El robo de un libro por parte de un embajador que avergüenza a todo México

FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

En la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 26 de octubre el embajador de México en ese país, Óscar Ricardo Valero Recio Becerra, tuvo la ocurrencia de robarse un libro con la biografía de Giacomo Casanova, escrita por Guy Chaussinand- Nogaret, con un precio de 189 pesos mexicanos, y fue sorprendido al salir de la librería El Ateneo. El intento de robo fue captado por cámaras de seguridad del establecimiento.

Según la agencia de noticias Argentina, Infobae, con representación en México, Óscar Ricardo Valero tomó el libro, lo escondió, pagó unos discos y se dispuso a llevarse el libro, sin pagar. No fue arrestado por su inmunidad diplomática.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, designó como embajador de México en Argentina a Óscar Ricardo Valero, quien fue ratificado por el Senado de la República en abril de 2019.

Cuando se hizo público en Argentina días después del intento de robo, la Secretaría de Relaciones Exteriores lo llamó para que diera explicaciones sobre su conducta que, al parecer fueron apreciadas como suficientes porque regresó a sus actividades de inmediato.

Mes y medio después de aquel suceso, la agencia Infobae divulgó en redes sociales de México el video con el intento de robo del embajador, lo que suscitó un escándalo diplomático que hizo reaccionar al secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard.

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“He solicitado al Comité de Ética analice el caso de Embajador en Argentina acusado de robar libros en famosa librería. Por lo pronto he ordenado regrese a casa. De comprobarse que el video es veraz será separado del cargo inmediatamente. Cero Tolerancia a la deshonestidad.”

La reacción del presidente López Obrador fue diferente a la expresada por Ebrard, en su conferencia de prensa matutina salió a defender el intento de robo de Óscar Ricardo Valero, al respecto dijo:

“Se da este caso lamentable, la Cancillería lo está atendiendo para ver qué procede, que no haya linchamientos públicos, políticos. Que se trate el asunto en su dimensión, no se afecte, no se destruya, pues, la dignidad de las personas, que cuidemos eso, y si hay errores, porque también eso, todos cometemos errores, todos, yo no sé quién pueda decir que no comete errores, ¿en dónde está la perfección? En la naturaleza, en el Creador, pero somos seres humanos”.

Parece consecuente con los hechos la reacción de Ebrard, pero llama la atención la defensa que realiza López Obrador del embajador que roba libros, porque la dimensión de sus actos trasciende a su persona y los juicios que se expresan se extienden sobre los mexicanos. El Embajador es representante de lo bueno de México y por eso se le aprecia, pero cuando roba o intenta robar, el calificativo aplica para el país.

Siendo una persona mayor, culta y de experiencia diplomática su conducta solo se explica como una enfermedad denominada cleptomanía, por ser generosos, pero de no ser así resulta en una falta de respeto a sí mismo y a lo que representa.

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Es inevitable recordar, dentro de la picaresca política mexicana, aquel episodio del candidato independiente a presidente municipal de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, conocido como “Layin” quien en un mitin confesó a sus electores “¿Que le robé a la presidencia? Sí le robé. Sí le robé. Poquito porque está bien pobre. Le di una rasuradita, nomás una rasuradita. Pero lo que con esta mano me robaba, con la otra se lo daba a los pobres”. (Animal Político, 7 de julio de 2014)

La defensa que emprende López Obrador de su embajador equivale a dar permiso para “robar poquito” y ese es precisamente el drama que mantiene la desigualdad en el país. La practica de los políticos y los empresarios que “roban poquito” y en muchas ocasiones no tan poquito. Llama la atención que el autonombrado luchador contra la corrupción salga a hacer la defensa de un ladrón de libros.

Que nadie dude, López Obrador practica la política de Benito Juárez, hoy aplica lo siguiente: Para los amigos justicia y gracia. Para los enemigos, la ley a secas”.  

El asunto es relevante porque, como dice el refrán “de poquito en poquito se llena el buche”. Y su equivalente en este caso es “de libro en libro se forma una biblioteca”.