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Un fuego artificial encendido, un niño baleado. El uso de la fuerza en Israel bajo escrutinio

JERUSALÉN (AP) — Un niño de 12 años enciende la mecha de un largo fuego de artificio en Jerusalén Oriental y lo lanza al aire. Entonces, justo antes de que estalle e ilumine el cielo nocturno con un destello rojo, es baleado en el pecho por la policía israelí y se desploma.

Un video de los últimos instantes de la vida de Rami Halhouli ha circulado en redes sociales durante días. Los activistas de derechos humanos dicen que arroja luz sobre el incremento de palestinos, incluidos docenas de niños, asesinados sin justificación por fuerzas israelíes desde el 7 de octubre.

La familia de Halhouli dijo que el niño fue alcanzado por una bala disparada en su dirección desde una torre de vigilancia policial sobre el campo de refugiados de Shuafat. Halhouli, su hermano y cuatro amigos, explicó su familia, prendían fuegos artificiales para celebrar el final de otro día del Ramadán, el mes sagrado islámico marcado por el ayuno entre el alba y el crepúsculo.

La policía israelí dijo que el agente que hizo el disparo actuó de forma apropiada y citó normas que permiten disparar a alguien que apunta un producto pirotécnico hacia otra persona de una forma que amenace su vida. El gobierno israelí dijo que el suceso estaba bajo investigación.

Ali Halhouli, el padre del niño, estaba en casa cuando oyó el disparo, y después a su hijo llamando a su madre. “Cuando salí corriendo le vi tirado boca abajo”, dijo.

La violencia en Jerusalén Oriental y la ocupada Cisjordania se ha disparado desde el 7 de octubre, cuando milicianos de Hamás realizaron un ataque sorpresa contra el sur de Israel y desencadenaron una guerra brutal en la Franja de Gaza.

Al menos 435 palestinos de Jerusalén Oriental y Cisjordania han muerto por fuego israelí desde entonces, según el Ministerio palestino de Salud. Muchos han sido baleados en enfrentamientos armados, otros por arrojar piedras a los soldados. Parece que algunos no planteaban ninguna amenaza evidente.

Unos 100 de esos 435 muertos eran niños menores de 18 años, según el grupo israelí de derechos humanos B'Tselem. En 60 de esos casos, señaló el grupo, parece que no había justificación para emplear una fuerza letal. Esto incluye los casos en los que adolescentes o niños más pequeños arrojaban piedras o participaban en protestas.

“Está claro que hay una actitud de gatillo fácil entre los soldados israelíes y los agentes de policía de fronteras, y eso también afecta a niños palestinos”, dijo Sarit Michaeli, vocera de B'Tselem.

“En cuando al caso específico en el campo de refugiados de Shuafat”, dijo, “un niño pequeño no planteaba ninguna amenaza para un agente de policía de fronteras fuertemente armado”.

Halhouli, el más pequeño de siete hermanos, fue baleado en torno a las 8 de la tarde del 12 de marzo en un callejón salpicado de basura delante de su casa, indicó su padre. Estaba a unos 60 metros (200 pies) de la torre policial israelí. El video del incidente muestra a Halhouli apuntando el fuego artificial en la dirección aproximada de la torre, pero no directamente a la estructura.

La policía reconoció el tiroteo letal esa noche y dijo que sus fuerzas habían devuelto el fuego después de que se lanzaran fuegos artificiales a la torre. Las noches del lunes y el martes, manifestantes palestinos del campo habían arrojado bombas molotov y fuegos artificiales a las fuerzas israelíes, según la policía.

Ahora todos se mantienen alejados del callejón, dijo Ibrahim Halhouli, un pariente de 16 años del chico asesinado, de pie en el lugar donde ocurrió el tiroteo.

“Tenemos miedo”, dijo alzando la mirada hacia la torre.

Hace tiempo que Shuafat, donde viven unos 60.000 palestinos, es un foco de tensiones.

Es un vecindario pobre y densamente poblado que no tiene servicios municipales pese a ubicarse dentro de las fronteras de la ciudad. Es el único campo de refugiados palestino en Jerusalén, y varios milicianos implicados en ataques contra israelíes eran de allí. Está separado del resto de Jerusalén por un control de seguridad con un fuerte dispositivo, y las fuerzas israelíes suelen hacer redadas en el campo para detener a supuestos milicianos.

Tras el tiroteo, Ali Halhouli dijo que sus otros hijos llevaron el cuerpo a un centro médico en Shuafat, donde el personal certificó su muerte. Desesperada, la familia encontró una ambulancia que le llevara al hospital de Hadassah, uno de los centros médicos más grandes de Israel, donde los médicos dijeron que la bala le había alcanzado el corazón.

Ali Halhouli recordó que uno de los médicos dijo: “el niño está muerto, lo trajeron muerto”. Después llegó un policía al lugar y dijo que tenían que trasladar el cuerpo a un instituto forense israelí para una autopsia.

Ali Halhouli, de 61 años, dijo que estuvo en un limbo durante días. En tres ocasiones le contactaron distintos agentes de policía que le dijeron que pronto se le devolvería el cuerpo de su hijo.

En una ocasión le dijeron que el funeral debía tener menos de 40 asistentes o recibiría una multa. Los funerales de palestinos asesinados suelen derivar en protestas violentas. Finalmente el cuerpo se entregó a la familia el domingo por la noche y se enterró a la mañana siguiente, dijo.

Makhash, el organismo del Ministerio israelí de Justicia que investiga la conducta policial, dijo a AP que la investigación sobre el agente que disparó al niño seguía en marcha.

Los soldados y agentes rara vez son procesados por matar a palestinos en acto de servicio. Según el grupo israelí de derechos legales Yesh Din, la última vez que un policía fue acusado de asesinato fue en 2021, cuando un agente mató a tiros a un palestino autista desarmado en la zona antigua de Jerusalén. El policía fue absuelto en 2023, señaló el grupo.

Al día siguiente de que muriera Rami Halhouli, un provocador miembro del gobierno israelí que supervisa a la policía dijo que el agente que le había disparado debería ser condecorado en lugar de investigado. El ultranacionalista Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, también llamó terrorista al niño sin ofrecer pruebas.

“¿Terrorista, un niño de 12 años?”, dijo Ali Halhouli, claramente dolido por el comentario.