el proceso de las cartas, hasta hacerlas llegar a sus destinatarios, ya no habrá sorpresas y sí mucha risa, pena ajena, memes y académicos e historiadores al punto de la histeria.

Al canciller Marcelo Ebrard se le vendría una larga y pesada carga de trabajo en la que tendría que reconstruir los puentes de amistad, cooperación económica y cultural que México ha buscado por décadas con esas naciones.

También será una muestra definitiva de la influencia de la No primera dama en los asuntos de Estado que a ella le interesan y todavía no sabemos cuáles son sus preferencias. Acabamos de pasar los primeros cien días y las sorpresas llegarán, es como el compromiso de un comediante.