Fue el gobierno quien entregó 354 animales al santuario Black Jaguar-White Tiger; en inspecciones, Profepa no reportó fallas

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Black Jaguar-White Tiger
Black Jaguar-White Tiger

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) entregaron en depósito o donación 354 ejemplares de fauna silvestre, principalmente felinos, al santuario Black Jaguar-White Tiger, asociación que está denunciada ante la Fiscalía General de la República (FGR) por posible maltrato animal. 

Desde el pasado 5 de julio, la Profepa acudió al santuario para realizar diligencias y encontró felinos en “estado crítico”; algunos ejemplares ya fueron trasladados al Zoológico de Chapultepec. Pero antes de esta coyuntura, entre 2014 y 2019, al menos 26 funcionarios ambientales federales —de diversos estados— realizaron decenas de donaciones a la organización, cuyo predio está ubicado en el Ajusco, al sur de la Ciudad de México, de acuerdo con 39 actas de depósito o entrega-recepción notariadas, que se encuentran en la página web de Black Jaguar-White Tiger.

Animal Político buscó a la Semarnat y la Profepa para preguntarles por qué eligieron este santuario como destino de estos animales, pero no hubo respuesta. También se solicitó postura de la organización, pero tampoco respondió.

Entre las donaciones que realizaron las autoridades ambientales se encuentran leones, tigres, jaguares, pumas, ocelotes, tucanes, búhos, águilas, monos, cocodrilos y hasta un oso negro (muerto), de los cuales, según los documentos, la asociación fundada por Eduardo Serio debía dar reportes periódicos de su estado de salud y condiciones generales. 

Estos animales provenían de decomisos en operativos de seguridad y de rescates en parques temáticos, circos o zoológicos. Algunos hasta tenían nombres artísticos como Jimbo, Simba, Mufasa, Princess, Kiara y Shambala, entre otros.

Las donaciones se hicieron a pesar de las inspecciones, las cuales se detallan en la mayoría de las actas de donación o depósito. Por ejemplo, el 21 de enero de 2018 dos funcionarios de la Profepa realizaron una visita de inspección (acta FA/007/18) a la instalaciones de Black Jaguar-White Tiger. En ese momento, solo estaba uno de los trabajadores del santuario, quien designó a una testigo para la diligencia. Tras la evaluación, dejaron en depósito a un león africano que provenía de un parque temático. 

Los funcionarios ambientales decidieron dejar al león, pues tras su inspección resolvieron que “no existen faltas en materia de trato digno y respetuoso… (se cuenta) con las instalaciones adecuadas para su debida estancia”.

Meses más tarde, en junio de 2018, se realizó otra inspección de funcionarios de la Profepa pertenecientes a sus oficinas centrales en la CDMX; la diligencia resultó positiva y en esta ocasión dejaron a una pantera. 

En las actas, casi todas firmadas por Eduardo Serio, se especifica que el santuario debía procurar el bienestar de los ejemplares, conservarlos en instalaciones adecuadas y emitir informes mensuales a las autoridades ambientales para detallar su condición y valorar su liberación. 

Hasta el momento, la Semarnat no ha dado detalle sobre dónde están esos ejemplares o si murieron. Es público un caso ocurrido en agosto de 2017, cuando la dependencia y el santuario liberaron a cuatro pavones cornudos en Chiapas, que inicialmente estaban en custodia de la fundación. 

El pasado 5 de julio, la Profepa informó que dentro del santuario se encontraron 190 felinos, entre ellos, leones africanos, tigres, jaguares y pumas, además de 17 primates y dos coyotes. Pero con la información recabada por Animal Político, se sabe que por el santuario han pasado al menos 354 ejemplares, como águila real, tití, guacamayas y cocodrilos, cuyo destino se desconoce. 

Cristopher Estupiñan, abogado de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México, AC (AZCARM), dijo en entrevista que sus representados no comprenden por qué hubo favoritismo por parte de las autoridades para llevar a ejemplares a ese santuario, pese las condiciones del predio. 

Agregó que puede ser mayor el número de animales que han pasado por Black Jaguar-White Tiger, pero pueden estar en otros predios en la CDMX y otros estados.

“Es inaceptable la inacción de las autoridades, mandar a los ejemplares ahí y que ni siquiera comprobaran las condiciones en las que los tenían, estando a 10 kilómetros de sus oficinas centrales (…) Vamos a pedir que se investiguen a todos los involucrados, pero ahora estamos buscando que se nos reconozca la calidad de víctimas como asociación civil”, dijo Estupiñan. 

Este medio publicó que en la denuncia presentada ante la FGR por la AZCARM se detalla que algunos de los ejemplares murieron y el santuario no notificó a la Semarnat. También se narra que los restos presuntamente fueron dados de alimento a los animales o enterrados

“Tenemos conocimiento de que también hay fosas donde enterraban a animales que fallecían. Por eso debe investigar la fiscalía y asegurar el predio, y descubrir (cuántos animales fueron enterrados)”, dijo Estupiñan.

El pasado viernes 8 de julio, la FGR comenzó las diligencias en el santuario. En la denuncia que la AZCARM presentó, se describe que dentro del lugar había una gran cantidad de animales en peligro de extinción en condiciones deplorables, mal estado de salud, desnutrición y con heridas expuestas que no habían sido tratadas.

Donaciones por centenas

Tan solo en las oficinas centrales de la Semarnat y la Profepa, en la CDMX, se autorizó la donación o depósito de 227 ejemplares; el funcionario que firmó las actas de depósito fue Joel González Moreno, que hasta 2019 trabajó como director general de inspección de vida silvestre y recursos marinos en la Profepa. 

Entre enero y junio de 2019, se entregaron a Black Jaguar-White Tiger al menos 100 ejemplares de fauna silvestre. La mayoría de estos supuestamente fueron entregados por particulares al santuario, luego la Semarnat autorizó oficialmente el acta de depósito.

De acuerdo con los documentos, el santuario era considerado una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y tenía el registro DGVS-PIMVS-CR-IN-1745-DF/2015 ante la Semarnat. En algunas actas, se menciona que el predio es una PIMVS, es decir, una instalación que maneja vida silvestre en forma confinada, fuera de su hábitat natural. 

El pasado 5 de julio, la Profepa informó que en el predio del santuario antes estaba registrada la UMA, pero ya no estaba en funcionamiento; no detalló desde cuándo. 

La explicación de por qué las autoridades eligen el destino de los ejemplares decomisados se contempla en la fracción XV del artículo 32 del Reglamento Interior de la Semarnat, donde se refiere que la Dirección General de Vida Silvestre tiene la atribución de: “Participar con las unidades administrativas competentes de la secretaría, en la determinación del destino de los ejemplares, partes y derivados de vida silvestre, incluidas especies en riesgo, entre ellas, las acuáticas y forestales que tengan esa categoría y decomisados, entregados voluntariamente o rescatados y devueltos por otros países”.

¿Y las inspecciones?

En la denuncia ante la FGR se narra que las jaulas no cumplían con la protección para los animales y para el personal. Los espacios de confinamiento no tenían puertas ni candados, ni tampoco letreros para advertir riesgos.

“Las instalaciones del predio no cuentan con los permisos suficientes para poder desarrollar la actividad de protección, cuidado, reproducción y preservación de estas especies, no cuentan con los planes de manejo necesarios para poder tener a especies en riesgo y mucho menos a especies en peligro de extinción”, señala.

No se sabe cuántas inspecciones ha realizado la Profepa en el santuario. Incluso, por medio de transparencia se le ha solicitado información al respecto, pero la institución federal aún no ha dado detalles precisos ni un número de diligencias. 

Esta semana, la Profepa informó que analiza los elementos que encontró en el santuario, con el fin de tener elementos de prueba y armar una denuncia sólida. 

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