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¿De qué eres capaz para conseguir información? un experimento lo revela y es insólito

Los voluntarios de un estudio aceptan sufrir dolor a cambio de información

Los voluntarios de un estudio aceptan sufrir dolor a cambio de información
Los voluntarios de un estudio aceptan sufrir dolor a cambio de información

El célebre filósofo Immanuel Kant dijo en una ocasión que “la inteligencia de un individuo se puede medir por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar” y es que los seres humanos no nos llevamos bien con la duda. Preferimos una verdad a medias o incluso una mentira tranquilizadora antes que reconocer que no sabemos. Por eso, para ser científico y poder investigar en la frontera del conocimiento es requisito indispensable sentirse cómodo con la incertidumbre y no tener miedo a sentirse estúpido de vez en cuando.

Si alguna vez te has preguntado por qué la gente cree en dioses, religiones, horóscopos, remedios milagrosos, OVNIS y en tantas otras cosas exóticas e ilógicas… la razón principal es que no estamos cómodos con la duda, simplemente no soportamos “no saber”. Las dudas no resueltas aportan una sensación de malestar, crean un sentimiento de frustración y nos empujan a sentirnos ignorantes o estúpidos… por eso no debería extrañarnos que seamos capaces de creer o hacer casi cualquier cosa. Si alguien nos ofrece una respuesta, por extraña que sea, estamos predispuestos a aceptarla ya que nos aporta calma y tranquilidad, e incluso somos capaces de pagar un precio por esa información aunque sea ridícula o inútil.

Hemos evolucionado para buscar la certeza y en las últimas décadas numerosos estudios han demostrado que el ser humano prefiere anticiparse al futuro, saciar nuestra curiosidad y podemos llegar a pagar o intercambiar favores por conseguir la respuesta a las dudas que nos atormentan. El ejemplo más reciente es un fascinante artículo, publicado hace tan solo unos días en Proceedings of the Royal Society B titulado “Cuando el conocimiento duele: los humanos están dispuestos a recibir dolor por obtener información no instrumental”.

Las personas le otorgamos un importante valor a obtener información que nos ayude a reducir la ansiedad y el malestar que nos produce la incertidumbre. De hecho, estamos dispuestos a ofrecer esfuerzo, tiempo o dinero para conseguir esa información. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Melbourne, Australia, también quería saber si también estamos dispuestos a soportar el dolor para obtener una información que nos saque de la duda.

(a) Ilustración de la estimulación del dolor mediante la administración de estímulos térmicos de dolor bajo, moderado o intenso calibrados individualmente en la parte palmar del antebrazo. (b) Distribución de temperaturas clasificadas como dolor bajo, moderado y alto, respectivamente | Bode, Stefan, et al. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2023)

Para averiguar hasta qué punto somos capaces de “pagar” por información los investigadores reunieron a cuarenta participantes a los que ofrecieron participar en un sencillo juego de cara o cruz. El lanzamiento de la moneda se realizaba en la pantalla de un ordenador y los participantes podían obtener diferentes recompensas monetarias… pero tenían que esperar a saber cuánto habían ganado. Es aquí donde entra el estímulo doloroso ya que los voluntarios podían optar por soportar cierta cantidad de dolor(bajo, moderado o alto) para conocer el resultado del premio de manera inmediata. Es importante destacar que, independientemente de su elección, los participantes siempre obtenían su premio, por lo que esta información no resultaba vital o instrumental. Es decir, el premio sería el mismo lo único que obtenían al elegir soportar dolor era conocer ese premio antes.

Los resultados muestran que los voluntarios sí estaban dispuestos a soportar el dolor a cambio de información y que la probabilidad de hacerlo disminuía conforme aumentaban los niveles de dolor, pero aun así, mucha gente estaba dispuesta a sentir dolor, incluso cuando el dolor era “elevado” cerca de un 50% de los participantes seguía dispuesto a saciar su curiosidad a cambio de recibir dolor.

Uno podría pensar que este irresistible impulso hacia la curiosidad es inherente al ser humano pero lo cierto es que no somos los únicos y, como nos recuerda el biólogo Antonio Osuna, el rechazo a la incertidumbre también se ha estudiado en otras especies, como primates y algunas aves.

Los macacos también sienten curiosidad y prefieren ganar menos pero sin incertidumbre | Blanchard, Hayden et al. Neuron (2015)
Los macacos también sienten curiosidad y prefieren ganar menos pero sin incertidumbre | Blanchard, Hayden et al. Neuron (2015)

En 2015 un estudio publicado en Neuron (Cell) mostraba un experimento muy similar aunque en esta ocasión los voluntarios eran macacos que debían elegir entre dos opciones (dos figuras en una pantalla), después debían esperar para recibir un premio dependiendo de su elección. El tamaño del área amarilla indicaba el valor del premio que recibirían y el color (rosa o azul) indicaba si recibirían el premio inmediatamente o si tendrían que esperar. Este tiempo de espera siempre era el mismo pero los macacos preferían recibir un premio menor para ahorrarse esa espera y recibir el premio inmediatamente.

Otro trabajo científico interesante con monos llegó en 2019 y mostró como los macacos estaban dispuestos a pagar parte de sus premios por conseguir información contrafactual, es decir: saber qué habría pasado si hubiesen elegido de manera diferente. En los resultados del estudio los investigadores concluían que su curiosidad es como la nuestra.

“Sospecho que si estos estudios nos parecen tan sorprendentes es porque tendemos a infravalorar la importancia de la curiosidad, tanto en la evolución como en nuestro día a día”, nos explica Antonio Osuna. “La curiosidad nos permite explorar y aprender, y debe ser no específica para que nos permita tener un comportamiento flexible (inteligente). Es por ello por lo que también somos curiosos por información, incluso la que aparentemente nos podría parecer inútil”.

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Referencias científicas y más información:

Bode, Stefan, et al. «When Knowledge Hurts: Humans Are Willing to Receive Pain for Obtaining Non-Instrumental Information». Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences (2023) DOI: 10.1098/rspb.2023.1175.

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