¿Qué pasaría si Trump o Biden impugnan el resultado de las elecciones? Esto es lo que dice la Constitución de EEUU

Jesús Del Toro
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El próximo 20 de enero de 2021, Estados Unidos podría tener, quizá, a la primera mujer en la presidencia. La demócrata Nancy Pelosi podría asumir el poder, de acuerdo a las disposiciones de la Constitución, si las elecciones de este 3 de noviembre resultasen tan cerradas y disputadas que no fuese posible concluir un recuento completo de los votos o si una parte sustantiva de estos resultara legalmente impugnada y el Congreso no fuese capaz de decidir entre Donald Trump y Joe Biden.

Brooke Hader, residente de Michigan de 18 años, vota por primera vez en unas elecciones en EEUU. (AP Photo/David Goldman)
Brooke Hader, residente de Michigan de 18 años, vota por primera vez en unas elecciones en EEUU. (AP Photo/David Goldman)

Que ninguno de los candidatos presidenciales al final resultase electo, al menos en los plazos usuales, es algo que nunca ha sucedido en la historia de EEUU. Y aunque es poco probable que eso suceda, se trata de un escenario posible. Máxime cuando el propio Trump, quien se encuentra detrás en las encuestas a escala nacional y en estados clave (aunque en estos últimos por estrecho margen), ha mantenido una punzante campaña para deslegitimar el voto por correo, que ante la presente pandemia de covid-19 ha alcanzado un número récord.

¿Qué debería pasar para que se diera el citado escenario de la presidenta Pelosi?

Primero que nada, todo depende del conteo y el resultado de los votos. Si el margen de victoria de uno de los candidatos fuera, la noche de la elección, tan amplio que fuese matemáticamente improbable que el resultado cambiase con el posterior conteo del voto por correo, habría muy posiblemente un ganador, Biden o Trump.

Dado que en varios estados decisivos la cantidad de votos por correo será muy voluminosa, se plantea que no será posible declarar un ganador la misma noche de la elección e, incluso, podría requerirse de varios días antes de culminar el recuento, dado que en muchos estados la ley no permite contar los votos por correo antes del día de la elección y con frecuencia se contabilizan después de los votos emitidos de modo presencial.

En este contexto podría darse una situación histórica de especial tensión. Es posible que en el conteo durante la noche de la elección Donald Trump vaya arriba en el cómputo en estados decisivos, pero con un volumen de votos por correo tan significativo aún por revisar, no pueda declararse en ese momento un ganador.

Y como es también muy posible que los demócratas voten más por correo que los republicanos este año –dada la campaña de Trump contra el voto por correo y las percepciones diferentes entre unos y otros hacia el acudir a un lugar público muy concurrido durante la pandemia– podría darse el caso de que una vez contado el voto postal el cómputo se revierta y le dé la victoria a Biden.

Pero Trump podría desconocer tal situación e, incluso, proclamarse ganador antes de que se termine el conteo de los votos por correo.

Reporteros miran una de las miles de boletas de votaciones impugnadas en Florida en la elección del 2020. El recuento en ese estado clave fue al final frenado por la Corte Suprema y Goerge W. Bush ganó la presidencia. (AP Photo/Marta Lavandier)
Reporteros miran una de las miles de boletas de votaciones impugnadas en Florida en la elección del 2020. El recuento en ese estado clave fue al final frenado por la Corte Suprema y Goerge W. Bush ganó la presidencia. (AP Photo/Marta Lavandier)

Todo ello llevaría muy presumiblemente a impugnaciones legales, de una y otra parte, con la exigencia por parte de Biden, por ejemplo, de que se debe esperar a que se cuenten todos los votos y Trump clamando que tales votos serían fraudulentos.

Cabe señalar que no hay evidencia a lo largo de la historia reciente ni actualmente –ni Trump la ha presentado– que muestre que el voto por correo en efecto es o será fraudulento. Los datos muestran que es tan seguro como el presencial.

Pero si por una u otra razón, incluso simplemente por un conteo muy lento en un estado clave, se diese el caso que para el 14 de diciembre, cuando la ley señala que cada estado debe emitir formalmente sus votos electorales en la elección presidencial, uno o varios no pudiesen hacerlo, podría resultar imposible declarar formalmente a un ganador si ninguno logra 270 votos en el Colegio Electoral.

Un caso que puede servir de precedente sucedió en la elección de 2000. Ante lo cerrado de la elección en Florida entre George W. Bush y Al Gore, la Corte Suprema de ese estado aprobó un gran recuento, pero ante el hecho de que este no quedaría completo antes de la fecha de emisión de votos del Colegio Electoral, la Corte Suprema de EEUU ordenó cancelarlo, con lo que el conteo original, que fue favorable a Bush por poco más de 500 votos, se mantuvo y él, y no Gore, fue declarado presidente.

Es por ello que si se dieran diferendos legales sobre los resultados de la elección de 2020, es previsible que las cortes tendrán en cuenta la fecha clave del 14 de diciembre.

Pero si eso no fuese factible y ningún candidato lograra los 270 votos necesarios para ser electo, ni Trump ni Biden pudieran ser instalados en la presidencia el día 20 de enero en que comienza el nuevo periodo presidencial, la Enmienda 12 de la Constitución de EEUU plantea una solución: esa norma indica que si no es posible declarar un vencedor a partir del resultado de la elección, corresponde decidir a la Cámara de Representantes.

¿Quién resultará así electo? Los demócratas tienen la mayoría en la Cámara actualmente, y presumiblemente la mantendrán tras la elección de noviembre. Pero dado que el voto se da en este caso uno por estado, es posible que los republicanos cuenten con más mayorías en las delegaciones congresionales estatales que los demócratas, aunque eso aún está por resolverse. En todo caso, se necesita el voto de 26 delegaciones estatales.

William Freeman, de 51 años, posa afuera de un centro de votación el lunes 10 de agosto de 2020 en Riviera Beach, Florida. (AP Foto/Lynne Sladky)
William Freeman, de 51 años, posa afuera de un centro de votación el lunes 10 de agosto de 2020 en Riviera Beach, Florida. (AP Foto/Lynne Sladky)

En paralelo, el Senado debe designar a un vicepresidente, con 51 votos necesarios para ello. Actualmente la mayoría allí es republicana, pero eso podría cambiar si, como indican algunas encuestas, se dan vuelcos en varios estados con senadores republicanos vulnerables.

Si no se hubiese elegido presidente pero sí vicepresidente, dada las reglas de sucesión el segundo se convertiría en mandatario. Si lo sería de modo definitivo o, en caso de conteos muy demorados, hasta esperar el resultado final es aún una incógnita para el análisis de los expertos constitucionalistas.

Pero si, al final, para el 20 de enero ni la Cámara ni el Senado fueran capaz de decidir, al no lograrse una mayoría de 26 estados o 51 senadores, se invocaría la Enmienda 20 de la Constitución, que indica que ante la ausencia del presidente y del vicepresidente, quien sea líder de la mayoría en la Cámara de Representantes (puesto conocido como Speaker of the House) asumirá el poder.

Entonces sería Pelosi quien se convertiría en presidenta, considerando que los demócratas retengan la mayoría en la Cámara y ella el cargo de Speaker.

Con todo, aunque posible, es hasta ahora dudoso que esa larga secuencia de supuestos vaya a suceder, y en realidad no es lo deseable. Lo mejor es que todos los votos sean contados y que el candidato que obtenga el triunfo en las urnas, vía el Colegio Electoral según marca la ley, sea el ganador reconocido por todos. Si eso es posible la noche de la elección será ideal, pero el hecho que se requiera más tiempo para lograrse un conteo completo debe ser entendido como una medida clave para hacer valer la democracia.

Todos los votos cuentan y el resultado debe ser respetado por todos, incluidos ambos candidatos presidenciales.

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