La 'chamaqueada' de EEUU que puso en ridículo al equipo de AMLO

AP Photo/Marco Ugarte)

Después de mucho insistir y de mucho ceder el pasado 10 de diciembre se firmó por segunda ocasión el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TMEC), aunque esta vez solo se formalizaron adiciones al documento original, lo que desde luego llenó de gozo al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Por meses los demócratas en el Congreso de Estados Unidos, con mayoría en la Cámara de Representantes, amenazaron con frenar la ratificación del TMEC hasta que sus preocupaciones por reglas laborales y ambientales más estrictas, de parte de México, fueran satisfechas.

El subsecretario para América del Norte, Jesús Seade estuvo trabajando, solo y sin la asesoría “del cuarto de junto”, con el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, a fin de satisfacer las demandas de los legisladores demócratas.

El Senado de la república quiso ser eficiente y aprobó rápidamente, con 107 votos a favor y 1 en contra, la versión definitiva del TMEC, con las modificaciones en materia laboral y ambiental, acordadas por Jesús Seade con la Casa Blanca y los legisladores demócratas.

Cinco días después de firmado el TMEC, surgió el primer “desencuentro” debido a que en Estados Unidos presentó la Cámara de Representantes una ley auxiliar al TMEC en la que se incluye la designación de cinco Agregados que evaluarían la aplicación de la reforma laboral mexicana.

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De inmediato, el negociador Jesús Seade viajó a Washington para manifestar el desacuerdo del gobierno mexicano, por considerar que esa ley modificaría los términos del TMEC. Según dijo, Estados Unidos no fue honesto al presentar en la Cámara de Representantes esta ley, sin consultar a México.

En su cuenta de Twitter el subsecretario Seade comentó: “Lo firmado entre México, Estados Unidos y Canadá es un tratado trinacional. NO tiene ‘letras chiquitas’, es 100% público”.

Aseguró que no habrá Agregados Laborales de Estados Unidos que supervisen el cumplimiento de la ley del trabajo mexicana porque este tema no forma parte de lo firmado la semana anterior.

El presidente López Obrador en su conferencia de prensa matutina comentó que en Estados Unidos “Se envió una ley al Congreso de ese país para la supervisión de este tratado, que habla de que cada seis meses pueden venir inspectores, lo cual no se acordó en el tratado.

“Y esto sale de manera clandestina, aunque tienen desde luego derecho porque es un país libre, soberano, de presentar sus iniciativas y del Congreso aprobarlas, modificarlas o rechazarlas. Así es en cualquier país”.

Por su parte el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, comentó: “El tratado está intacto cómo está firmado y por eso no nos sentimos engañados. Está intacto, no tiene letras chiquitas, adendas, nada. El texto, igualito, se envió al Congreso. ¿Entonces cuál es el debate?” (La Jornada, 16 de diciembre de 2019)

Es interesante la sobre reacción del presidente López Obrador, el canciller Ebrard y su solitario negociador Seade porque solo esta pasando lo que ya se sabía que iba a pasar. Lo que negociaron en lo “oscurito”, como han hecho con las imposiciones de Donald Trump.

Sobre este tema el periodista Carlos Puig presenta en su columna en Milenio los cuatro puntos que los demócratas consideran su triunfo en el TMEC y sobre los que ahora se dicen sorprendidos los políticos de la 4T, al respecto comenta:

“Vivo en un país en el que la cancillería no atiende lo que dicen en Estados Unidos.

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“El martes pasado. Repito: el martes pasado, en un boletín de prensa del Comité que supervisa la aprobación del T-MEC en el Congreso de Estados Unidos (Ways and Means) el presidente del comité informó lo que consideró sus triunfos en la negociación del tratado.

  • Creación de un comité interinstitucional que supervisará la implementación de la reforma laboral en México y el cumplimiento de las obligaciones laborales.

  • Creación de informes continuos al Congreso.

  • Establecer puntos de referencia clave para el proceso de implementación de la reforma laboral en México. El incumplimiento de estos puntos de referencia dará lugar a medidas contempladas en el acuerdo.

  • Establecimiento de agregados laborales que tendrán su sede en México y proporcionarán información desde el terreno sobre las prácticas laborales de México”. (Milenio, 16 de diciembre de 2019)

Reacciona el gobierno de López Obrador por algo que todavía no pasa, pero va a pasar, porque quienes vengan a supervisar la ley laboral lo harán desde la embajada de Estados Unidos y no se puede evitar. ¿Hasta cuándo vamos a aprender que Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses? Eso pasa por tener prisa. Ahora nos quieren engañar con la verdad.