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Indígenas amazónicos en Perú denuncian que enfrentan minería ilegal sin apoyo de la fuerza pública

LIMA (AP) — Líderes peruanos de decenas de remotas comunidades indígenas de la Amazonía, cercanas a la frontera con Ecuador, denunciaron el martes la presencia de mineros ilegales que extraen oro y contaminan sus ríos con mercurio y a quienes desde hace seis años enfrentan sin apoyo del Ejército o de la policía.

“Sacan oro aluvial, echan mercurio que arrasa el río y eso se lo comen los pescados y los habitantes; en esa agua nos bañamos, esa agua bebemos”, se quejó en conferencia con la prensa internacional en Lima, Shapiom Noningo, secretario del gobierno territorial autónomo de la nación Wampis, un grupo que representa a más de 16.000 indígenas que viven en condiciones de extrema pobreza en los distritos Río Santiago y Morona, fronterizos con Ecuador.

Los indígenas calculan que en su zona hay al menos 35 dragas de grupos de mineros ilegales que succionan los sedimentos del fondo de los ríos Morona y Santiago en busca de oro. Los ríos son las principales fuentes de agua que proveen de pescado y líquido a la población. Las dragas están prohibidas por ley, pero los indígenas afirman que la policía y el Ejército no los protegen, pese a sus reclamos.

“Venimos ocupando este territorio antes que el Estado peruano”, dijo Teófilo Kukush, el presidente de la organización, quien vestía un tocado en la cabeza confeccionado con plumas de varios colores de aves amazónicas. Según datos del Ministerio de Cultura de Perú, comunidades Wampi ya vivían en esa zona antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

De acuerdo con sus reclamos, sienten que al vivir en zonas remotas de un país históricamente centralista no pueden presentar con facilidad sus quejas ante las autoridades de la lejana capital. Para llegar a Lima pueden demorar más de 33 horas en una ruta que incluye viajes en buses y botes que surcan los ríos.

En febrero, cansados de la inacción estatal, confiscaron dragas, mangueras, motores y combustible para la minería y detuvieron a siete mineros, a quienes liberaron tras cuatro días porque ni la policía de Santa María de Nieva, la capital provincial, ni la fiscalía quiso viajar a la zona, a tres horas de distancia en bote.

Esa acción de los indígenas provocó una fuerte advertencia del comandante del Ejército de uno de los batallones de la zona de selva, Eduardo León, para que cesara la confrontación con personas en el río, aseguran los líderes comunitarios que mostraron un oficio fechado el 8 de marzo.

En febrero de 2023, los indígenas enviaron un reclamo a la oficina de disciplina de la policía para denunciar que algunos agentes en Santa María de Nieva cobraban coimas a los mineros ilegales para permitirles operar. Según su versión, la policía respondió casi un año después en otro documento que mostraron a AP pidiendo pruebas en "un plazo de dos días" de los hechos, antes de archivar la denuncia.

AP pidió comentarios al Ejército y a la policía sin obtener una respuesta al momento.

“Así actúa el Estado”, dijo Noningo. “El Ejército instalado en la frontera en vez de asumir la defensa de la naturaleza, que tanto hablan de la soberanía nacional, nos ha mandado una carta amenazando y la policía en vez de investigar a sus agentes, nos mandan a probar la denuncia", añadió.

Los altos precios del oro a nivel mundial, que superan los 2.155 dólares por onza, impulsan la minería ilegal, según las autoridades del Ministerio de Minas. Para los indígenas, la minería ilegal atrae a otras economías ilegales en la zona como la tala de madera, la trata de personas y el narcotráfico. Los dirigentes comunitarios indicaron que han sido amenazados de muerte por grupos criminales vinculados a la minería ilegal.

Perú produce alrededor de 100 toneladas de oro por año, pero otras 40 toneladas se producen de forma ilegal e informal, según cálculos del Ministerio de Energía y Minas.