Así se elige al presidente en EEUU... y no siempre el candidato con más votos populares gana

·7  min de lectura

En Estados Unidos, el presidente no es elegido por el voto mayoritario de todos los ciudadanos que participan en una elección. En realidad, son 538 individuos, integrantes del Colegio Electoral, los que con sus votos –al menos una mayoría absoluta de 270– deciden quién ocupa la presidencia.

Eso no significa que el voto popular no cuente. A nivel de estado, el candidato que recibe la mayor cantidad de votos populares se hace con todos los votos del Colegio Electoral asignados a ese estado (salvo Maine y Nebraska), y así cada candidato gana estados y suma a su favor los votos electorales respectivos hasta lograr el mínimo de 270 necesarios para ser electo presidente.

Salvo en cinco ocasiones en la historia de Estados Unidos (tres de ellas en el siglo XIX), el presidente electo ha sido el candidato con más votos populares, lo que ha permitido la continuidad del esquema.

Sobre todo en las dos ocasiones recientes en las que ese no fue el caso (2000 y 2016), se ha encendido la discusión sobre la pertinencia del Colegio Electoral, con cuestionamientos sobre por qué preservar un sistema que no siempre se acopla al principio democrático de que quien gane más votos sea el ganador.

El origen del Colegio Electoral

A finales del siglo XVIII, cuando se redactó la Constitución estadounidense, la realización de elecciones con amplia participación popular para elegir a un gobierno prácticamente no existía. En Inglaterra se realizaban desde décadas atrás elecciones parlamentarias, pero solo un pequeño sector de la población podía votar. La primera elección en Francia se dio en 1791, después de la primera estadounidense, y aunque en ella participaron varios millones de personas solo los ciudadanos que pagaban impuestos pudieron hacerlo.

El sistema fue creado en la Convención Constitucional de 1787, y se debió a un compromiso entre quienes abogaban por el voto popular y los que deseaban que el presidente fuera designado por el Congreso. En una época en la que aún no se había definido la identidad nacional y existía mucha competencia entre los estados, se temía que los estados grandes, muy poblados, pudieran someter a los de menor cantidad de habitantes.

También se ha mencionado que crear un cuerpo específico y efímero para elegir al presidente prevenía que sus integrantes pudieran ser cooptados por otros intereses. Y se buscó evitar que una figura, apoyada por un considerable voto popular pudiera acumular tal poder que se volviera tiránica, una noción aderezada de una suerte de repulsa o miedo a otorgar poder a la muchedumbre.

De ahí que se optara por el sistema indirecto, en el que los integrantes del Colegio Electoral eran designados en cada estado, por voto popular o por decisión del legislativo estatal, y ellos a su vez eligieran al presidente.

Cómo se definen los electores de cada estado

Al decidir cuántos electores corresponderían a cada estado, nuevamente, la decisión intentó hallar un balance. Por ejemplo, los estados del sur, con una considerable población de esclavos en comparación con la reducida cantidad de personas de raza blanca (que sí podían votar) quedarían en desventaja ante estados del norte, donde la proporción era menos amplia. En Virginia, el 39.1% de la población era esclava, mientras en Nueva York era el 6.3% y prácticamente nula en Massachusetts, de acuerdo al Censo de 1790.

Otorgar electores solo con base en la población de raza blanca dejaría a los estados del sur en desventaja frente a los del norte, pero los del norte eran renuentes a considerar la totalidad de la población del sur, salvo que se aboliera del todo la esclavitud, lo que era inaceptable para el sur. Esa polémica también se dio en la definición de distritos y representantes ante el Congreso federal y en el establecimiento de impuestos.

La solución, que nada tuvo que ver con otorgar libertad o derechos a los esclavos, fue considerar que un esclavo era 3/5 de una persona, lo que dio a los estados del sur un peso suficiente en el Colegio Electoral y en el Congreso para que aprobaran el esquema y, en general, toda la Constitución. Y resultó también aceptable para el norte al no reconocer el pleno peso poblacional de los estados que defendían mantener la esclavitud.

Aunque imperfecto y controversial, el acuerdo se logró, en gran medida, en aras de mantener la unión, poniendo a un lado el problema de la esclavitud pese a ser contrario a los principios de libertad, igualdad y democracia. Algo que se mantuvo hasta el auge del abolicionismo, la secesión del sur, la guerra civil, el triunfo del norte y el fin de la esclavitud en la década de 1860.

Los miembros del Colegio Electoral, que son 538, se asignan según la cantidad de representantes que tiene un estado en la Cámara Baja más sus dos senadores, necesitándose el voto de una mayoría de 270 para elegir un presidente. Sus defensores señalan que promueve el federalismo y previene la posibilidad de impugnaciones y recuentos a escala nacional.

Y aunque la posibilidad de electores que voten en contra del resultado del voto popular de su estado ha existido y resultaba una amenaza al sistema, recientemente un fallo de la Corte Suprema validó la constitucionalidad de las leyes estatales que sancionan o reemplazan a esos electores “infieles”.

El certificado de los votos electorales de Florida es presentado ante una sesión cojunta del Congreso de EEUU para validar la elección presidencial de 2012. (Reuters)
El certificado de los votos electorales de Florida es presentado ante una sesión cojunta del Congreso de EEUU para validar la elección presidencial de 2012. (Reuters)

¿Un sistema justo?

Mucho se debate acerca de si el modelo de Colegio Electoral otorga un peso excesivo a ciertos estados competitivos que pueden, en una elección cerrada, decidir la quién gana la presidencia por unos cuantos votos y, por ese motivo acaparan la atención y los recursos de las campañas mientras otros son ignorados. También se critica que no dar la primacía al sufragio directo a escala nacional opaca la democracia y que los ciudadanos en estados no competitivos, donde un partido domina con amplitud, pierden motivación para acudir a las urnas.

En 2016, Hillary Clinton logró varios millones de votos más a escala nacional, pero perdió la elección por un margen de solo decenas de miles de votos en tres estados que inclinaron la balanza en el Colegio Electoral y Donald Trump fue electo presidente. En la práctica, el peso del voto de los ciudadanos de esos tres estados fue mucho mayor que el de otros, lo que para algunos es contrario a la noción de que todo ciudadano tiene un voto de igual valor y significado.

Foto del día que Donald Trump asumió oficialmente la presidencia de EEUU el 20 de enero de 2017. (Photo by Samuel Corum/Anadolu Agency/Getty Images)
Foto del día que Donald Trump asumió oficialmente la presidencia de EEUU el 20 de enero de 2017. (Photo by Samuel Corum/Anadolu Agency/Getty Images)

Aunque a nivel mediático y académico hay un debate intenso sobre la posibilidad de eliminar el Colegio Electoral y pasar a un sistema de elección directa por voto popular, no hay actualmente ninguna iniciativa de enmienda constitucional viable para lograrlo, ni las condiciones políticas para que sea discutida y votada.

A lo largo de la historia de EEUU se han presentado multitud de propuestas de reforma o abolición del Colegio Electoral, pero ninguna fructificó. Una avanzó sustancialmente en el Congreso entre 1969 y 1970 pero se estancó y murió en el Senado por la oposición de legisladores conservadores y de estados pequeños, tanto demócratas como republicanos.

Existe una iniciativa, llamada National Popular Vote Interstate Compact en el que varios estados se han comprometido a asignar sus votos en el Colegio Electoral al candidato que obtenga más votos a escala nacional (incluso si ese candidato no ganó en uno o varios de esos estados) pero tal acuerdo solo tendría relevancia si se suman a él estados que sumen 270 votos electorales, los necesarios para elegir presidente. Hasta ahora se han sumado estados que suman 196 votos en el Colegio Electoral.

Así, en la elección de 2020 será nuevamente quien logre la mayoría de votos electorales quien asuma la presidencia. En una elección muy competida, unos puñados de votos en unos pocos estados podrían resultar decisivos.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:

¿Qué pasaría si el resultado de las elecciones de EEUU es impugnado? Esto es lo que dice la Constitución

La leyenda del presidente de EEUU que se quedó atascado en la tina de la Casa Blanca (y su obsesión con el baño)

EN VIDEO: Lo que piensan las hijas de líderes icónicos de derechos civiles sobre lo que está sucediendo hoy en EEUU

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.