La experta en 'transmisión de energía cósmica' del próximo gobierno de López Obrador

Imagen tomada de Facebook

Se dice en México que al Presidente no se le dice no, pero Tatiana Clouthier, que se desempeñó como coordinadora de campaña de Andrés Manuel López Obrador, le dijo no al Presidente Electo cuando determinó declinar su invitación para ser subsecretaria de Participación Ciudadana, Democracia Participativa y Organizaciones Civiles, en la secretaria de Gobernación y, como ella lo dijo, no fue
una renuncia porque no se puede renunciar a lo que no se tiene, y lo que si tenía era una diputación plurinominal por Morena, que empezará a ejercer el primero de septiembre.

La determinación de Tatiana Clouthier tuvo la consecuencia inmediata de la designación de su sustituta y el Presidente Electo, se inclinó a favor de Diana Álvarez Maury lo que despertó en los medios de comunicación “una ola de críticas, por una supuesta insuficiencia para el cargo. Primero, porque en su perfil público esta abogada se anuncia como experta en transmisión de energía cósmica.

Segundo, porque asegura que durante una década ha sido consultora de Semiología de la Vida Cotidiana, corriente de desarrollo personal que encontró asidero entre empresarios y funcionarios”, como lo describe Peniley Ramírez en su columna de El Heraldo de México.

En algún manual de organización y métodos se debe decir cuál debe ser el perfil para ocupar una subsecretaria, aunque el sentido común indica que quien ocupe ese alto puesto de responsabilidad debe tener conocimientos en el área que se le confía.

En el caso de la subsecretaria de Participación Ciudadana, Democracia Participativa y Organizaciones Civiles, que ocupará Diana Álvarez, se espera que la titular sea reconocida como interlocutora válida por la ciudadanía, que tenga un historial político intachable que la avale para el ejercicio de ese puesto y que posea una capacidad de trabajo extrema para poder emprender los cambios políticos de fondo, que permitan el fortalecimiento de la secretaria de Gobernación, clave para el gobierno de López Obrador.

LEER | Así es como López Obrador destrabó la renegociación del TLCAN

De la futura subsecretaria en Gobernación, Diana Álvarez Maury, la secretaria de Educación Pública informa que “tiene registro de que ella obtuvo un título de licenciatura en Derecho en el ITAM, pero no de una maestría que dijo haber cursado en la Universidad de las Américas. En ninguna fuente académica, incluida la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, hay rastro del único artículo
académico que dice haber firmado en su trayectoria, en una revista que publicaba la Universidad de Miami”, explica Peniley Ramírez.

Como subsecretaría en Gobernación, Álvarez Maury administrará un presupuesto de 361 millones de pesos anuales, coordinará las áreas de defensa, elaboración de estrategias y políticas públicas para derechos humanos, pero en la documentación pública sobre su formación y desempeño profesional no existen datos que indiquen que tiene alguna experiencia en temáticas relacionadas con participación, democracia y organizaciones ciudadanas, nada que indique que tiene capacidad de negociación política.

Informa Álvarez Maury en su currículum que es terapeuta en “transmisión de energía cósmica”, una técnica de sanación considerada por especialistas médicos como una pseudociencia que sana con las manos.

“Se capacitó en una pequeña casa llamada Life Quality Project México, que enseña a sus clientes a “sanar” con las manos –y en breves “terapias”— padecimientos graves como adicciones, migraña y depresión. Así lo hizo entre 2010 y 2012, según su perfil en la red social Linkedin.”

LEER | Tatiana Clouthier, la pieza clave en el triunfo de AMLO que ahora no quiere estar cerca de él

También señala Álvarez Maury que es consultora y comunicadora de “la Semiología de la Vida Cotidiana” y directora de la Escuela Tomás Alva Edison, donde abre expedientes electrónicos y da de alta materias y horarios para profesores. (Huffingtonpost.com, 27 de agosto de 2018)

En los nombramientos de los futuros funcionarios públicos dados a conocer por Andrés Manuel López Obrador o sus cercanos colaboradores, se puede identificar que algunos corresponden al pago de compromisos contraídos en el proceso de disputa por el poder, por lo que esas designaciones aparecen disociadas del perfil del puesto que se supone debe cubrir quien lo ocupará. Entre los casos
destacados está el de Manuel Bartlett, futuro director general de la CFE, Octavio Romero Oropeza, que estará al frente de Pemex y ahora Diana Álvarez Maury, que será subsecretaria en Gobernación.

Estos nombramientos y designaciones como las de los futuros delegados federales en las entidades, y la de Napoleón Gómez Urrutia, indican el ejercicio pleno del enorme poder que caracterizó al presidencialismo mexicano, que hoy, en la persona de Andrés Manuel López Obrador, se regenera cuando su mayoritario triunfo electoral recrea las condiciones para el ejercicio del poder sin límites y esa es la razón por la que los mexicanos no le dicen NO al Presidente. No importa el perfil, lo que cuenta es el cariño del “Jefe Máximo”.