Nación tribal en EEUU influye en plan de parque nacional

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Tracie Revis, izquierda, ciudadana de la Nación Muskogee Creek, y Seth Clark, alcalde pro tempore de Macon, Georgia, posan a la entrada del Earth Lodge, donde indígenas realizaron reuniones de concejos tribales durante 1.000 años hasta que fueron sacados a la fuerza del área en el siglo XIX. (AP Foto/Sharon Johnson) (ASSOCIATED PRESS)

MACON, Georgia, EE.UU. (AP) — Cuando Tracie Revis sube al Gran Templo Mound, que se eleva nueve pisos sobre el río Ocmulgee en el centro de Georgia, está caminando sobre los pasos de sus antepasados Muscogee que fueron llevados a la fuerza a Oklahoma hace 200 años.

“Es una tierra exuberante, hermosa”, dijo Revis recientemente al mirar sobre los árboles a un horizonte verde distante, roto solamente por la silueta de Macon, al otro lado del río. “Nosotros pensamos que esos antepasados siguen aquí, sus canciones siguen aquí, sus palabras siguen aquí, sus lágrimas siguen aquí. Y nosotros les hablamos. Nosotros honramos aún a aquellos que se han ido”.

Si es aprobado por el Congreso de Estados Unidos luego que concluya este otoño una revisión federal de tres años, los montículos en Macon servirán de entrada a un nuevo Parque y Reserva Nacional de Ocmulgee, que protegerá 86 kilómetros (54 millas) de río y tierras aledañas en las que ha sido identificados casi 900 sitios de significado cultural e histórico.

Las gestiones para expandir un parque existente en el sitio de los montículos se corresponden con la “Iniciativa de Tierras Tribales” de la secretaria del Interior, Deb Haaland, que respalda la recaudación de fondos para comprar tierras y requiere a los administradores federales que soliciten el conocimiento indígena sobre los recursos.

“Este tipo de adquisición de tierras representa lo mejor de lo que nuestras gestiones de conservación deben ser: colaborativas, inclusivas, dirigidas localmente y en respaldo de las prioridades de las naciones tribales de nuestro país”, dijo Haaland el fin de semana en la 30ma Celebración Anual del Ocmulgee Indígena.

En una era en la que algunos guerreros culturales ven el gobierno como enemigo, años de trabajo para formar coalición han eliminado cualquier oposición significativa a una administración federal en centro tradicionalmente republicano de un estado republicano. La caza seguirá siendo permitida, incluso alentada, para prevenir que los cerdos silvestres destruyan el ecosistema. La delegación de Georgia en el Congreso respalda el plan y la Nación Muscogee (Creek) ha sido recibida como socia esencial.

“Nuestra voz, nuestra posición, ha estado en todo el proceso por un buen tiempo”, dijo Revis, una abogada Muscogee y yuchi que se mudó a Georgia este año para sumarse a Seth Clark, el alcalde pro tempore de Macon, en el pedido para darle al Servicio Nacional de Parques la autoridad principal sobre el corazón de la tierra ancestral de su pueblo, que una vez se extendió a través de Georgia, Carolina del Sur, Florida y Alabama.

Unificar una serie de parches de tierras administrados estatal y federalmente pudiera ayudar a atraer a un millón de visitantes adicionales cada año, que se gastarían unos 187 millones de dólares en el sitio mientras caminan, pasean en canoa, cazan, pescan y aprenden sobre la historia indígena y generando 30 millones de dólares en impuestos, además de sostener 3.000 empleos, concluyó un estudio de impacto económico.

“Es un cambio positivo grande para la región”, dijo Clark. “Reimaginar nuestra vitalidad económica con un sentido de ecoturismo es algo que pienso es enorme para esta comunidad”.

Deslizándose sobre la superficie el Ocmulgee, los visitantes en kayak están rodeados de bosques y fauna, interrumpido ocasionalmente por un puente. Pocos saben que 14 montículos de ceremonias, inexplorados y vulnerables, se alzan de los pantanos muy cerca.

Los planes prevén dejar la naturaleza tan intacta como sea posible al tiempo que se crean senderos y rampas de acceso. Ninguna tierra sería tomada por expropiación.

En lugar de ello, la supervisión por el servicio de parques facilitaría recaudar dinero para expandir los límites y aumentar las tierras públicas de caza por medio de la compra de tierras pantanosas privadas.

El gobierno tribal en Ocmulgee, Oklahoma, compró también 130 ares (52,6 hectáreas) de tierras bajas que serían rodeadas por el parque. El jefe David Hill dijo que no hay planes para construir allí, quieren preservar la tierra para que sus 97.000 ciudadanos tengan siempre un sito propio para albergar su cultura.

“Nuestra historia está aquí. Nuestros antepasados están aquí. Nuestras historias comenzaron aquí. Y estamos dedicados a garantizar que este sitio querido es protegido”, dijo Hill.

El pueblo Muscogee dice que la historia está cargada de trauma, pero también de orgullo por la forma en que prospera ahora tras sobrevivir el Camino a la Miseria, como los Muscogee llaman el Sendero de Lágrimas. Esa marcha forzada ordenada por el Congreso en el siglo XIX sacó a 80.000 indígenas del este de Estados Unidos. Muchos murieron de enfermedad, hambruna o abusos cuando el gobierno federal incumplió sus promesas de atenderlos y cuidarlos a cambio de sus tierras.

Colonos blancos hicieron imposibles sus vidas con campañas incesantes de “expulsión o exterminio” en las décadas de 1820 y 1830. Y en cuanto los Muscogee, Seminola, Cherokee, Choctaw, Chickasaw y otras tribus indígenas salieron del sur, fueron remplazados por centenares de miles de esclavos, adquiridos de sus dueños norteños para despejar la tierra ara el cultivo de algodón.

Los colonos retuvieron los nombres de los lugares, sin saber o que significaban en las lenguas indígenas.

Las profanaciones ocurrieron pronto en los Montículos del Ocmulgee, e corazón espiritual, legislativo y económico de la Confederación Creek. Bosques primarios fueron despejados para un campo de trabajo esclavo. Un enorme montículo funerario fue destruido para el paso de un ferrocarril para trasportar algodón. Batallas de la Guerra Civil más adelante dañaron sus campos.

Unas 283 hectáreas (700 acres) que rodean siete montículos fueron declarados monumento nacional en 1936, pero es no impidió que arqueólogos sacasen 2,5 millones de artefactos que reflejaban 17.000 años de residencia humana ininterrumpida. La mayoría siguen sin ser examinados en archivos del Smithsonian, el servicio de parques y universidades.

Durante decenios, el parque fue promovido con postales que mostraban un esqueleto expuesto. Resultó ser el cráneo de una persona y los huesos de otra, dijo Raelynn Butler, administradora de la nación tribal para preservación histórica y cultural. “Ellos no nos trataban como personas”, dijo.

Las realidades del genocidio y la supervivencia comenzaron a aflorar en la década de 1970 cuando la tía de Revis, Addie y otros líderes tribales viajaron a Georgia para encabezar discusiones culturales. “Fue ahí donde la primera idea en la celebración surgió, que teníamos que cambiar la narrativa”, dijo Revis.

Veinte años de ardua colaboración le permitieron a la nación tribal reunir y re sepultar los estos de 114 personas en los montículos en 2017. Y este febrero, unos 1.000 acres (404 hectáreas) de tierras sagradas fueron protegidas, adquiridas por el Fondo de Conservación de Tierras y Aguas sin costo para el contribuyente, dijo Haaland. Expandir eso a un parque y reserva pudiera proteger 85.000 acres (34.400 hectáreas) río abajo.

“Nos cuestionan todo el tiempo, ‘es una tierra tan hermosa, ¿por qué se fueron?’ No nos pidieron que lo hiciésemos, nos forzaron”, dijo Hill. “Y eso es lo que queremos prevenir en el futuro, las cosas que hacemos ahora son para nuestras generaciones futuras. No quiero que ellos pasen por eso. Oklahoma es nuestro hogar, pero éste es aún nuestro hogar original”.