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La selección vs. La Argentina: el rival interno al que se aferra Lionel Scaloni para mejorar al campeón del mundo

La formación de Argentina en el segundo amistoso de la gira por Estados Unidos, con el debut de Walter Benítez en el arco, Angel Di María como capitán y el debut de Alejandro Garnacho como titular; pasado, presente y futuro de una selección que no para de reinventarse
La formación de Argentina en el segundo amistoso de la gira por Estados Unidos, con el debut de Walter Benítez en el arco, Angel Di María como capitán y el debut de Alejandro Garnacho como titular; pasado, presente y futuro de una selección que no para de reinventarse - Créditos: @@Argentina

Por estas horas sigue siendo un tema de debate la jerarquía de los rivales con los que se midió la selección en esta última ventana FIFA: El Salvador y Costa Rica. Es un tema al que la dirigencia argentina encabezada por Claudio Tapia le cuesta resolver. No es de ahora. Esto viene, incluso, desde antes de poner primera en el Mundial de Qatar. ¿Había alternativas? Si se observa que Colombia se midió con España, Brasil con Inglaterra, Chile con Francia y Ecuador con Italia, la respuesta debería ser afirmativa, aunque solo los principales popes de la AFA saben cuánto se esforzaron o qué dificultades se encontraron en la ruta de la organización tras caerse las posibilidades de Nigeria y Costa de Marfil. Lo cierto es que fue un tema que, de arrastre, le generó picazón a Lionel Scaloni. El entrenador sabe que para superarse hay que competir con los mejores.

No es lo mismo el roce con selecciones que cuentan en sus filas a los protagonistas de las principales ligas del mundo que con futbolistas que dan ventajas desde el aspecto físico, técnico y táctico, desde algo tan básico como el control y el pase como desde la intensidad con la que se disputan las pelotas divididas o la velocidad que se genera un desmarque. Incluso antes de la goleada con El Salvador, Scaloni había reconocido que la preparación para Qatar tampoco había sido muy distinta. Claro: salvo Armani, los argentinos campeones del mundo son europeos compitiendo contra europeos.

Pero quizás a raíz de esa realidad (la competencia con un “europeo” previo a Qatar la selección la sorteó y con creces ante Italia por 3-0, en la Finalíssima) se puede encontrar al principal combustible que tiene la selección de cara a la Copa América. “No nos faltan jugadores para la Copa América sino que nos sobran. Es un problema muy lindo armar esa lista. Siempre pensaremos en lo mejor para el equipo”.

Lautaro Martinez pudo volver al gol ante Costa Rica
Lautaro Martinez pudo volver al gol ante Costa Rica - Créditos: @FREDERIC J. BROWN

La selección campeona del mundo salía (casi) de memoria: Dibu Martínez; Molina, Cuti Romero, Otamendi y Tagliafico; De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Angel Di María; Lionel Messi y Julián Álvarez. La formación en la final ante Francia tuvo también los ingresos de Montiel, Pezzella, Acuña, Paredes, Dybala y Lautaro Martínez, todos con capacidad para jugar desde el arranque.

El equipo titular ante Brasil, en el triunfo por 1-0 con gol de Otamendi disputado el 21 de noviembre de 2023 en el Maracaná, por las Eliminatorias, formó 4-4-2 también con Dibu Martínez; Molina, Cuti Romero, Otamendi y Acuña; Lo Celso, De Paul, Enzo Fernández y Mac Allister; Messi y Julián Álvarez.

En este 2024, sin el capitán Lionel Messi ausente por lesión, ni el estilo ni los nombres se modificaron demasiado, pero además de caérseles jugadores de los bolsillos (ya tenía en consideración a Lo Celso, Palacios, Nicolás González y Thiago Almada, por ejemplo) van apareciendo otras alternativas. Quizás la “mejor competencia” de Lo Celso sea Facundo Buonanotte, como la de Lautaro Martínez o Julián Álvarez sea Beltrán o incluso Valentín Carboni luche para ser el recambio de Di María. Se trata de una evolución lógica, ya sea por edades y proyecciones, también por “realidades” en sus respectivos equipos, pero el ADN no se altera. Es la selección de los mediocampistas completos que se adaptan a acoplarse de manera conjunta independientemente de quién sea el 5, el volante por la derecha o por la izquierda. Y todos tienen la capacidad de llegar al gol y de aportar asistencias.

Uno de los momentos en los que Scaloni dudó en continuar (con todo el revuelo que armaron sus declaraciones pos triunfo en el Maracaná) tuvo que ver con observar en los jugadores y los dirigentes el mismo ‘hambre de gloria’ que antes de conquistar Qatar. Eso se puede ver a la hora de correr en un entrenamiento (cabe recordar la frase “¿ese es tu máximo?” del DT a Cuti Romero en plena práctica mundialista) o en el momento de organizar un amistoso internacional, más allá de las selfies de Scaloni con Chiqui Tapia.

Alejandro Garnacho elude a Haxel Quiroz, de Costa Rica, en un partido amistoso disputado el martes 26 de marzo de 2026, en Los Ángeles (AP Foto/Eric Thayer)
Alejandro Garnacho elude a Haxel Quiroz, de Costa Rica, en un partido amistoso disputado el martes 26 de marzo de 2026, en Los Ángeles (AP Foto/Eric Thayer) - Créditos: @Eric Thayer

Cuti Romero es uno de los mejores defensores en la historia del fútbol argentino, pero eso no quita que Scaloni se siente en el “confort” del puesto asegurado. No sucedió luego del debut ante Arabia Saudita, tampoco en pleno Mundial, menos luego de coronarse en Qatar. Por eso se probó a Nehuel Pérez como lateral derecho y luego como primer central, lo mismo sucede con el regreso del quien hubiera sido –por características- ‘el jugador número 12′ en Qatar (Nicolás González) o Garnacho para cuando se haga efectivo el retiro en celeste y blanco de Di María o quiera jugar con dos extremos bien definidos en un 4-1-4-1, como probó ante Costa Rica. En referencia a las caras nuevas, además de Carboni debutó Valentín Barco como lateral izquierdo con El Salvador, pero antes había sido titular ante Indonesia Facundo Medina. En listas condicionadas por la cantidad (26 en un Mundial, 23 en la Copa América), la polifuncionalidad es un plus para los futbolistas.

Pero que sean campeones del mundo o aparezcan nuevas alternativas confiables o tengan condiciones para mejorar a la selección campeona del mundo son condiciones que, con Scaloni, hay que revalidarlas en cada convocatoria. Para eso está la competencia, la que cada uno genera con sus rendimientos en los respectivos clubes y en las oportunidades que les dé el entrenador en la Argentina, ya sea un puñado de minutos o… varios. Hasta el arquero Walter Benítez entró en la rueda de la competencia y eso que… ¿hoy alguien se anima a siquiera discutirle la titularidad a Dibu Martínez?

Alexis Mac Allister convierte, de cabeza, el 2-1 parcial del triunfo argentino ante Costa Rica
Alexis Mac Allister convierte, de cabeza, el 2-1 parcial del triunfo argentino ante Costa Rica - Créditos: @KEVORK DJANSEZIAN

La selección creció tanto como grupo y como equipo que alternativas le sobran. Si jugara contra potencias europeas, aunque sea cada tanto, el recorrido ayudaría a sostener esa vara alta. Es un error pensar que si fue campeón del mundo así, no necesita una ruta superadora de acá en adelante. Incluso si la actual selección armara dos equipos (con los nombres mencionados anteriormente o hasta con un combinado Sub 23) generaría más “competencia” interna y colectiva que ante conjuntos como El Salvador o Costa Rica, por más que en algún momento este último lo puso en apuros de contraataque y con avances directos. Pero la Argentina se impone incluso pasando situaciones adversas, esa materia también la rindió (y con notas destacadas) en el Mundial. Tras la victoria ante Costa Rica por 3-1, el entrenador repitió lo que se viene en el corto y mediano plazo: “Tenemos muchos jugadores de buen pie, siempre los tuvimos en la mitad de la cancha. Que nadie se relaje porque siempre va a jugar los que estén mejores”.

Hoy, para ajustarse a las normas y como viene sucediendo desde hace años, la mejor competencia es la interna, la que le generan los suplentes que pueden amenazar con sacarle algún puesto a los históricos de la selección. No es un detalle menor a falta de oposiciones fuertes. En el fondo, se trata de no dormirse en los laureles, en mantener la llama encendida, esa que pretende Scaloni para seguir ganando después de tocar el cielo con las manos.