‘Hacer un MONTÓN de dinero’: Cómo dos floridanos intentaron sacar provecho del diario de la hija de Joe Biden

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Joe Biden y su hija Ashley Biden asisten a la celebración de GILT and Ashley Biden del lanzamiento de la exclusiva Livelihood Collection en Spring Place, el 7 de febrero de 2017, en Nueva York.

Esperaban ganar $100,000 cada uno, quizá más.

En lugar de eso, los atraparon, los acusaron, se declararon culpables y ahora enfrentan cinco años de cárcel.

Todo esto por un diario, pero no un diario cualquiera. Era el diario perdido de Ashley Biden, cuyo padre era entonces candidato a la presidencia.

Según los fiscales, Aimee Harris, de Palm Beach, lo encontró en 2020 cuando se mudó a la casa de un amigo en Delray Beach. El mismo amigo alojó a la hija del futuro presidente unos meses antes. Resulta que Ashley Biden había dejado el diario y otros objetos, entre ellos una cámara digital y una tarjeta de memoria con fotos de su familia. Harris los encontró y pensó que podían ser una mina de oro.

Se lo confió a un amigo, Robert Kurlander, y este le contestó que la ayudaría a “hacer un MONTÓN de dinero”.

Su primer pensamiento fue la campaña del rival de Biden, el actual presidente Donald Trump. La campaña de Trump iba a celebrar una recaudación de fondos a nivel local a principios de septiembre.

“El domingo puedes tener la oportunidad de hacer mucho dinero”, escribió Kurlander a Harris antes de la recaudación de fondos, según el Departamento de Justicia.

Harris tenía más buenas noticias para Kurlander. No era solo el diario, sino otras posesiones de Ashley Biden.

“Oh, por Dios. Voy con cosas que ninguno de nosotros ha visto o no hemos hablado”, le escribió a su amigo. “No puedo esperar a enseñarte lo que mamá tiene para papá”.

Pero la apuesta fracasó.

“Quieren que vayan al FBI”, escribió Kurlander a Harris, refiriéndose a la campaña de Trump, unos días después. “Hay que hacerlo de otra manera...”.

Fue entonces cuando cambiaron al plan B, según alegó el Departamento de Justicia: un equipo llamado Project Veritas, que es un grupo conservador que se especializa en infiltrarse en organizaciones de noticias y grabar videos en secreto, con la esperanza de documentar el sesgo liberal y la distorsión deliberada de las noticias. Por lo general, luego publica el video.

Harris y Kurlander empezaron a mantener correspondencia con un empleado del grupo a través de una aplicación de mensajería encriptada y tras enviar fotos de algunas de las cosas que tenían, el grupo acordó llevar a Kurlander y a Harris en avión a Nueva York y hospedarlos en un hotel de lujo.

“¡Vamos a divertirnos!”, escribió Kurlander en un mensaje de texto que envió a Harris antes de subir al avión, según los documentos de la acusación. “Y a hacer dinero”.

La primera reunión fue bien y el Proyecto Veritas acordó pagar a la pareja de la Florida $10,000 para empezar, y más si proporcionaban más material.

Kurlander escribió a Harris que esperaba que el Proyecto Veritas les pagara “hasta $100,000 a cada uno, quizá más”.

Dejó claro a su contacto en el Proyecto Veritas que necesitarían más dinero para darles más posesiones de Ashley Biden.

“[N]o queremos hacer más ni nada más ni dar nada más hasta que detallemos algunas consideraciones”, escribió a través de la aplicación. “Estamos corriendo grandes riesgos. Esto no es justo”.

Harris acabaría llevándose más cosas de Ashley Biden de la casa —incluidos documentos fiscales— y dándole el material al empleado de Project Veritas que voló a la Florida para obtenerlo y luego lo envió a Nueva York.

Harris y Kurlander recibieron finalmente $40,000 de Project Veritas por sus esfuerzos, cantidad muy por debajo de su objetivo inicial, según los documentos de acusación.

Project Veritas nunca publicó el material, aunque las páginas del diario aparecieron finalmente en línea en otro sitio conservador semanas antes de las elecciones presidenciales de 2020. El FBI registró las casas de varios empleados de Project Veritas en relación con la investigación sobre el diario robado, aunque el grupo defendió sus acciones como esfuerzos legítimos de recopilación de noticias.

Para Kurlander, de 58 años, parece que no es la primera vez que hace de intermediario en una transacción ilícita.

En 1992, un Robert Kurlander, que ahora tendría 58 años y entonces era de Palm Beach Gardens, fue arrestado junto con David Witter, el nieto del corredor de bolsa Dean Witter, cuando fue sorprendido acordando ayudar a lavar lo que creía que era dinero ilegal de las drogas. El hombre que Kurlander creía que era un contrabandista de drogas era un informante confidencial de la Policía del Condado Palm Beach, según el Sun Sentinel del sur de la Florida.

Kurlander acabó declarándose culpable y fue sentenciado en 1996 a 40 meses de prisión. Terminó siendo liberado dos años después, en junio de 1998.

Su abogado defensor en aquel momento, Anthony Natale, recordaba a Kurlander como un exitoso corredor de bolsa con muchas conexiones y dijo que a constantemente se preguntaba qué había sido de él.

“Era uno de los clientes que nunca se olvidan”, dijo Natale. “Era todo un personaje”.

Los agentes del FBI interrogaron a Aimee Harris en algún momento del verano de 2021, según recordó su antiguo casero, Arvo Katajisto.

Katajisto había permitido a Harris alojarse gratis en uno de sus apartamentos de unos meses antes mientras ella estaba en medio de una disputa por custodia, pero le pidió que comenzara a pagar el alquiler una vez que la disputa terminara. Harris no pagó, y tampoco quiso irse. Katajisto la describió como una inquilina difícil, que se quejaba con frecuencia, y finalmente la llevó a los tribunales para desalojarla por falta de pago.

Recordó que cuando los agentes del FBI acudieron a interrogar a Harris, les dijo: “Sea lo que sea que haya hecho, por favor, sáquenla de mi apartamento”.

El abogado de Harris, Sam Talking, dijo que Harris “ha aceptado la plena responsabilidad de sus actos y espera dejar esto atrás y llevar una vida respetuosa con la ley”.

Un abogado de Kurlander declinó hacer comentarios.

Cada uno de ellos enfrenta un máximo de cinco años de prisión tras declararse culpable de conspirar para transportar bienes robados a través de las fronteras estatales. Los fiscales del Distrito Sur de Nueva York indicaron que Kurlander está cooperando con el gobierno.

Ni Project Veritas ni sus empleados fueron acusados en relación con el robo.

El grupo conservador fue creado por James O’Keefe en 2010 a raíz de dos proyectos de video encubiertos que había producido previamente contra Planned Parenthood y Association of Community Organizations for Reform Now, más conocida como ACORN. Durante mucho tiempo se ha declarado como una organización de medios de comunicación y defendió su papel en la adquisición del material de Biden por esos motivos.

“La recopilación de noticias de Project Veritas fue ética y legal. La recepción legal por parte de un periodista de material que luego se alega como robado es rutinaria, habitual y está protegida por la Primera Enmienda”, dijo un portavoz del grupo en un comunicado.

El abogado de la Primera Enmienda Ted Boutrous, socio de Gibson Dunn, dijo que las organizaciones de medios de comunicación tienen “amplia libertad” para obtener más información en el interés público, incluso si los materiales que están obteniendo fueron conseguidos originalmente por otra parte ilegalmente.

El caso de Biden presenta algunas cuestiones clave, dijo, incluyendo si el trabajo que realiza Project Veritas se considera realmente una recopilación de noticias “en contraposición a un engaño político”, y si el diario de Ashley Biden y otros materiales eran realmente de interés público.

Los fiscales escribieron que un empleado del Proyecto Veritas instruyó a Harris y Kurlander para que consiguieran más posesiones de Biden, pero Boutrous dijo que el mero hecho de expresar un interés en tener más material de Biden podría estar protegido por la Primera Enmienda.

“Para mí, la verdadera cuestión es si estuvieron implicados en la infracción de la ley”, dijo.