Vicegobernadora cubanoamericana traiciona su herencia por apoyar agenda antiinmigrante | Opinión

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Estimada vicegobernadora Jeanette Núñez,

Dé marcha atrás todo lo que quiera ahora que su engaño electoral en Miami ha fallado, pero yo escuché su comentario antiinmigrante en la radio cubana y no he mal entendido nada.

Usted sabe que los estadounidenses antiinmigrantes como usted y como el gobernador al que sirve tampoco querían que sus padres cubanos y los míos se establecieran en masa durante la década de los 60 en Miami, ¿verdad?

Lo mismo para aquellos cubanos que llegaron en los años 70, 80 y 90.

Década tras década, muchos estadounidenses rechazaron nuestro idioma, nuestra cultura, nuestro tono de piel y nuestra política incendiaria al “estilo Casablanca”.

Algunos ni siquiera querían que sembráramos árboles de mango en nuestros patios de Hialeah. Lo sé porque escribí la historia una riña entre vecinos. Y a muchos en Estados Unidos todavía no les gusta el mango, independientemente de cuánto adulen a nuestra comunidad para obtener nuestros votos.

Cuando usted aceptó y respaldó el tonto discurso del gobernador Ron DeSantis a los racistas de la Florida sobre el transporte de inmigrantes en autobús al estado natal del presidente Biden, Delaware, incluyendo la nueva ola de cubanos que huyen del comunismo, ¿sabe lo que pensé?

Recordé cómo le ofrecieron a mi padre $100, mucho dinero en 1969, para reasentarse en Oklahoma. Él declinó con orgullo.

Solo estamos aquí esperando que caiga Fidel Castro, dijo, un sentimiento con el cual vivió, muriendo como ciudadano cubano a pesar de décadas en el exilio, a pesar de las amenazas de los republicanos, a quienes tontamente veía a través de lentes color de rosa, de quitarle su cobertura médica.

Esta es la generación que la vio nacer en Miami en 1972, y que usted deshonra cuando se alinea con el tipo de político que defendió, entonces y ahora, un discurso similar para hacernos saber que no éramos y no somos bienvenidos en su paraíso.

No hay nada que malinterpretar, como ha alegado la vocera del gobernador, que solo habla inglés, en lo que recientemente por la radio conservadora cubana.

“Él [DeSantis] los va a enviar, francamente, al estado de Delaware, el estado del presidente”, dijo Núñez, informó el Miami Herald. “Esos números que han atravesado la frontera desde Cuba, pueden estar completamente seguros de que a donde quieren llegar, el lugar final al que quieren ir es la Florida”.

Esto es tan claro como el sol que atraviesa las nubes.

Historia y patrimonio

Y estoy aquí para recordarle nuestra historia y nuestra herencia.

Antes, cuando se nos consideraba como intrusos, nuestro número de arribos se registraba religiosamente, y ya fueran los 250,000 durante los Vuelos de la Libertad o, especialmente, los 125,000 que llegaron en los barcos del Mariel y fueron calumniados en su totalidad como delincuentes, a ellos siempre les pareció que también que éramos demasiados.

Ahora, son los republicanos cubanoamericanos como usted, y el presidente del Partido Republicano del Condado Miami-Dade, René García, quienes cuentan y denuncian el nuevo número récord de llegadas a la frontera en la radio. Y son ustedes, los cubanoamericanos, quienes rechazan a las personas, algunas de las cuales vitoreamos desde la comodidad y seguridad de nuestro Miami durante las históricas protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba.

“Esas cifras que han llegado desde Cuba, se puede estar completamente seguro de que donde quieren llegar, el lugar final al que quieren ir es la Florida” usted dijo. “Esto va a ser peor que Mariel, peor que todo lo que pasó en la década de 1980, y no hacer nada no es una opción”.

O sea que, convenientemente, los queremos como mártires, no como exiliados — o vecinos.

¿Está usted tan comprometida con la burbuja supremacista que no ve lo obvio?

Usted, cuyos padres huyeron y no se quedaron para luchar, ahora quiere enviar a quienes lo hicieron a Delaware. Castro hizo lo mismo con nosotros: sacarnos de allí. Solo porque estos cubanos no quisieron cumplir las condenas de 10, 15 o 20 años que les impone el régimen, el precio que se paga por protestar en Cuba.

¿Qué hace que 2022 sea tan diferente de 1961?

Su padre, le dijo usted a un reportero de AP cuando murió, “salió de La Habana en 1961 después de enterarse de que podía enfrentar arresto domiciliario por tener opiniones opuestas al líder de la nación, Fidel Castro”.

Las personas que huyen hoy han pasado por situaciones mucho peores que la amenaza del arresto domiciliario.

Y, por favor, no profundice el hoyo en que se metió diciendo que no pretendía abogar por enviar cubanos a Delaware, sino solo otros inmigrantes que llegan por mar y por la frontera del sur.

El excepcionalsimo cubano es solo una ley de inmigración en los libros, aprobada en beneficio de nuestros padres por Lyndon B. Johnson, un demócrata, por cierto. Otros refugiados, como los haitianos, huyen de circunstancias caóticas y peligrosas como el asesinato y el caos, no de apagones.

Todo esto hace que su postura, su constante promoción de argumentos de discusión republicanos baratos y que atacan a los inmigrantes en la Capital del Exilio, un lugar de refugio construido contra los vientos predominantes del racismo estadounidense, sea tan inmoral.

Si usted no estuviera en posición de ayudar, o lastimar, a nuestra comunidad, no me importaría ni un ápice lo que balbucea por las ondas radiales cubanas de Miami.

Usted y los locutores de radio son fieles al Partido Republicano y predecibles. Mienten y menosprecian cualquier cosa que no se adapte a la política de la extrema derecha.

Y esta nueva bajeza, vicegobernadora, no es su primer salto al ruedo.

Sus sentimientos contra los inmigrantes están bien documentados.

Olvidó el significado de acento y tilde

“La vicegobernadora Jeanette Núñez ha olvidado el significado del acento y la tilde en su nombre”, escribí en 2019 después de que usted encabezó alegremente un evento organizado por notorios enemigos de los inmigrantes y nacionalistas.

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Ante la reacción negativa, luego fingió ignorar que la organización estaba etiquetada como grupo de odio con vínculos con los supremacistas blancos y los eugenistas.

Del mismo modo, su defensa ahora es quitarles importancia a las palabras ya pronunciadas, mucho después de que se haya entregado el mensaje venenoso.

Pero, el orgullo de una latina en un alto cargo se desdibujó hace mucho tiempo; ahora le creemos cuando usted dice quién es.

Aparentemente, no es una cubanoamericana que honre nuestra historia y patrimonio.