Evo Morales, el personaje que polarizó (aún más) a México

(AP Photo/Eduardo Verdugo)

El pasado 20 de octubre se celebraron elecciones en Bolivia, esa noche cuando se contaban los votos sorpresivamente el Tribunal Supremo Electoral, con el 83% del conteo rápido efectuado, lo suspendió cuando se anunció que la tendencia apuntaba hacia la necesidad de una segunda vuelta, en virtud de que ninguno de los candidatos rebasaba con diez por ciento al adversario para ser declarado vencedor.

Al día siguiente se reanudó el conteo rápido con un 95% de avance y con Evo Morales como ganador con lo que se cancelaba la posibilidad de una segunda vuelta electoral.

El resultado fue desconocido por el candidato opositor Carlos Mesa, que lo calificó como un fraude electoral, e iniciaron tres semanas de protestas en Bolivia que desembocaron en la renuncia de Evo Morales cuando el general Williams Kaliman, comandante de las Fuerzas Armadas, sugirió “al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia” (Animal Político 11 de noviembre de 2019)

El presidente Evo Morales anunció su renuncia mediante una transmisión de televisión. De esta manera, en menos de tres semanas, llegó a su fin el mandato del primer indígena de Bolivia que llegó al poder a través de las urnas, 13 años antes, y encabezó una administración de luces y sombras que lo convirtió en el presidente que más tiempo ha permanecido en el poder.

Entre las luces que se reconocen al gobierno de Evo Morales se cuentan acciones con las que integró y reivindicó, por primera vez en la historia de Bolivia, a la comunidad indígena. Asimismo, recuperó para la nación el dominio de sus enormes recursos naturales, que por siglos fue explotada por empresas trasnacionales y grupos poderosos del país, lo que mantuvo a la economía estancada, generó enormes desigualdades sociales y mantuvo el poder político en manos de una cerrada oligarquía nacional. El gobierno de Evo Morales logró que la tasa promedio anual de crecimiento fuera cercana a 5 por ciento, una de las más altas de la región. (La Jornada, 11 de noviembre de 2019)

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Entre las sombras que se le atribuyen a Evo Morales esta su ambición de poder. La Constitución de Bolivia autoriza solo dos mandatos presidenciales continuos y Evo Morales estaba en el tercero.

Para acceder a un cuarto mandato llevó a cabo un referéndum entre la población, el 21 de febrero de 2016, y el resultado fue que más de la mitad del país votó en contra de una posible nueva reelección, a pesar de ello, logró que el Tribunal Constitucional le autorizara postularse para gobernar hasta 2025. (Animal Político, 11 de noviembre de 2019)

Ante la renuncia de Evo Morales, calificada por el gobierno de López Obrador como golpe de Estado, le ofreció asilo político. Marcelo Ebrard secretario de Relaciones Exteriores, anunció que solicitará una reunión urgente de la OEA para analizar las causas del golpe de estado en Bolivia.

En redes sociales diferentes políticos militantes de Morena se hicieron eco de la posición de López Obrador, condenaron el Golpe de estado, se pronunciaron en defensa de la democracia y de Evo Morales.

La renuncia fue interpretada de manera diferente por el Marko Cortés, presidente del PAN, que en sus redes sociales dijo: “La renuncia de @evoespueblo marca el fin de una era de autoritarismo. Es hora de reconciliación social y trabajo para restaurar la democracia en Bolivia. Esperamos que en América Latina se restablezcan los contrapesos democráticos, el orden y Estado de Derecho. #BoliviaLibre”. (El País, 10 de noviembre de 2019)

La renuncia de Evo Morales a la presidencia de su país ha polarizado a los grupos políticos y sociales en México al manifestarse a favor y en contra. Algunos consideran que es un gran logro lo que hizo en Bolivia, para otros es un simulador que al subordinar a las instituciones pretendía permanecer en el poder por tiempo indefinido.

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Hay quien ve que el estilo de gobernar de López Obrador polariza a la sociedad cuando estigmatiza a dirigentes empresariales, políticos y medios de comunicación. Se considera ensayo hacia el autoritarismo el no frenar el intento de ampliación de dos a cinco años del gobernador de Baja California, la recién aprobada ley para la revocación de mandato y la subordinación de los órganos reguladores del poder presidencial, como sucede con la imposición en la CNDH, el intento de terminar con la gestión del actual presidente del INE y el recorte presupuestal para los partidos.

En política no existe la unanimidad y cuando se disputa el poder y el respeto a las reglas para alcanzarlo o conservarlo queda en duda, se crean las condiciones para que emerja un conflicto. Bolivia puede ser un aviso para México.