In Memoriam - César Segnini (1938-2022). Homenaje a una figura crucial para el arte latinoamericano

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La partida de César Segnini, fundador de la influyente galería Durbán Segnini, creada hace 30 años en Miami, y de la Galería Durbán, abierta en Caracas en 1970, ha sido recibida en la escena internacional del arte como una “gran pérdida” para la tarea a la cual dedicó su vida con infatigable pasión: el reconocimiento global del arte abstracto latinoamericano incluyendo sus vertientes geométrica, óptica, cinética, y su propio expresionismo abstracto. Segnini, nacido en Venezuela en 1938, tenía 84 años y falleció en su casa de Miami tras un bravo combate contra un cáncer, sin perder su lucidez, rodeado de su familia.

César Segnini en sus inicios.
César Segnini en sus inicios.

De París a Buenos Aires, y de todas las capitales del continente hasta Nueva York, han llegado mensajes que honran su vida, generosamente entrelazada al desarrollo y reconocimiento de esa poderosa corriente de la abstracción geométrica que fue ascendiendo de sur a norte, pero que, habiendo tenido un origen anterior al movimiento “Color Field” (campo de color) de los Estados Unidos, tardó más de medio siglo en comenzar a ser incorporada a la historia mundial del arte. Si se ha ido insertando en los grandes museos y colecciones ha sido por la convicción y persistencia de personalidades como la suya.

César Segnini frente a mural con dibujos de Ramírez Villamizar.
César Segnini frente a mural con dibujos de Ramírez Villamizar.

Artistas, coleccionistas, curadores y dealers reconocen su enorme contribución a la reescritura de la historia del arte que se hace al cambiar la perspectiva de visión e incluir las contribuciones del sur. La venezolana Tanya Brillemboug, dueña de una de las más influyentes y poderosas colecciones del continente, The Brillembourg Capriles Collection, exclamó en medio de una “profunda tristeza”, que tenía “la alegría de haber visto, en su reciente exhibición Modern Contemporaries, el bello encuentro del padre y el hijo (Gonzalo Segnini) que continuará el legado de este galerista que defendió el arte de Latinoamérica y creyó en el arte geométrico hasta el momento en que se fue”.

Detalle de la instalación de Germán Botero en Durban Segnini.
Detalle de la instalación de Germán Botero en Durban Segnini.

“Pero”, añadió, “la batuta de todo cuanto él fue no la puede recoger nadie porque es demasiado profunda. No se dejó llevar por las tendencias y permaneció en la línea de defensa filosófica de la abstracción en Latinoamérica. Creyó fervientemente en el arte de nuestro continente y fue mucho más que un galerista: la historia se cuenta también a través del arte, y César Senigini contribuyó a reunir, divulgar, y hacer comprensibles, obras esenciales para la historiografía latinoamericana”. Según Brillembourg, “todos hemos pedido no sólo a un amigo, sino a un hombre importantísimo en la recuperación histórica de la visión latinoamericana”.

Obras de Fernando de Szyszlo en Durban Segnini.
Obras de Fernando de Szyszlo en Durban Segnini.

El argentino Diego Costa Peuser, director global de la feria Pinta y editor de Arte al Día International, lo evoca como “un grande del arte latinoamericano, una figura pilar”. “Lo conocí hace 30 años”, contó Peuser. “Cuando hacía sus muestras en Art Miami y entraba con grúas trayendo las esculturas y las instalaciones del cubano Agustín Cárdenas, o las instalaciones del venezolano radicado en París, Jesús Soto, cuando nadie les ponía atención. César siempre pensó en grande y su ausencia es una pérdida para este largo camino del reconocimiento del arte latinoamericano”.

Carmelo Arden Quin en Modern Contemporaries.
Carmelo Arden Quin en Modern Contemporaries.

La curadora Francine Birbragher dijo que el mundo del arte ha perdido a un conocedor de las artes plásticas cuya actividad fue fundamental en el coleccionismo del arte abstracto en Venezuela y posteriormente a nivel internacional. “Será recordado como un hombre amable, jovial y con intachable reputación”. “Ningún otro galerista hizo tanto por como él por la inserción del arte geométrico colombiano en este país”, es la afirmación extendida que confirma desde Bogotá la promotora de arte colombiana Dilia Pinto, quien declaró: “El mundo del arte latinoamericano pierde uno de sus principales gestores”. En Miami hizo exhibiciones monográficas de Eduardo Ramírez Villamizar y Germán Botero y promovió a figuras como Manolo Vellojín.

Escultura de Pablo Atchugarry y pintura de Fernando de Szyszlo en Modern Contemporaries.
Escultura de Pablo Atchugarry y pintura de Fernando de Szyszlo en Modern Contemporaries.

El deseo que Segnini expresó a su esposa Zulay y al hijo de ambos, Gonzalo, fue que su galería siguiera “siempre viva”. Al recibir su legado, este dijo: “Mi padre realizó sus sueños con nobleza y amor. Su galería seguirá ahora con todo su auge haciendo actividades de apoyo y difusión del arte latinoamericano e incorporando al legado de los maestros abstractos, la obra de nuevas generaciones”.

Piezas de Dagoberto Rodríguez y Fernando de Szyszlo en Modern Contemporaries.
Piezas de Dagoberto Rodríguez y Fernando de Szyszlo en Modern Contemporaries.

A través de César Segnini, pioneros como el colombiano Carlos Rojas y el argentino César Paternosto, entraron a colecciones que han transformado la percepción mundial del arte latinoamericano, como la Patricia Phelps de Cisneros Collection. “Su mayor placer”, afirma su esposa Zulay Segnini, “era ver los cuadros que él había llevado a colecciones que iban a alimentar la historia del arte”. Logró, como ninguno, trabajar al tiempo con artistas tan representativos de movimientos pioneros que se habían escindido, como los argentinos Gyula Kosice, del Arte Concreto Invención y Carmelo Arden Quin, cofundador con este del Madi. “Les hizo comprender -evoca- que debía llevarlos a ambos a la escena internacional del arte, y dar visibilidad a su historia creativa”.

Paternosto expresó un rasgo que todos destacan en su vida y obra: “César fue siempre, ante todo, un amigo, más allá de la relación profesional. Estoy muy conmovido”. Tanya Brillembourg expresó: “César fomentó la amistad como algo sagrado e imprescindible”. Esa relación con sus artistas le llevó hasta hacer gestiones diplomáticas para enviarle electrodomésticos a la familia de Agustín Cárdenas en La Habana, y, como bien sabe su imprescindible asistente, Jaqueline Cardentey, quien trabajó a su lado 26 años, su pasión por el arte era tal que “no había negocio que se le resistiera”, pero el rasgo que definía su carácter era “ese tender la mano a todos los artistas y colaboradores y ser amigo de sus amigos”. Tras 45 años de matrimonio, Zulay Seginini dice que lo esencial era “la bondad de César. Dio todo por el arte. No era un simple vendedor de obras; amaba su labor como marchand de arte latinoamericano y el hacer de la galería un centro dinámico”. Evocó los innumerables catálogos y también las publicaciones de poesía que alentó en Caracas, para ayudar a los intelectuales de la llamada “República del Este”. “César sabía que hemos venido a esta tierra a dar y no hizo otra cosa. Hemos perdido a un hombre maravilloso pero su legado perdurará”, afirmó.

El vicepresidente y director ejecutivo de Art Miami, Nick Korniloff, dijo que extrañará su enorme sonrisa y sus abrazos: “Fue uno de los hombres más amables que haya conocido nunca. Fue un embajador de las artes y un continuador del desarrollo cultural en Miami”. Su figura entrañable forma parte de las páginas en construcción del arte latinoamericano.