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Santiago Giménez y la experiencia de haber sido operado en el quirófano donde murió Miguel Calero

Santiago Giménez en un partido con el Feyenoord el pasado 17 de marzo. (Nesimages/Michael Bulder/DeFodi Images via Getty Images)
Santiago Giménez en un partido con el Feyenoord el pasado 17 de marzo. (Nesimages/Michael Bulder/DeFodi Images via Getty Images)

Santiago Giménez se ha convertido en uno de los nombres más populares del futbol mexicano en los últimos años. El delantero del Feyenoord debutó como profesional en 2019 con el Cruz Azul, club en el que su padre había dejado gratos recuerdos. Sin embargo, aunque hoy en día su presente sea de plenitud, más allá de no ser titular en el Tri, Santiago lidió con un momento que puso en riesgo no sólo carrera sino también su vida.

Fue por una trombosis que sufrió en 2018, cuando todavía estaba en las reservas de La Máquina y con expectativas de debutar pronto en el primer equipo. Ese proceso se vio interrumpido de manera abrupta. Así lo recordó su padre, Christian Chaco Giménez, en entrevista con Javier Alarcón. "Santiago tuvo una trombosis a los 17 años. Tuvo tres operaciones: fue de un día para otro, él entrenando en Cruz Azul lo operaron. Estuvo seis meses sin jugar, después estuvo con anticoagulantes, estuvo un año".

La trombosis es una afección que, en México, a nivel deportivo, es muy recordada porque le quitó la vida a Miguel Calero, legendario portero del Pachuca. Aquello fue en 2012 y Santiago lo recuerda muy bien porque su papá vivió directamente ese triste episodio. "Lo más cabrón es que seis años antes mi papá había vivido esto con Calero. Tuvo la trombosis y lo trajeron al Médica Sur. Lo acompañó y él estaba afuera del quirófano, y el médico le dijo que le ayudara a decirle a los familiares que ya está (que había muerto). Seis años después, él estaba en el mismo lugar y yo en el mismo quirófano, por el mismo (motivo)", recordó Santiago Giménez en entrevista con Caliente TV.

Giménez logró reponerse de esa grave afectación y debutó profesionalmente al año siguiente, en un emotivo momento pues su padre estaba comentando su partido para Fox Sports y no pudo evitar el llanto al ver entrar a su hijo. Desde aquel momento, Giménez vivió un progreso en el futbol mexicano con altibajos, pero siempre dejando claro que era un delantero con condiciones diferentes: fortaleza, potencia y empuje. Además de que desarrolló un mayor olfato de gol, característica que le fallaba en sus primeros torneos.

“Empieza de cero porque generamos un método de entrenamiento para llevarlo, para ponerlo en forma física óptica y siempre luchando, disciplinado y convencido de lo que quería”, contó Israel Hernández Pat, su entrenador en la sub-20, a ESPN el año pasado. Giménez tardó más de dos años en ganarse plenamente el puesto como titular, pero fue campeón de Liga MX en el Clausura 2021, título que rompió la sequía de casi 24 años para La Máquina. Con Diego Aguirre finalmente se consolidó en el once inicial y todo se dio rápido: partió a Países Bajos, donde ha demostrado que su techo puede ser muy alto, a un nivel que todavía no se conoce.

Y lo hizo después de superar la trombosis y de un momento particularmente duro en su vida y la de su familia. En especial para su padre, que volvió al mismo lugar en el que había sido enterado de la muerte de su amigo Miguel Calero en 2012. Las cosas fueron diferentes para su hijo, que hoy goza de una carrera sólida a sus casi 23 años (los cumple el siguiente mes) y con grandes retos delante: aspirar a mejores clubes en Europa y competir por la titularidad en la Selección Mexicana con miras al Mundial de 2026. Pero después de haber superado la trombosis, todo parece menor: Santiago Giménez vivió para contarlo y para seguir jugando su partido.

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