El plan de Kaja Kallas para Ucrania, dotado con 40.000 millones de euros, fracasa en la cumbre de la UE

El plan ideado por la alta representante, Kaja Kallas, para recaudar hasta 40.000 millones de euros en concepto de nuevo apoyo militar a Ucrania no obtuvo el tirón político necesario durante la cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada el jueves, lo que arroja serias dudas sobre su viabilidad. La reacción fue tan tibia que algunos diplomáticos declararon el proyecto "muerto".

Las conclusiones de la cumbre dedicada a Ucrania, refrendadas como "extracto" por sólo 26 países por encima del veto de Hungría, sólo hicieron una referencia de pasada al plan de Kallas, sin mencionar ningún objetivo de cifras financieras. "El Consejo Europeo recuerda las iniciativas para aumentar el apoyo militar de la UE a Ucrania, en particular la de la alta representante para coordinar el aumento del apoyo de los Estados miembros y otros Estados participantes, de forma voluntaria", reza el texto.

Las conclusiones ni siquiera incluyen lo que Kallas describió como el elemento más "realista" de su proyecto: 5.000 millones de euros para adquirir a corto plazo dos millones de cartuchos de munición para Kiev. Los proyectiles de artillería son más baratos y fáciles de adquirir que las armas avanzadas.

"Creo que es importante tener un resultado tangible", dijo Kallas el jueves por la mañana mientras se dirigía a la cumbre y atendía a las preguntas sobre su proyecto. "Si no somos capaces de decidir ahora mismo para todo el año que viene, decidamos a corto plazo cuáles son las necesidades inminentes que tiene ahora mismo Ucrania en cuanto a munición".

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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, hizo la misma petición en un discurso por videoconferencia dirigido a los líderes presentes en la sala. "Necesitamos fondos para proyectiles de artillería y agradeceríamos mucho el apoyo de Europa con al menos 5.000 millones de euros lo antes posible", dijo. Pero ni Kallas ni Zelenski consiguieron convencer a los líderes: el objetivo de dos millones de cartuchos de munición o, en su defecto, 5.000 millones de euros, no aparece por ninguna parte. Sólo se encuentra una referencia general a "munición de artillería de gran calibre y misiles".

La debacle en torno al plan de Kallas no es del todo sorprendente

Preguntado por el resultado de esta cumbre, António Costa, presidente del Consejo Europeo, trató de eludir la cuestión señalando que los Estados miembros ya habían prometido 15.000 millones de euros de ayuda adicional a Ucrania y que se esperaban nuevos compromisos en las próximas semanas como resultado del paquete de rearme de la Comisión Europea.

"Seguimos estudiando otras formas de aumentar nuestro apoyo a Ucrania. Continuaremos de manera inquebrantable hasta el final de esta guerra. Y después de la guerra, seguiremos apoyando a Ucrania con garantías de paz. Y lo más importante, en la integración de Ucrania en la Unión Europea", dijo Costa.

En los días previos a la cumbre del jueves, los diplomáticos habían expresado una serie de preocupaciones y preguntas sin resolver en torno a su propuesta, que algunos describieron como bien intencionada pero elaborada apresuradamente.

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En particular, Kallas ha propuesto que una "parte" de las contribuciones militares se haga "en función" del "peso económico" de cada país, utilizando la renta nacional bruta (RNB) como principal indicador para garantizar un reparto justo de las donaciones. Este modelo ha suscitado gran resistencia entre los países grandes, como Francia e Italia, de los que se esperaría que aportaran contribuciones considerables con arreglo a la clave de la RNB.

Un plan voluntario para eludir el veto de Hungría

Mientras tanto, otros países han planteado dudas sobre cómo se tendrían en cuenta las promesas nacionales, como los 15.000 millones de euros mencionados por Costa, y cuántos países no comunitarios, como el Reino Unido y Noruega, se añadirían al compromiso común.

Las capitales también han estado presionando para obtener respuestas sobre cómo el plan integra los 18.000 millones de euros que la UE suministrará a Kiev como parte de un préstamo extraordinario respaldado por los beneficios inesperados de los activos congelados de Rusia. El préstamo sí se menciona en las conclusiones.

Además, cabe preguntarse hasta qué punto puede ser eficaz la iniciativa en la práctica si, desde el principio, se construye como un plan voluntario para eludir el veto de Hungría. A pesar de la disminución de las esperanzas, algunos diplomáticos afirman que el plan de Kallas aún puede salvarse haciendo retoques estratégicos, sobre todo eliminando el indicador de la RNB.