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Mario Escobar, padre de Debanhi, criticado por querer ser diputado

Mario Escobar en una conferencia de prensa de mayo de 2022. (REUTERS/Daniel Becerril)
Mario Escobar en una conferencia de prensa de mayo de 2022. (REUTERS/Daniel Becerril)

Mario Escobar, padre de Debanhi, se ha apuntado como precandidato, por Movimiento Ciudadano, para contender por una diputación federal en las elecciones del próximo año. Acompañado por Dolores Bazaldúa, su esposa, efectuó su registró en el Comité Estatal del partido naranja. Escobar comentó ante los medios de comunicación los motivos de su decisión:

"Nosotros estamos buscando un frente en el que podamos coadyuvar. Ayudar a prevenir situaciones como las que nos sucedieron a nosotros, así como ayudar a esclarecer los casos que hasta ahorita no cuentan con una atención adecuada. Sabemos que nunca se está listo para una oportunidad como esta, pero con la pérdida de nuestra hija, perdimos el miedo a todo y generamos a lo largo un compromiso con aquellas personas que no han tenido una voz o que de alguna manera han sido eliminadas por el sistema", expresó.

La decisión de Escobar ha causado un gran revuelto en la opinión pública. Desde diversos sectores, se ha calificado al padre de Debanhi como oportunista. Se acusa, según esa perspectiva, que ha utilizado la muerte de su hija para ir en busca de un cargo público. Ya en otras ocasiones ha habido críticas para él. Por ejemplo, a comienzos de año, con una noticia manipulada en la que se decía que quería hacer una serie de Debanhi con Danna Paola o Belinda como protagonistas.

En realidad, el señor únicamente respondió a una pregunta (malintencionada) que le hicieron sobre si le gustaría que Danna Paola o Belinda formaran parte de ese supuesto proyecto. Parece haber una tendencia clara: hacer ver a Mario Escobar como un oportunista. Quienes no dudan en catalogarlo de ese modo parecen más enojados por su incursión en la política —todavía deberá ganar— que por la impunidad que ha marcado al caso Debanhi, no esclarecido y sin culpables a un año y ocho meses de distancia.

Los críticos de ocasión siempre están a la espera del momento ideal. No hablan del tema durante semanas, meses, pero apenas entra en la conversación Mario, están ahí para decir lo de siempre: que se está colgando de una tragedia para sacar raja política. Antes por la serie (que él no propuso), ahora por aspirar a una diputación. ¿En dónde dice que no tiene derecho a competir por un cargo público? ¿Quién lo dictamina? No lo quieren ver en la política. Lo quieren lejos. Lo quieren ver como víctima sin herramientas, como un padre que sólo hable de su pérdida en televisión, con llanto y no con poder. Que no entre a la política, porque ya se está aprovechando.

Todos se sienten con la moral para juzgar su decisión. Y no faltan los argumentos que apelan a la falta de preparación (que el propio Escobar reconoció). Como si los políticos profesionales, esos que sí se prepararan para ocupar curules, fueran ejemplo de progreso, sensatez y erudición. Así nos ha ido con ellos, los que sí saben. Y con los otros. Los famosos, cantantes, deportistas, que se meten a la política y, de mala gana, se les acepta. ¿Por qué un señor que sufrió la pérdida de su hija, que no ha tenido el más mínimo dejo de justicia, no puede acceder a un curul?

Escobar no ha parado de buscar respuestas desde el primer momento. Le dicen vividor. Le dicen oportunista. Le dicen que sólo quiere lucrar. Por buscar un cargo público. Nada más. Un padre que nunca pidió vivir esto, que ha visto en carne propia la conocida ineptitud de la justicia en este país —en todos sus niveles—. La tragedia estuvo en todas las portadas y se pidió empatía, solidaridad, consciencia. Hoy indigna más que el padre de Debanhi entre a la política.

Que sí, que seguramente Movimiento Ciudadano no le da un lugar porque sean buenas personas. Algo quieren. Y lo mismo aplica para todos los partidos que en algún momento han registrado a figuras sociales. Pero Mario Escobar tiene todo el derecho de incursionar en la política. Al menos para recibir el beneficio de la duda, para ver si con algo de poder su causa no queda archivada, para ver si en verdad ayuda a quienes han sufrido lo mismo que él.

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