Pfizer, Moderna y ahora China: por qué necesitamos varias vacunas para detener la pandemia

Javier Peláez
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China se une a los anuncios de resultados de vacunas y muestra datos de seguridad y respuesta inmunitaria. Son buenas noticias, necesitaremos diferentes vacunas de diferentes tipos. | imagen Justin Tallis /AFP
China se une a los anuncios de resultados de vacunas y muestra datos de seguridad y respuesta inmunitaria. Son buenas noticias, necesitaremos diferentes vacunas de diferentes tipos. | imagen Justin Tallis /AFP

El 17 de noviembre de 2019 se detectó el primer caso conocido de Covid19 en la provincia china de Wuhan, y coincidiendo con este nefasto primer aniversario, la vacuna china candidata CoronaVac acaba de publicar en la revista The Lancet los resultados preliminares de su ensayo clínico. A diferencia de otros anuncios y notas de prensa que hemos visto estos días, los investigadores responsables de esta candidata de Sinovac Biotech han publicado datos revisados de su ensayo, en el cual han participado más de 700 voluntarios sanos de entre 18 y 59 años. Las conclusiones son positivas: la vacuna se ha mostrado segura y bien tolerada en todas las dosis probadas.

En concreto, el estudio de los investigadores chinos ha detectado respuestas sólidas de anticuerpos después de administrar dos inyecciones de la vacuna candidata con un intervalo de 14 días, incluso con la dosis más baja probada (3 µg). En esta publicación no veremos, como en los otros anuncios, ningún porcentaje de eficacia ya que el objetivo principal de este ensayo es evaluar la seguridad de la vacuna y la respuesta inmunitaria. Las conclusiones más importantes, en esta fase 2 del ensayo clínico, es que esta candidata es segura (apenas han surgido efectos secundarios muy leves y el problema más común ha sido algo de dolor en el lugar de la inyección), y que consigue inducir respuestas de anticuerpos dentro de los 28 días posteriores a la primera inmunización, administrando dos dosis de la vacuna candidata con un intervalo de 14 días.

CoronaVac es una de las 48 vacunas candidatas para COVID-19 que se encuentran actualmente en ensayos clínicos, y la diferencia con otros proyectos es que es una vacuna de virus completo químicamente inactivado basada en una cepa de SARS-CoV-2 que se aisló originalmente de un paciente en China. El gran atractivo de esta vacuna es que se puede almacenar en un refrigerador estándar entre 2 y 8 grados centígrados, que es típico de muchas vacunas existentes, incluida la gripe. La vacuna también puede permanecer estable hasta por tres años en almacenamiento, lo que ofrecería algunas ventajas para la distribución a regiones donde el acceso a la refrigeración es un desafío.

La candidata china es segura y apenas ha mostrado algunos efectos secundarios leves (como dolor en el lugar de la inyección) | Yanjun Zhang, Gang Zeng, Hongxing Pan, et al. the Lancet
La candidata china es segura y apenas ha mostrado algunos efectos secundarios leves (como dolor en el lugar de la inyección) | Yanjun Zhang, Gang Zeng, Hongxing Pan, et al. the Lancet

Nos encontramos en pleno aluvión de notas de prensa, anuncios y comunicados que, como ya advertimos en un artículo anterior, hay que tomar con mucha cautela pero que nos hacen mirar al futuro con un “moderado optimismo”. Hace apenas unos meses no sabíamos si era posible desarrollar una vacuna frente al coronavirus, de hecho, jamás hemos conseguido una vacuna contra ninguno de los coronavirus que existen… y ahora, vivimos una avalancha de noticias positivas. En un 2020 aciago, y aunque con toda las precauciones y cautelas debidas, no quisiéramos negar este pequeño rayo de esperanza a los lectores.

El propio Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), se mostraba optimista tras el anuncio de la farmacéutica Moderna: “son resultados esperanzadores, hay que tratarlos con prudencia hasta que tengamos resultados definitivos, pero desde luego, son buenas noticias”. En esa misma rueda de prensa, el epidemiólogo explicaba la situación actual de las diferentes vacunas: “con Pfizer ya hay un acuerdo firmado en la Unión Europea, y también se está en proceso de firma con la compañía Moderna, y por tanto, entendemos que en Europa tendremos acceso tanto a la vacuna de Pfizer y la de Moderna, así como a otras seis o siete candidatas con las que también se está negociando”, afirmaba Simón. Y aquí llega una de las preguntas más interesantes de estos días: si las vacunas que se están anunciando tienen una eficacia tan alta (90%, 92%)… ¿Para qué necesitamos tantas vacunas? La respuesta es simple y directa: porque son diferentes y, por tanto, tienen diferentes ventajas (y desventajas).

Resumen de la eficacia de las vacunas de Pfizer, Sputnik y Moderna realizado por el investigador Javier S. Burgos... en los azulejos de su cocina
Resumen de la eficacia de las vacunas de Pfizer, Sputnik y Moderna realizado por el investigador Javier S. Burgos... en los azulejos de su cocina

Hagamos primero un breve repaso de lo que tenemos hasta ahora, recordando que aún no hay resultados publicados y revisados, tan solo notas de prensa de multinacionales como Pfizer, Moderna o Sinovac Biotech. La primera compañía que inició esta moda de anunciar eficacias fue Pfizer que con datos de 94 positivos (de 164 totales) ofrecía una eficacia cercana al 90%. Poco después, la candidata rusa Sputnik V anunciaba un 92% de eficacia pero extrapolaba este porcentaje de solo 20 contagiados. Finalmente Moderna, hizo pública una nota de prensa donde afirma que su vacuna obtiene un 94,5% de eficacia, sacando ese porcentaje de los primeros 95 contagiados de su ensayo clínico, aunque es la única que ofrece datos más concretos (de esos 95 positivos, 90 han surgido en el grupo de control y solo 5 han sido del grupo vacuna).

Si tenemos en cuenta que la eficacia de la vacuna de la gripe suele estar entre un 40% y un 60%, estos porcentajes anunciados en las candidatas de coronavirus son realmente altos, sin embargo se han extraído de los primeros contagiados, así que tendremos que esperar a que los ensayos sigan su curso y ver qué pasa más adelante. Tal y como indica el investigador Javier Burgos, hay que recordar que “Pfizer ha analizado 94 casos de 164. Entonces, cuando analicen los 164, ¿seguirá teniendo una eficacia del 90%? No lo sabemos. Puede que sí, puede que no. Lo mismo con Moderna (que ha analizado 95 de 151)”.

Esta es la primera razón por la que necesitamos muchos proyectos: alguna (quizá muchas) de estas candidatas terminarán cayendo por el camino y cuantos más caballos tengamos en carrera más probabilidades tendremos de llegar a la meta.

Algunas candidatas a vacunas (como la de Pfizer o Moderna) necesitan una infraestructura de bajas temperaturas que muchos países no pueden implementar | imagen Pedro Vilela/Getty Images
Algunas candidatas a vacunas (como la de Pfizer) necesitan una infraestructura de bajas temperaturas que muchos países no pueden implementar | imagen Pedro Vilela/Getty Images

Otra de las razones por las que necesitamos más de una vacuna es que no todas funcionan de la misma manera. Tampoco se fabrican, se almacenan o se transportan del mismo modo. Sabemos que la candidata de Pfizer necesita una infraestructura importante para mantener la vacuna a temperaturas de menos 80ºC bajo cero durante el transporte y almacenamiento. En abril de este año ya publicábamos un artículo en esta sección de Yahoo advirtiendo que algunos de los problemas de fabricación o distribución ya eran conocidos desde hace meses.

Mexico, por ejemplo, ya ha anunciado que no comprará la vacuna de Pfizer porque no posee esa infraestructura de ultracongelación. Hay muchos países a los que no compensa adquirir una vacuna que necesita una extensa (y costosa) red de ultracongelación, y por tanto necesitán otro tipo de vacuna que se pueda almacenar en condiciones menos elaboradas (tal y como ocurre con la candidata de Sinovac que no necesita bajas temperaturas). Incluso en un mismo país, que posea la infraestructura necesaria de ultracongelación, es posible que en determinadas zonas rurales o en ámbitos más apartados de las grandes capitales, sea necesario utilizar diferentes vacunas para conseguir una inmunidad en todo el estado.

Otra razón más para continuar con el desarrollo de diferentes candidatas es la efectividad que logren desplegar. Uno de los errores más comunes que se dan en estos días es el de confundir “eficacia” con “efectividad”. Son conceptos parecidos, pero en ciencia se utilizan de manera diferenciada. Cuando Pfizer o Moderna hablan de 90% de eficacia se refieren a las condiciones específicas del ensayo. Fuera de esas condiciones, cuando la vacuna se aplique a gran escala en el mundo real, entonces estaremos ante “efectividad”. Es importante realizar esta aclaración porque los altos porcentajes que se están anunciando se reducen a la eficacia dentro de las condiciones del ensayo, no sabemos cuál será la efectividad en el mundo real.

Necesitamos muchas vacunas, con una eficacia en los ensayos alta, porque sabemos que cuando se apliquen a gran escala, la efectividad será menor, e incluso algunas de las candidatas que ahora muestran buenas perspectivas, terminarán siendo aparcadas por su baja efectividad.

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Referencias científicas y más información:

Adam Rogers “We’ll need more than one vaccine to beat the pandemic” Wired.com

Yanjun Zhang, Gang Zeng, Hongxing Pan, et al. “Safety, tolerability, and immunogenicity of an inactivated SARS-CoV-2 vaccine in healthy adults aged 18–59 years: a randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 1/2 clinical trial” Lancet Infect Dis 2020, November 17, 2020, DOI:10.1016/S1473-3099(20)30843-4