El hombre que emuló a Pelicot admite ser un "violador" y que merece un "castigo severo"

Una ilustración del momento en que Gisèle Pelicot declara en el juicio contra su exmarido, que la drogaba para violarla y proponerla a otros hombres, en una corte de Aviñón, en el sur de Francia defendant Dominique Pelicot (2R) with his ex-wife, Gisele (L) (Benoit PEYRUCQ)
Una ilustración del momento en que Gisèle Pelicot declara en el juicio contra su exmarido, que la drogaba para violarla y proponerla a otros hombres, en una corte de Aviñón, en el sur de Francia defendant Dominique Pelicot (2R) with his ex-wife, Gisele (L) (Benoit PEYRUCQ) (Benoit PEYRUCQ/AFP/AFP)

El hombre que aprendió a drogar y violar a su mujer siguiendo la técnica de Dominique Pelicot, acusado de administrar medicamentos a su esposa para que fuera violada por decenas de desconocidos, admitió el miércoles ante un tribunal en Francia que era un "violador" y se merecía un "castigo severo".

"Estoy en la cárcel y lo merezco", dijo Jean-Pierre M., de 63 años, ante el tribunal de Aviñón donde se lleva a cabo este juicio que ha conmocionado a Francia y al mundo entero.

"Hice cosas repugnantes. Soy un criminal y un violador", admitió este exempleado de una cooperativa. "Lo que hice es espantoso, quiero un castigo severo", añadió.

Este hombre está acusado de haber drogado a su mujer, entre 2015 y 2018, con ansiolíticos proporcionados por Pelicot, de violarla y de que este último también abusara de ella.

El principal acusado del caso, Pelicot, de 71 años, admitió el martes drogar a su entonces mujer, Gisèle Pelicot, para dormirla y que fuera violada por decenas de desconocidos contactados por internet entre 2011 y 2020.

Otros 49 hombres están sentados en el banquillo por participar en estas agresiones y enfrentan penas de hasta 20 años de prisión.

Jean-Pierre M., el único que no está acusado de violar a Gisèle Pelicot, está acusado de al menos 12 actos de violación, a menudo filmados, contra su pareja, en los que Pelicot participó en al menos 10.

Este hombre contó al tribunal que su infancia estuvo marcada por los abusos de su padre.

"Mi infancia es la vergüenza, el alcohol, el sexo, mucho silencio", dijo. "Vivimos actos horribles de mi padre, de violencia sexual. A mi padre no lo llamaba nunca 'papá', sino 'el padre'".

El acusado explicó que una vez, de niño, tuvo que hacerle felaciones a su padre para que él y su hermana pudieran acompañarlo a pescar.

"Mi hermana lloraba, yo prefería hacerlo yo mismo. Estaba más acostumbrado", agregó, preguntándose si alguna vez había sido violado por su propio perro, por órdenes de su padre, cuando tenían "siete u ocho años".

"Nuestra madre intentaba protegernos pero bebía", dijo. Él mismo presenció cómo su padre violaba a su esposa.

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