La inspiradora historia de Goddess Bunny

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CIUDAD DE MÉXICO, agosto 2 (EL UNIVERSAL).- ¿Recuerdas aquel video titulado "Obedece a la morsa"? Por años, circuló en internet para atemorizar a quien lo veía. Su ambigüedad generó que el ímpetu adolescente de la época creara una serie de mitos en torno a su contenido. ¿Se trataba de un mensaje subliminal?, se cuestionaron. Si bien, el video fue creado para generar miedo, en realidad, la historia detrás de la mujer que aparece en él, se trata de Goddess Bunny y nos remonta a la escena punk de los 80, el dragqueen, el activismo y el amor por la creación.

En 2007, cuando YouTube todavía no se encontraba en su época de auge, "ObeyDaWairus", un usuario mexicano de la plataforma, compartió el video titulado “Obedece a la morsa”, fue uno de varios contenidos compartidos por la cuenta de temática "tétrica", pero este fue el más recordado. Durante un minuto y 20 segundos, puede apreciarse, en principio, un antifaz hecho con animación digital que interpreta "La pequeña araña" una canción infantil que formó parte de los temas que musicalizaron "Barnie y sus amigos", interpretada por la actriz de doblaje Isabel Martiñón.

A continuación, la canción es editada y acelerada, acompañada con una serie de patrones de tipo fractal que se mueven a gran velocidad. Luego el tema de Barnie es reproducido al revés, mientras que se introduce una secuencia de "The Goddes Bunny" un documental de 1994, dirigido por Nick Bougas, en el que filma un tour por diferentes clubes nocturnos de Los Ángeles, pertenecientes a la escena underground y LGBT+ de la época, pero que en "Obedece a la morsa" es sacado totalmente fuera de contexto.

En realidad, la escena pertenece al documental estadounidense, el cual cuenta la historia de tres personajes: Glen Meadmore, Goddess Bunny y John Aes-Nihil, claves en la historia del movimiento LGBT+ de los ochenta. Pero enfoca su atención en la historia de Goddess Bunny, una actriz, cantante y modelo transgénero que fascinó a las y los jóvenes punks estadounidenses desde los ochenta, no sólo por su talento, sino por las complicaciones que atravesó desde muy joven.

Bunny, originaria de California, nació en 1960, bajo el nombre de Johnnie Baima. No hay registros de quienes fueron su madre y su padre, ya que se divorciaron cuando todavía era una bebé y tomaron la decisión de mandarla a varios orfanatos, lugar en el que sufrió una serie de abusos (sexuales y médicos), ya que había sido diagnosticada con polio y, a partir de ahí, fue sometida a una serie de cirugías (en una de ellas le fue implantada una barra de acero, en búsqueda de reforzar su columna), pero todos estos intentos no hicieron más que deformar su cuerpo y detener su crecimiento.

"Cuando mi madre me dio a luz, yo estaba en la rueda de la fortuna de Santa Mónica en la cima", dijo a "VICE", en una entrevista en 2016. "Fui abusada sexualmente en la mayoría de los orfanatos", dijo. "Para una persona físicamente discapacitada (la violación) es devastadora".

Bunny, una vida tan enigmática como fascinante

De acuerdo con el documental del 94, cuando Johnnie era adolescente se dedicó a la prostitución por dos años, época en la que vivió una violación, perpetrada por tres delincuentes. El cineasta Nick Bougas dijo para una revista inglesa, en 2008, que a lo largo de su vida, Bunny protagonizó una serie de historias "de desventuras salvajes" y "confrontaciones ruidosas": "Las historias siempre parecían absurdas dada la condición física de Bunny, pero siempre resultaron ser ciertas...", indicó.

Fue así que el director de "The Goddess Bunny", atraído por la escena anti-arte y temas oscuros, dejó de concebir a Bunny como una mujer transgénero con polio y se percató que se trataba de "una verdadera fuerza de la naturaleza, (…) alguien que tenía una saga personal realmente fascinante... una que eclipsaba fácilmente los dramas de pantalla".

Fue esa misma fuerza y confianza en sí misma que la llevó a convertirse en dragqueen, luego de que el hombre con el que estaba casada falleciera en los noventa, con un antecedente artístico, pues Goddess Bunny ya había posado para la cámara de Joel-Peter Witkin, especialista en desnudos y modeló para el diseñador de moda Rick Owens. Fue en esta época en que conoció a Bougas que, luego de estudiar cuidadosamente el estilo de vida de Bunny, le ofreció que llevarán a cabo el documental; ella aceptó fascinada, según contó el cineasta. Pero la realidad es que Bunny ya se había labrado una carrera desde los 80, tiempo en que las juventudes punks estaban fascinadas con su historia. Más tarde, colaboraría con Marilyn Manson en su videoclip "The Dope Show".

Los últimos días de Bunny

Uno de ellos fue Mitchell Sunderland, colaborador de "VICE", que recordó que durante su adolescencia, él y sus amistades estaban obsesionados con la historia de vida de Bunny: la polio, los abusos, la transexualidad, el arte. En 2016, el periodista publicó un artículo en el que narraba que Bunny, que ya había adoptado el nombre de Sandie Crisp, lo había contactado para concertar un encuentro, pues estaba muy interesada en que su historia volviera a la pantalla.

De esa manera, Sunderland conoció otra faceta de Bunny que nunca antes se había desvelado, la del activismo político. Goddess se convirtió en la defensora de jóvenes de la comunidad LGBT+, en situación de calle, a quienes conoció en una casa de asistencia en Inglewood, la ciudad californiana que la vio nacer, y en donde reside por falta de recursos económicos. Aunque Bunny le narró con tristeza la situación tan limitada la que atraviesan ella y los jóvenes, indicó que aspirada a llegar a la presidencia de Estados Unidos, convencida en la idea que podría generar un cambio. Pese a que hizo llegar una carta al gobierno de este país, Bunny no cumplió su sueño de acercarse al mundo de la política, luego de fallecer el 27 de enero del 2021, a causa del Covid-19.

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