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Tras una renuncia, crece la presión para destituir a las presidentas de Harvard y MIT por el escándalo de antisemitismo

Claudine Gay, presidenta de la Universidad de Harvard, declara ante el Congres
Claudine Gay, presidenta de la Universidad de Harvard, declara ante el Congres - Créditos: @KEVIN DIETSCH

La presidenta de la Universidad de Pensilvania (Upenn), Elisabeth Magill, renunció a su cargo el sábado pasado. Ahora la lupa esta puesta sobre sus pares de Harvard, Claudine Gay, y del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Sally Kornbluth.

Las dos mujeres enfrentan a una creciente presión para dimitir después de su polémica declaración en una audiencia en el Congreso de Estados Unidos la semana pasada en la que evitaron condenar los llamados al genocidio del pueblo judío en sus respectivos campus.

Desde los sangrientos ataques de Hamas contra Israel el 7 de octubre, seguidos de las represalias de Israel en la Franja de Gaza que causaron hasta el momento la muerte de más de 18.000 personas, se inició un intenso debate en las universidades más prestigiosas de la costa este de Estados Unidos que resultó en la proliferación de la retórica antisemita.

Sin embargo, amparadas en la libertad de expresión, las tres rectoras se negaron la semana pasada a dar una respuesta definitiva de “sí” o “no” a la pregunta de la representante republicana Elise Stefanik sobre si hacer un llamamiento al genocidio de los judíos violaría los códigos de conducta de sus escuelas en relación con la intimidación y el acoso.

La actitud evasiva de las tres líderes académicas generó un enorme revuelo. Más de 70 legisladores estadounidenses firmaron una carta exigiendo que los consejos de administración de las tres universidades destituyeran a sus presidentas, alegando descontento con su testimonio.

Estudiantes, familias y antiguos alumnos judíos también han acusado a los centros de tolerar el antisemitismo, especialmente en declaraciones de manifestantes propalestinos.

Finalmente, Magill, de UPenn, renunció el fin de semana.

“Una menos. Faltan dos”, escribió Stefanik, republicana de Nueva York, que dirigió algunas de las preguntas más punzantes durante la audiencia.

Pero Gay y Kornbluth se mantienen de pie y han recibido apoyo interno.

Al menos 570 profesores de la Universidad de Harvard firmaron el domingo una petición pidiendo a los administradores de la escuela que no cedan a la presión política.

“Tengo la impresión de que mucha gente no sabe cuánto apoyo tiene, como académica, colega y administradora, dentro de la universidad, incluso de personas que a veces no están de acuerdo con ella”, escribió a Reuters Alison Frank Johnson, profesora de historia de Harvard y coautora de la petición entregada a la corporación de la universidad. “No queremos perderla por una maniobra política”.

Liz Magill, presidenta de la Universidad de Pensilvania, testifica ante el Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes en el Rayburn House Office Building
Liz Magill, presidenta de la Universidad de Pensilvania, testifica ante el Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes en el Rayburn House Office Building - Créditos: @KEVIN DIETSCH

Frank Johnson no quiso facilitar el texto de la petición, pero confirmó que en ella se pide a la corporación de Harvard “que no ceda a las presiones políticas, incluidas las presiones para destituir al presidente”.

El órgano que podría decidir en última instancia el destino de Gay, la Harvard Corporation, tiene previsto reunirse el lunes.

Por su lado, los republicanos del Congreso han abierto una investigación sobre las tres instituciones y los principales donantes han amenazado con rescindir donaciones multimillonarias.

Con información de Reuters y The New York Times