"No vengan": Kamala Harris, el 'policía malo' de la crisis fronteriza

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La Vicepresidenta de Estados Unidos ha sorprendido a todos con su sentencia pragmática y tajante -para muchos insensible- y se ha ganado las críticas que eran predecibles, pero, también, las de su propia esquina

MEXICO CITY, MEXICO - JUNE 08: Vice President Kamala Harris speaks during a news conference at the  on Tuesday, June 8, 2021. The Vice President is wrapping up her first international trip since taking office, visiting Guatemala and Mexico to discuss the root causes of migration from the Central American countries in what is known as the Northern Triangle  Honduras, El Salvador and Guatemala. (Kent Nishimura / Los Angeles Times via Getty Images)
Kamala Harris durante su gira a Guatemala y México. (Kent Nishimura / Los Angeles Times via Getty Images)

Hija de inmigrantes, "people of colour", activista: de la última persona que se esperaba una declaración como la que hizo en Guatemala este lunes 7 de junio, era precisamente de ella, de la Vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, escogida con mucho tino por Joe Biden en su campaña presidencial para representar a las minorías raciales, sexuales, socioeconómicas, además de dar una señal asertiva a los movimientos liberales.

Pero esta semana, Harris ha dejado a todos boquiabiertos por su pragmatismo. "No vengan", "encuentren esperanza en casa". La declaración hecha por la segunda abordo del gobierno estadounidense no sólo la ha hecho presa fácil de sus oponentes, sino que ha vuelto en su contra a muchos de quienes en ella se ven representados. No vengan, dice, una hija de inmigrantes.

Probablemente fue un discurso estudiado y convenido (estaba leyendo, no improvisando), porque a alguien le tiene que tocar ser el policía malo. Ningún gobierno puede vivir con la ilusión de las fronteras abiertas que proponía John Lennon, al menos no en el año 2021. Pero ser el policía malo tiene un costo, y a Kamala Harris nadie le va a dejar de cobrar.

En cualquier caso, de lo que no cabe dudas es de que su lenguaje no fue atinado. Una cosa es la realidad y lo posible, pero las palabras con las que se describe el mundo importan también, y es al menos turbador que la vocera de las minorías de un gobierno que se presenta a sí mismo como un poder para la gente, mande semejante bofetada a una de las regiones más pobres del continente.

Hace apenas semanas, Biden contestaba en una conferencia de prensa a una pregunta aguda sobre el tema de la frontera y los niños (que es complejo: el gobierno no tiene la capacidad de abrir las fronteras pero tampoco su política es la de despachar a la gente como si fuesen ganados), que no había respuestas fáciles: "imagina el nivel de desesperación que debe sentir una madre para que envíe a un hijo solo a atravesar un desierto", reflexionaba el Presidente.

Harris, en cambio, sí encontró una frase taxativa: No vengan. Un problema de siglos (y que no va a acabar, los seres humanos se mueven, es su naturaleza) solucionado en dos palabras. No vengan. Y sanseacabó. Como si no fuese, ella misma, hija de inmigrantes. ¿Qué parte fue la que nos perdimos?

Popularidad esquiva

Mujer fuerte y de leyes (esa ha sido precisamente su mérito como funcionaria pública, tanto en el Senado como en la Fiscalía de California), siempre ha sido una lideresa públicamente notoria por sus gestiones pero de poca tracción en popularidad. De hecho, nunca pasó el 8% de predilección del electorado en las primarias demócratas.

Harris está acostumbrada a ser quien dice lo que nadie quiere escuchar. Muchas veces es una virtud. Pero esta intervención se ha encargado de hacer caer el velo -como dice la figura freudiana-, de terminar con la luna de miel romántica que la opinión pública tenía con la primera mujer vicepresidenta de la historia de Estados Unidos.

Y puede que le genere un costo que haga peso en los muy sembrados rumores de que ella sería la candidata presidencial del futuro demócrata.

Hasta ahora, Kamala Harris no había tenido mayor trascendencia en los asuntos públicos, y aunque según algunos analistas del New York Times ésta era una forma de dejar impoluta su admirada figura, muchos pensaban más bien que Harris necesitaba acción, encargarse de una problemática aguda.

Y a Biden (y -uno supone- asesores) no se les ocurrió mejor idea que encargarle esta perla. Un cangrejo que tiene causas estructurales y que no tiene soluciones mágicas, sean conservadores o liberales los encargados: es un conflicto que ha permanecido más allá de las gestiones de Bush, Obama, Trump y ahora Biden. Tiene raíces históricas y sistémicas, y no se resuelve reprimiendo o abriendo las fronteras.

Bueno, eso le asignaron a Kamala, quien nos demuestra que, para bien -y para mal- no tiene pepitas en la lengua, aunque eso tenga un costo o le suene muy insensible a nadie. No vengan.

Ella mismo lo ha dicho: la problemática fronteriza no tiene una solución mágica ni a corto plazo. Pasa por crear mejores economías en las poblaciones más afectadas de la región, disminuir la corrupción y controlar a niveles vivibles los índices de violencia y criminalidad.

Lo que sí hizo y lo que recibió de vuelta

En su travesía por Guatemala y México, la vicepresidenta dijo haber tenido "conversaciones sólidas" con ambos mandatarios, sobre la necesidad de combatir la corrupción y disuadir la migración hacia el norte. Además, firmaron varios acuerdos de ayuda y cooperación.

En ambos casos, los mandatarios se comprometieron a seguir colaborando (de otras formas, este era un proceso que venía del periodo de Trump) y, en especial, el mandatario guatemalteco anunció un nuevo centro de procesamiento para migrantes enviados de regreso desde México y Estados Unidos.

La mayoría de los migrantes de ambos países abandonan sus terruños debido a la pobreza, la criminalidad y la falta de certidumbres futuras.

Pero frente a esa situación calamitosa, las palabras de Harris dejaron mucho que desear: "No vengan. No vengan. Estados Unidos seguirá haciendo cumplir las leyes y asegurando sus fronteras", afirmó. "Si vienen a nuestra frontera, los haremos retroceder".

Las declaraciones fueron como una mina. En breve explotaron reacciones por los más diversos flancos. Por un lado, el mundo republicano culpa al gobierno de Biden de la crisis actual en la frontera.

La visita de Kamala Harris ocurre en un contexto de crisis migratoria en los recientes meses, y de las críticas contra la administración Biden por revocar una gran cantidad de políticas de inmigración del ex presidente Trump, lo cual habría ocasionado que una ola de inmigrantes llegara a la frontera sur de Estados Unidos.

Los comentaristas del prime time de Fox, bien conocidos por sus comentarios escandalosamente incorrectos, no se hicieron esperar: "eso es lo que pasa cuando escoges una VP por su género y su color de piel", espetaron, aprovechando la vulnerabilidad de la actual vicepresidenta para expresar sus malestares raciales.

Pero del lado liberal también ha saltado la liebre. La representante demócrata Alexandria Ocasio-Ortez, que tampoco se caracteriza por dejar pasar temas conflictivos en los que se sienta que puede intervenir, enseguida tuiteó: "es decepcionante ver esto", refiriéndose a las declaraciones de Harris.

Según CNN, más de cien mil inmigrantes han sido hallados este año cruzando ilegalmente la frontera y se encuentran detenidos en territorio estadounidense.

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