Los familiares de una leyenda del fútbol iraní son atacados después de que apoyó las protestas

La leyenda del fútbol había estado hablando durante meses, instando al gobierno de Irán a que respondiera a las demandas de su pueblo, convirtiéndose así en uno de los críticos más destacados en contra de la represión de las protestas en las que ha estado inmerso al país por más de 100 días.

Las autoridades dieron a conocer su descontento a principios de diciembre, cerrando dos negocios propiedad de la estrella retirada, Ali Daei.

Luego, el 26 de diciembre, dijo Daei, fueron un paso más allá: a la mitad del vuelo de una aerolínea iraní, obligaron a aterrizar al avión para poder sacar a la esposa y la hija de Daei y evitar que abandonaran el país.

Fue tan solo el último ejemplo de una represión draconiana del gobierno que en las últimas semanas ha incluido la ejecución de manifestantes y la condena de muchos otros al mismo castigo, así como otro recordatorio para los actores, estrellas del deporte y otras celebridades del país de que su fama no los protegerá de la ira del gobierno y de su largo alcance si apoyan las manifestaciones.

Aunque Daei, de 53 años, no ha asumido ningún papel formal en la política, su popularidad entre los iraníes comunes (fue capitán de la selección nacional y goleador internacional sin precedentes) le ha dado un estatus simbólico que supera a casi cualquier otra figura de la oposición. Eso lo ha convertido en un objetivo principal para un gobierno que busca evitar que las manifestaciones se transformen en un levantamiento organizado.

“Esto se hizo públicamente de una manera muy descarada”, dijo Sanam Vakil, subdirectora del programa de Medio Oriente en Chatham House, un instituto de investigación británico, y señaló que desviar el vuelo fue una jugada inusualmente dramática y de alto perfil, incluso para un gobierno conocido por hostigar, intimidar y detener a los familiares de los críticos.

“Ali Daei es visto como un movilizador tan potencialmente importante”, agregó, “que están dispuestos a hacer todo lo posible para usar a su familia de esta manera”.

Las protestas estallaron por primera vez a mediados de septiembre después de la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, una mujer kurda iraní de 22 años que fue arrestada por la policía moral por presuntamente violar las leyes de Irán que exigen a las mujeres llevar una vestimenta modesta y pañuelos en la cabeza. Al menos 458 personas han muerto en la represión del gobierno que siguió, según Iran Human Rights, entre ellos 63 niños y 29 mujeres.

Miles más han sido arrestados. Dos jóvenes fueron ahorcados por participar en las protestas. Otros 11 esperan su ejecución, mientras que los grupos de derechos humanos dicen que docenas más, incluido un conocido jugador de fútbol llamado Amir Nasr Azadani, pueden ser condenados a muerte tras ser acusados de delitos que conllevan dicha pena.

Poco se sabe sobre el incidente que involucró a Daei, incluso hacia dónde iban su esposa e hija: a unas vacaciones o a escapar. Desde que surgieron los informes iniciales el día del hecho, los medios estatales iraníes han ofrecido información vaga y contradictoria sobre el caso.

Daei dijo a los medios estatales que su esposa, Mona Farokhazari, y su hija, Noora Daei, estaban volando de Teherán a Dubái en Mahan Air, una aerolínea iraní, cuando el avión se vio obligado a aterrizar en la isla de Kish, que se encuentra en el golfo Pérsico entre la costa sur de Irán y los Emiratos Árabes Unidos. Daei, cuyo propio pasaporte supuestamente fue confiscado a principios de este año, dijo que las dos fueron interrogadas y se les impidió abordar un nuevo vuelo a Dubái y luego regresadas a Teherán.

“Pasaron por el control de pasaportes y abordaron el avión de manera bastante legal. Si hubo un problema, ¿por qué no los arrestaron? Si no hay problema, ¿por qué los trajeron de vuelta?”, dijo Daei el lunes, según los medios estatales.

Para el martes, Daei no había cedido y les dijo a los medios: “Doy gracias a Dios porque su avión no fue alcanzado por misiles enemigos”, una referencia sarcástica al derribo accidental de un avión de pasajeros ucraniano por dos misiles iraníes en enero de 2020, en el que murieron las 176 personas que iban a bordo.

Daei, cuya ubicación actual es desconocida, no respondió a los mensajes en las redes sociales ni a un correo electrónico en busca de comentarios.

Tasnim, una agencia de noticias estrechamente vinculada a la Guardia Revolucionaria de Irán, afirmó que el verdadero destino final de la pareja era Estados Unidos. Pero Daei proporcionó fotos a Tabnak, un sitio de noticias iraní, de la reserva de vuelo de ida y vuelta de las mujeres, que mostraban que estaban programadas para regresar de Dubái a Teherán el 2 de enero.

Tasnim también reportó que un tribunal y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán le prohibieron viajar a Farokhazari, mientras que ISNA, otra agencia de noticias estatal, citó a una fuente anónima que dijo que se le había prohibido viajar porque había cooperado con “grupos de agitadores antirrevolucionarios” y convocó a una huelga. Pero tres importantes agencias de noticias estatales, incluida Mizan, la agencia de noticias oficial del poder judicial, publicaron un comunicado en el que negaban que alguna orden judicial le impidiera a Farokhazari viajar.

Cualquiera que sea la razón, la capacidad de las autoridades para desviar un avión de Mahan Air no sorprendió a los observadores de Irán. La aerolínea fue previamente sancionada por Estados Unidos por apoyar a la Guardia Revolucionaria, la fuerza de élite iraní encargada de proteger su sistema de gobierno teocrático.

En 2020, Steven T. Mnuchin, el secretario del Tesoro en ese momento, llamó a Mahan “una herramienta” que Irán usa para “difundir su agenda desestabilizadora en todo el mundo”. Dijo que el régimen usó la aerolínea para transportar suministros o tropas a Siria y Venezuela, así como a las milicias delegadas de Irán en todo el Medio Oriente, como Hizbulá en el Líbano.

El portavoz de la aerolínea, Amir Hossein Zulanwari, dijo a Rouydad24, una publicación iraní, que Mahan Air no fue responsable del aterrizaje. “Este incidente no tiene nada que ver con Mahan Air y se realizó por orden del consejo de seguridad”, dijo.

© 2022 The New York Times Company