El nuevo partido de Macron prioriza la lucha contra el "desorden climático"

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Antonio Torres del Cerro

París, 27 ago (EFE).- Renacimiento, el partido que sucederá este septiembre a la República en Marcha, la formación del presidente francés, Emmanuel Macron, ha establecido como prioridad la lucha contra "el nuevo desorden climático", afirmó la primera ministra gala, Élisabeth Borne.

Borne clausuró este sábado en Metz (norte) una reunión de altos cargos de La República en Marcha y los pequeños partidos con los que pretende fusionarse (Agir, de centro derecha, y Territorios de Progreso, de centro-izquierda) para alumbrar en septiembre una nueva formación: Renacimiento.

"Estamos en un nuevo orden mundial, diría más bien en un nuevo desorden internacional en lo económico y climático", advirtió Borne, en alusión a que hay que prepararse para enfrentar catástrofes naturales como las de este verano (incendios, sequía, tormentas) y las consecuencias de la guerra en Ucrania.

Borne, militante del partido que Macron fundó en 2016 y con el que ascendió a la presidencia en 2017, defendió que Renacimiento prosiga con la "voluntad de sobrepasar" el corsé de las ideologías (izquierda-derecha) que fue precisamente la principal marca de la República en Marcha, junto con el europeísmo.

"Emmanuel Macron tuvo la intuición y la convicción de que había que sobrepasar el corsé de las etiquetas para unir a personalidades que trabajasen al servicio de la República, lo que ha permitido realizar en el país importantes reformas", opinó.

Para la primera ministra, esta estrategia tiene que seguir vigente en un mundo en el que "las crisis serán regulares" por un "cambio radical en la esfera internacional".

Puso el acento en una lucha "planificada" contra el cambio climático: "Este ha entrado de lleno en el día a día de los franceses. Hemos pasado del mundo de la anticipación a un mundo más incierto que nunca".

El encargado de construir Renacimiento será el eurodiputado Stéphane Séjourné, presidente en la Eurocámara del grupo liberal Renovar Europa. La falta de anclaje local y el auge de los movimientos populistas son los principales desafíos del nuevo partido.

En un país dividido en tres bloques -el liberalismo de Macron, la ultraderecha de Marine Le Pen y el izquierdismo de Jean-Luc Mélenchon, Séjourné juzgó de que "no hay que bajar la guardia".

Y puso como ejemplo lo que está sucediendo en algunas democracias occidentales.

"Después de la caída de Mussolini (1945) hoy está en cabeza de los sondeos una extrema derecha que es heredera de ese movimiento", incidió, en alusión a Giorgia Meloni, líder de los Hermanos de Italia y que podría convertirse en jefa de Gobierno en las elecciones de septiembre.

Séjourné contó que Renacimiento ha incluido en su carta fundadora la protección al colectivo LGTBI+, así como la sobriedad energética y repensar la manera en la que se consume. No obstante, tal y como Borne, tomó distancia del "decrecimiento" económico adoptado por parte del ecologismo francés.

La reunión de este sábado fue una primera piedra para fundar Renacimiento, aunque aún no está clara cómo se concretará la fusión de La República en Marcha con Agir y Territorios de Progreso.

Esta última formación, una escisión del Partido Socialista liderada por Olivier Dussopt (actual ministro de Trabajo), prefiere que sea una confederación que preserve la existencia de cada partido.

DIVISIÓN DE LOS SOCIALISTAS

También este fin de semana, el Partido Socialista (PS), una de las formación tradicionales de Francia de los expresidentes François Mitterand y François Hollande, sigue enredada en tensiones internas por su alianza con el partido de Mélenchon, que resultó en la colación denominada Nupes en las legislativas de junio (en las que también se unieron ecologistas y comunistas).

"Hay que pasar página, aunque algunos estén interesados en mantenerlo de cara a nuestro congreso", manifestó el secretario general del PS, el diputado Olivier Faure, en la universidad de verano del partido, en Blois.

La entrada de los socialistas en Nupes creó un cisma dentro del partido, pues voces de peso como Hollande o la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, consideraban que esa alianza diluía el ADN europeo y progresista del PS en favor de un populismo de izquierdas.

(c) Agencia EFE