“¿Cómo se explica esto?”. La dolorosa pregunta sin respuesta de Isaac Jabbaz, que perdió a su mujer y cuatro de sus hijos en el incendio en Recoleta

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Así se ve hoy el edificio de la calle Ecuador que se incendió y dejó de 5 víctimas fatales y 35 heridos
Así se ve hoy el edificio de la calle Ecuador que se incendió y dejó de 5 víctimas fatales y 35 heridos - Créditos: @Rodrigo Néspolo

“¿Cómo se explica esto, rabino?”, le preguntó, entre lágrimas, Isaac Jabbaz, de 55 años, al gran rabino Shamuel Levin. El hombre, que estaba recostado en una cama del Sanatorio Anchorena de la ciudad bonaerense de San Martín, se acababa de enterar que en el incendio del departamento de la calle Ecuador 1022, en Recoleta, del que había logrado escapar, habían muerto su esposa y cuatro de sus nueve hijos, el 23 del mes pasado.

La reconstrucción de esa escena, que sucedió el miércoles último, la hace Eliahu Hamra, presidente de la Federación de Comunidades Judías Argentinas, quien llegó el día de la tragedia al edificio ubicado en Recoleta cuando los bomberos aún estaban haciendo tareas de rescate. Hoy, Jabbaz continúa internado, sus cinco hijos, que estuvieron internados, retomaron las clases y los 25 heridos que dejó el incendio se recuperaron favorablemente.

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Al día siguiente del siniestro, al conocer la noticia, un hermano de Jabbaz llegó desde el exterior. Cuando Isaac despertó, a él fue al primero que vio a su lado. Durante algunos días, su entorno pudo mantener en secreto que, como consecuencia del incendio, habían muerto su mujer, Karina Sofia Kibudi, de 52 años, y cuatro de sus hijos, Rafit, de 3, Orly, de 7, y Ester, de 9, y Camila, de 19. Mientras que los hijos que sobrevivieron al incendio fueron cuatro varones de 23, 22, 14 y 13 años, y una mujer, de 14.

“A Isaac lo visitaron algunos de sus hijos y le dijeron que su esposa y sus otros chicos estaban internados y que, por eso, no los podía ver. Claramente, estaba en un estado de salud demasiado frágil como para recibir la noticia. Pero luego él nos dijo que ya se imaginaba que habían fallecido”, relata Hamra.

Los médicos le pidieron a los familiares y a los referentes de la comunidad que el gran rabino Shamuel Levin estuviera presente al momento de comunicarle la muerte de su mujer y de sus cuatro hijos. Levin es quien dirige la Yeshiva Jafez Jaim, la comunidad a la que pertenece Jabbaz y que tiene su sede a una cuadra de su casa, en Ecuador 900. Sin embargo, el rabino prefirió que se lo comunicaran sus parientes y, pocos minutos después fue a la habitación donde se encuentra internado Jabbaz.

Ese fue el momento, cuando le preguntó a Levin: “¿Cómo se explica esto, rabino?”. Y el religioso le respondió que la tragedia no tenía una explicación que las personas pudieran comprender. “Isaac, entre lágrimas, contestó: `Yo recibo sobre mi cuerpo todo lo que Dios me mandó´. Siente un dolor enorme, pero la fe lo mantiene arriba del agua. Hay preguntas que no tienen una respuesta, no hay nada que pueda explicar la muerte de chicos tan buenos, pero hay que saber que hay algo más allá de nosotros. La fe en Dios y el cariño de la familia y la comunidad es lo que te salvan”, sostiene Hamra, que remarca que la familia está muy agradecida por el apoyo que recibieron de toda la sociedad.

“Se sorprendieron mucho por la repercusión del caso y por los mensajes y muestras de afecto. Los argentinos somos muy solidarios. En ese sentido, son un verdadero ejemplo”, agrega Hamra.

Cuenta Hamra que los hijos de Isaac retomaron las clases y sus actividades habituales y él todavía continúa internado. Cuando reciba el alta, que, estiman, será durante la próxima semana, volverá a enseñar textos hebreos en templos de la zona de Once.

“Como el departamento quedó totalmente destruido, los hijos de Isaac se hospedaron unos días en un hotel y luego en lo de un tío. La fortaleza de los que sobrevivieron hoy pasa por el acompañamiento de la familia y la comunidad. De hecho, la comunidad cuenta con un comité de dirigentes y profesionales que tuvieron que pedir por favor que la gente deje de enviar ropa, comida y dinero porque lo que se reunió es más que suficiente para que la familia pueda volver a empezar”, describe.

La tragedia

La mañana del 23 del mes pasado, además de un sinfín de vehículos de emergencia, frente al edificio de Ecuador 1022, empezaron a llegar miembros de la comunidad judía preocupados por el destino de la familia Jabbaz.

Nicolás De Sa, de 25 años, atiende el puesto de diarios que está ubicado en la esquina de Córdoba y Ecuador, en diagonal al edificio. Él fue uno de los testigos que presenció el comienzo del incendio. Todo empezó con el sonido de unos chispazos, cerca de las 6. En un primer momento, pensó que se le estaba incendiando el aire acondicionado del puesto de diarios. Por eso, salió corriendo del stand, pero ahí fue cuando al levantar la vista y vio el desastre que se estaba produciendo en el edificio de 14 pisos. Las chispas, en realidad, se escapaban a través de las pesadas persianas de madera que se estaban prendiendo fuego en el séptimo piso.

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Los rescatistas y el SAME trabajaron durante horas para evacuar el edificio en llamas - Créditos: @Gustavo Amarelle / Télam

“Cuando levanté la vista estaban saliendo chispas de adentro del balcón y llamé inmediatamente al 911 y también le dijimos a los muchachos que trabajan en la estación de servicio, que está justo al lado del edificio, que evacúen porque podía terminar en un desastre aún mayor. Se veían las llamas de un lado y la gente tirándose para el lado opuesto en el balcón para no quemarse. En el departamento que se incendió se vio a un hombre que salió gritando a pedir auxilio, eso fue desesperante”, describió a LA NACION De Sa, horas después del incendio.

Incendio en un departamento de un edificio en Recoleta
Así quedó el edificio luego de que se apagaran las llamas - Créditos: @Ricardo Pristupluk

Al día siguiente, mientras Isaac resistía en el hospital, la comunidad ya organizaba el sepelio de sus familiares. Cientos de personas se reunieron en Yeshive Jafetz Jaim, la escuela de estudios religiosos a la que asisten los chicos de la familia Jabbaz, y cerca del mediodía la multitud ocupó prácticamente toda la calle Ecuador, entre la avenida Córdoba y San Luis.

Hasta que los cuerpos partieron hacia el Cementerio Judío sefaradí Bene Emet, en Lomas de Zamora. La caravana estaba compuesta por tres camionetas, que trasladaban los féretros. Los vehículos iban escoltados por motos y camionetas de la Policía de la Ciudad y de la seguridad privada de la comunidad judía.

Adentro del cementerio todo es de piedra y cemento. Los judíos, a diferencia de otras religiones, como ofrenda suelen dejar una roca en vez de, por ejemplo, una flor. Las piedras señalizan que allí hay una tumba y que debe ser respetada. Tal como explicó el rabino Gabriel Sacca, director de la organización judía Menorá a LA NACION, si bien las flores no están prohibidas en los cementerios de la comunidad, muchas veces son consideradas como algo frívolo que además se marchita con el tiempo, por eso prefieren las rocas.

El cementerio Bene Emeth, en Lomas de Zamora
El cementerio Bene Emeth, en Lomas de Zamora - Créditos: @Ignacio Sánchez

En el edificio, por estos días, se realizaban trabajos para determinar la seguridad del sistema eléctrico y del gas. LA NACION se comunicó con tres áreas distintas del gobierno de la Ciudad para consultar si los vecinos habían podido regresar a sus hogares, pero, al cierre de esta nota, no hubo respuesta.

A pesar del profundo vacío que dejó la muerte de los cuatro chicos y la esposa de Jabbaz, la vida, de a poco, se empieza a reencauzar a partir de las actividades cotidianas que se presentan como una de las únicas herramientas para rearmar la rutina de una familia que para siempre estará marcada por la tragedia. Aunque, para los judíos, según explicó Sacca, y como también sucede con otras religiones, no todo termina con la muerte. “Cementerio en hebreo significa vida. No quita eso que la muerte sea un momento de tristeza, y, por eso, existen los momentos de duelo, pero la vida continúa aunque no la podamos ver”, describió Sacca.

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