Enrique Krauze en el banquillo de los acusados y la identidad del denunciante anónimo

Foto: Cuartoscuro

Con el objetivo periodístico de dar continuidad al reportaje Operación Berlín, publicado recientemente por el diario Eje Central, Carmen Aristegui entrevistó en su noticiero de radio, al periodista y editor Ricardo Sevilla quién ofreció su testimonio como actor clave en una campaña contra Andrés Manuel López Obrador, dirigida por Enrique Krauze, operada por Fernando García
Ramírez y financiada por los empresarios Francisco Agustín Coppel Luken, de Grupo Coppel y Alejandro Ramírez Magaña, de Cinépolis.

El periodista Ricardo Sevilla fue el informante anónimo que proporcionó los datos para el reportaje Operación Berlín; ahora da la cara y ofrece su versión de la trama en la que participó. Afirma que fue reclutado por Enrique Krauze, director de Letras Libres.

“Mi tarea principal consistía en elaborar materiales –que tenían una forzada careta periodística– para atacar la imagen del político tabasqueño. El rigor era mínimo. Se trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante y, sobre todo, como un dictador”. (Aristegui Noticias, 18 de marzo de 2019)

Confirmó Ricardo Sevilla que el trabajo en el que intervino se llevó a cabo en la calle de Berlín, número 245, colonia Del Carmen, Coyoacán, en ese domicilio laboraban más de cien jóvenes que se dedicaba a producir y divulgar memes, videos, mensajes y noticias falsas sobre López Obrador, sin tener ninguna limitación presupuestal.

“No obstante, también llegamos a reunirnos en las oficinas de la revista Letras Libres. Fernando García Ramírez, nos citaba ahí. Los tópicos eran mínimos y forzados. Una y otra vez se intentaba vincular a AMLO con las dictaduras latinoamericanas. Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, eran los caballitos de batalla que se nos pedía agotar”.

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Comentó Ricardo Sevilla que entre las tareas que tenía encomendadas estaba la de hacer fichas de los personajes cercanos a López Obrador cuyo objetivo era encontrar sus “debilidades” para hacer un retrato caricaturizado de ellos.

“En la pared de la oficina teníamos un mapa –simulando un cartel de la droga– donde, en el centro, aparecía el rostro de López Obrador y, en círculos concéntricos, estaban otros personajes como Beatriz Gutiérrez Müller, sus hijos, Epigmenio Ibarra, Héctor Díaz Polanco y algunos otros más que, a juicio de nosotros, pertenecían al círculo rojo de Andrés Manuel. Al operador de Krauze, Fernando García Ramírez, le pareció gracioso que nos refiriéramos a ellos como la otra mafia del poder”.

El periodista Sevilla comenta que cuando López Obrador ganó las elecciones García Ramírez le comentó que Enrique Krauze había decidido salir de México. Residiría seis meses en Nueva York y otros seis meses, estaría aquí. Por temor a que lo persiguieran.

“García Ramírez me confió que el historiador le había dicho que lo nombraría director de Letras Libres. Me invitó a que me incorporara a su equipo como director de la edición digital. Pero me había propuesto varias cosas desde que me incorporé al proyecto antilopezobradorista, sin haberlas llevado al escenario de la realidad, volvió a incumplir. Decidí no volver a escribirle. Estaba absolutamente desencantado y asqueado de toda aquella trama. Y algo peor: sin empleo. Coppel
ni siquiera me había pagado el mes de julio, como había prometido que lo haría.”

El testimonio que ofreció Ricardo Sevilla terminó con el relato del desenlace que se dio con ese grupo a partir de la publicación del reportaje Operación Berlín.

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Comenta que García Ramírez le reclamó.

“Con un vulgar tono paternalista –y buscando que yo le respondiera con un mensaje arrebatado para tener elementos para descalificarme ulteriormente– intentaba saber hasta dónde llegaría. La respuesta que entonces no quise darle, se la ofrezco ahora, simple, llana, frontal: hasta que la opinión pública sepa toda la verdad sobre el mezquino negocio intelectual que, desde hace ya muchos
sexenios, este historiador ha montado con ayuda de sus amigos, los empresarios”.

Por su parte el historiador Enrique Krauze, en entrevista de radio con Ciro Gómez Leyva declaró: “se me ha querido vincular con una conspiración o un complot; mira el hombre de quien parte esto, el señor Sevilla, yo nunca lo conocí, nunca lo he visto en mi vida”. Afirmó que nunca ha orquestado una campaña de desprestigio en contra del actual presidente; que simplemente ha hecho pública su
posición política e ideológica.

Al conocer el testimonio del periodista Ricardo Sevilla queda la impresión de que se trata no solo de la denuncia de una campaña contra López Obrador cuando fue candidato, sino de la venganza contra un grupo de empresarios e intelectuales que no cumplieron sus compromisos profesionales y laborales y la manera de saldar cuentas es desenmascarando el juego sucio en el que participan muchos.

Tiran la piedra y esconden la mano. La guerra sucia en la disputa por el poder.