El lamentable show de AMLO contra la prensa en 'La mañanera'

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El estilo personal de gobernar de Andrés Manuel López Obrador tiene como eje central la propaganda. Inicia todos los días con su conferencia de prensa conocida como “La Mañanera” en la que los reporteros escuchan su disertación sobre algún tema que considera importante o lo presenta algún funcionario de su gobierno.

El formato de la mañanera está diseñado para que el presidente “brille” e imponga su agenda informativa con lo que ha logrado que los medios, tal vez de manera involuntaria, se conviertan en un gran aparato de difusión al servicio del poder que día a día ocupa la atención de prensa, radio, televisión y redes sociales.

En cumplimiento de su vocación de informar, prensa, radio, televisión y redes sociales desplegaron el pasado 17 de octubre su actividad de manera continua al divulgar en tiempo real el fallido operativo que llevaron a cabo el Ejército y la Guardia Nacional en Culiacán, Sinaloa, para cumplir la solicitud de un juez de los Estados Unidos que pide el arresto y deportación de Ovidio Guzmán, acusado en ese país de introducir drogas.

La actividad de los medios ese día permitió en todo el país, conocer con detalle los acontecimientos en Culiacán y lo que los funcionarios dijeron cuando sucedía el evento, incluyendo al presidente, hasta que terminó con la liberación de Ovidio Guzmán. A partir de entonces el tema ha ocupado la atención de los medios y los políticos que han buscado “explicar” esa crisis.

Al referirse el presidente López Obrador a la actividad de los medios en Culiacán el día del operativo, los acusó de difundir información falsa durante la cobertura de los acontecimientos.

“Fue impresionante el despliegue de medios de información cuestionando este suceso, se nos lanzaron con todo. Fueron capaces de hasta de dar a conocer una fotografía falsa, esa foto que aparece de un militar que iba en custodia de los carrotanques de combustible, lo hicieron pasar por el presunto delincuente (Ovidio Guzmán) y lo difundió un periódico, por el ansia de la información, pensando que la nota era la nota y sin importar lo que estaba de por medio.”

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El presidente señaló que sus comentarios no significaban que agredía la libertad de expresión, “al contrario, muestra que los medios dieron prioridad a sus intereses. Pero mostraron el cobre, y consideramos que se actuó bien, fue lo correcto, por encima de todo están las vidas”. (Reforma, 30 de octubre de 2019)

El reproche del presidente puso en evidencia que le agrada la complacencia de los medios y tal vez por eso ha figurado en la Mañanera, por la frecuencia con la que le otorga la palabra, Carlos Pozos, que se presenta como reportero de Petróleo y Energía y hace comentarios y preguntas extrañas que suelen tener el efecto de desviar la atención sobre temas de interés que el presidente comentaba, en ocasiones con cierta incomodidad.

De hecho, en redes sociales ya es tomada a broma la forma en que pregunta, insertando por delante un comentario donde puede halagar al presidente o bien ponerle una pelota a modo para que AMLO se extienda hablando de béisbol (media hora en la última conferencia) o de cualquier otro tema que rompa el ritmo de los cuestionamientos. No ha pasado una, ni dos veces, sino tantas, que para una casualidad son demasiadas.

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Las mañaneras, el reproche a los medios por su actividad en Culiacán y la “extraña” presencia de Carlos Pozos están creando las condiciones para que los reporteros que se acreditan para acceder a la conferencia de prensa de López Obrador, cada vez sean menos complacientes y aborden temas “calientes” sobre los que desean aportar información de fondo para ser contrastada con diversos líderes de opinión, no alineados al poder presidencial, que son considerados adversarios, conservadores y opositores a la 4T.

Algunos se preguntan cuál es la política de comunicación del gobierno y a estas alturas deberían saber que el presidente es la política y estrategia de comunicación, por ello lo que se sale de su control lo irrita, como la actividad de los medios en Culiacán o las preguntas incómodas de los periodistas en sus mañaneras que terminaron por sacarlo de quicio, provocando así un lamentable show presidencial más cuando cita una frase histórica del político liberal de principios del siglo XX, Gustavo. A Madero, para referirse a los medios que lo critican por sus acciones de gobierno: ‘Le muerden la mano a quien les quitó el bozal’. Esta vez no se pudo controlar.