Fernández Noroña, la piedrita en el zapato de AMLO, Morena, de todos

Foto: Cuartoscuro

Desde el 1 de septiembre de 2006, hace 12 años, los presidentes no han presentado su informe en el Palacio Legislativo, ante el Congreso de la Unión. En el último informe de gobierno de Vicente Fox, legisladores del PRD y del PT tomaron la tribuna de la Cámara de Diputados e impidieron que entrara al salón de sesiones, por lo que solo entregó su Sexto Informe de Gobierno en el vestíbulo del
recinto.

Posteriormente, la ley fue modificada y se estableció que el presidente entregara en forma escrita su informe de gobierno para el análisis y comentarios del Poder Legislativo.

Cumplido este mandato de ley, el presidente, días después, se reservó la iniciativa de dirigir un mensaje a la Nación, evento que se ha realizado en diferentes recintos, siendo el Palacio Nacional el lugar desde el que el presidente Peña Nieto ha pronunciado cada año un discurso ante sus invitados especiales, representantes del Poder Legislativo y Poder Judicial, gabinete, gobernadores embajadores, representantes de partidos y demás.

Con motivo del sexto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, y en el contexto del periodo de transición gubernamental, calificada como un evento civilizado y terso por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, asistieron al Palacio Nacional Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres, en su calidad de Presidentes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores,
respectivamente, representantes de dos instituciones de la república, ahora dominadas por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Por su parte el diputado Gerardo Fernández Noroña no estuvo de acuerdo con la asistencia de Muñoz Ledo y Martí Batres e intentó entrar a Palacio Nacional pero el Estado Mayor Presidencial le impidió el paso. Exigió su ingreso “como representante de la nación, según el Artículo 51 constitucional”.

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A los medios les dijo “estoy solicitando formal y respetuosamente mi ingreso a esta reunión que es una reunión pública. En la Sesión del 1 de septiembre reclamé que se haga aquí el supuesto informe. Porque es una parodia de informe: el informe se da de cara a la nación, en la representación del pueblo que es el Congreso de la Unión.

“Le pedí al diputado presidente, Porfirio Muñoz Ledo, que solicitara al Presidente de la República, no hiciera esta reunión. Tiene derecho el Presidente a hacer las reuniones que quiera, eso no se lo voy a discutir, pero ésta es una reunión pública. Es una reunión pública, no es una reunión privada”. (La Crónica, 4 de septiembre de 2018)

El 1 de septiembre Muñoz Ledo le dijo al secretario de Gobernación, cuando recibió por escrito el sexto informe de gobierno, que asistirían a los eventos que se realizan este mes para “no interrumpir ni por un instante la secuencia histórica y constitucional de la República”.

Cuando llegaron a Palacio Nacional el diputado Porfirio Muñoz Ledo y el senador Martí Batres, el diputado Fernández Noroña y un grupo que lo acompañaba, los insultaron y reclamaron por su presencia en el evento presidencial.

– “No sean traidores”. – Martí… Porfirio…, no sean traidores”
– “Oye, Martí, no seas traidor, cómo que vienes a la… al pinche Informe!”
– “Muy mal, muy mal, diputado Muñoz Ledo”.
– “Muy mal, Porfirio”. “Qué poca madre, Martí, pinche chapulín”

Fernández Noroña encendió su bocina y gritó “Si esta es una reunión de amigos, no estoy invitado; si es una reunión de aduladores y aplaudidores, no estoy invitado. Hoy se han sumado dos voces a defender a Peña Nieto, se han sumado dos voces a ser sus lacayos”. (Reforma, 4 de septiembre de 2018)

Gerardo Fernández Noroña se autodefine como un luchador social y se considera a sí mismo como un demócrata, pero sus dichos y hechos lo ubican como un ser intolerante, que no es capaz de aceptar la libertad de los otros para proceder conforme el rol social, político e institucional que deben desempeñar en el cumplimiento de sus obligaciones.

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El diputado Fernández Noroña, ha pasado por la política lucrando con un discurso que se opone por sistema a todo lo que no proviene de su personal concepción de la realidad. En la aplicación de etiquetas ideológicas se diría que es un anarquista, pero no se le conoce andamiaje conceptual alguno que lo pudiera ubicar en esa posición.

Fernández Noroña es uno más de los muchos y variados seguidores de Andrés Manuel López Obrador que deberán aprender que ya no son un partido de oposición en campaña, que ahora son gobierno y deberán de cultivar la virtud de la aceptación y tolerancia del otro. Aunque en la política real, la que en ocasiones se practica en las cañerías, alguien como Fernández Noroña puede ser llamado para que cumpla algún “servicio”.

Con motivo de los insultos a sus compañeros de legisladores, Muñoz Ledo y Martí Batres, algunos periodistas recordaron el refrán “De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde”. Nunca mejor aplicado.