El lamentable linchamiento y lo que no quieren ver quienes juzgan a Laura Karen

Enrique Pérez Quintana
Imagen tomada de Twitter
Imagen tomada de Twitter

En México cada día sufren algún tipo de delito 312 mujeres. De enero a septiembre de 2019, dos mil 833 mujeres fueron asesinadas en México, según informa el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

Los feminicidios son un problema grave en México. El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), señala que solo 726 (25.6%) son investigados como feminicidios, mientras que los otros 2,107 asesinatos, como homicidios dolosos, por lo que denuncia el alto número de feminicidios y la ausencia de un Plan Nacional Integral para su atención y prevención.

Las cifras que ofrece el Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que los estados con el mayor número de feminicidios son: Veracruz (140 casos); Estado de México (81 casos); Nuevo León (53 casos); Puebla (45 casos), y Ciudad de México (40 casos). (Animal Político, 25 de noviembre de 2019)

Esta realidad ha desatado en la Ciudad de México y otras entidades la protesta de diversos grupos de mujeres que se manifiestan en contra de la violencia de género que las afecta.

Con este contexto de por medio el Gobierno de la Ciudad de México puso en operación los protocolos de búsqueda de Laura Karen Espíndola, de 30 años, quien avisó a su madre, por medio de un mensaje desde su teléfono, a las nueve de la noche del martes 3 de diciembre, que el chofer del taxi que abordó en la calzada de Tlalpan se veía sospechoso y raro.

Su madre le recomendó por la misma vía que se bajara del taxi, pero no recibió respuesta ni supo nada de Laura Karen.

A través de las redes sociales familiares y amigos pidieron ayuda para localizarla. Su hermano, Daniel Espíndola compartió una foto y la conversación de Laura con su madre.

En su cuenta de Twitter Daniel escribió: “No le entran las llamadas, ni los whats. Solo sabemos que prendieron y apagaron el celular. Ella iba vestida como en esta foto, con leggings negros, mide 1.65-1.70”.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheimbaum, se refirió a la desaparición de Laura Karen en su cuenta de twitter, informó que se encontraba pendiente y atenta. “Estamos cuidando y aplicando todos los protocolos para estos casos, de forma responsable. Estaremos informando.”

La desaparición de Laura Karen Espíndola tuvo un desenlace afortunado cuando llegó a su domicilio en un taxi.

Horas después, fue mostrado en algunos noticieros de televisión un video en el que Laura Karen aparece en un bar acompañada de otras personas. Las cámaras de vigilancia del bar indican que estuvo en ese lugar desde las 16:00 horas del martes hasta las 02:30 horas del miércoles. Las imágenes revelan que estuvo todo el tiempo en ese lugar.

La familia de Laura Karen comentó que “regresó a su casa en estado de shock, sin deseos de hablar y con múltiples golpes, algunos de ellos, aseguraron, en la espalda, con lo que presumían que había sido atacada por sujetos que habrían abordado el taxi en el que viajaba e impedido que pudiera mandar otro mensaje a su mamá y defenderse.

La procuradora, Ernestina Godoy, prefirió no especificar si la desaparición de Laura Karen fue un secuestro, robo o algún otro delito, y dijo que sería respetuosa de los tiempos para que presente su declaración. Al saberse que el secuestro no había sucedido, condenó el linchamiento al que ha sido sometida la chica en las redes sociales.

En las mismas se comentó que los videos fueron filtrados a los medios por autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, quienes negaron esa versión al mismo tiempo que las televisoras atribuyeron la obtención del material a un trabajo de sus reporteros.

Sin embargo, la difusión de las imágenes realizada sin que las autoridades (ni los medios que las difundieron) conocieran la versión de Laura Karen, abrió la puerta para que, socialmente, fuera condenada a priori por su conducta y juzgada de manera brutal.

Si las autoridades, de todos lo niveles de gobierno, pusieran freno y aun disminuyeran el número de feminicidios registrados en el país, no habría tanta tensión social ni miedo ante la pérdida de contacto con una familiar al abordar un taxi en una de las entidades con mayor número de feminicidios en el país.