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Estalla un escándalo en las universidades más prestigiosas de EE.UU. acusadas de apañar comportamientos antisemitas

Las presidentas de Harvard, MIT y UPenn testifican ante el Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes en el Rayburn House Office Building el 05 de diciembre de 2023 en Washington, DC.
Las presidentas de Harvard, MIT y UPenn testifican ante el Comité de Educación y Fuerza Laboral de la Cámara de Representantes en el Rayburn House Office Building el 05 de diciembre de 2023 en Washington, DC. - Créditos: @KEVIN DIETSCH

La guerra en Medio Oriente generó repercusiones inesperadas en todo el mundo y las universidades más prestigiosas de Estados Unidos se han visto arrastradas al centro de la polémica. Las presidentas de Harvard, MIT y la Universidad de Pensilvania (UPenn) fueron convocadas esta semana a una audiencia en el Congreso bajo acusaciones de apañar comportamientos antisemitas en sus respectivos campus.

Un breve fragmento de la audiencia, cuyo objetivo era hacerles “rendir cuentas” a las tres rectoras –Claudine Gay (Harvard), Sally Kornbluth (MIT) y Liz Magill (UPenn)– tras las “innumerables manifestaciones antisemitas” en sus instituciones, se viralizó en redes sociales, en donde recibieron pedidos de renuncia y fuertes críticas por su incapacidad de condenar las actitudes discriminatorias hacia estudiantes judíos.

En el video, la diputada republicana Elise Stefanik se refirió a los llamamientos de algunos estudiantes a una “intifada” –término árabe que significa “levantamiento”– y al “genocidio contra los judíos en Israel y en el mundo” y preguntó a las tres mujeres si este tipo de eslogan era contrario al código de conducta de sus respectivas universidades.

“En MIT, ¿hacer un llamamiento al genocidio de los judíos viola el código de conducta o las reglas contra el bullying y el acoso? ¿Sí o no?”, apuntó Stefanik.

Sin embargo, la respuesta de Kornbluth fue sorprendentemente esquiva. ”Si es dirigido a individuos específicos”, dijo la representante de MIT. “No hacer declaraciones públicas”, precisó.

Ante la insistencia de la diputada, Kornbluth declaró que “escuchó algunos cantos que pueden ser antisemitas dependiendo del contexto”.

Stefanik luego repitió la misma pregunta a la rectora de Upenn y su respuesta fue aún más desconcertante. “Si el discurso se convierte en acciones podría considerarse acoso”, manifestó Magill con una sonrisa y agregó que “es una decisión que depende del contexto”.

En ese momento, la diputada republicana perdió la paciencia y espetó: “¡¿Un llamamiento al genocidio de los judíos depende del contexto?! ¡¿Eso no es bullying ni acoso?! Esta es una pregunta fácil y la respuesta debería ser sí”.

Pero Magill, aún sonriendo, insistió en que sólo se consideraría acoso en el caso de que las palabras se transformaran en conductas.

La diputada republicana Elise Stefanik.
La diputada republicana Elise Stefanik. - Créditos: @Mark Schiefelbein

“¿La conducta sería cometer el acto de genocidio?”, se exasperó Stefanik, aunque no logró convencer a la representante de UPenn de modificar su testimonio.

Por último fue el turno de Gay de Harvard. “Suscribimos un compromiso con la libertad de expresión, incluso de opiniones censurables, insultantes y llenas de odio”, defendió.

“Cuando la expresión se convierte en un comportamiento que viola nuestras políticas, incluidas las relativas al acoso y la intimidación, tomamos medidas”, concluyó en la misma línea que sus colegas.

Una vez terminado el acalorado intercambio, Stefanik escribió en redes sociales que las tres representantes no merecen “la dignidad de una renuncia” y que deberían ser despedidas de sus cargos inmediatamente.

El vicesecretario de prensa de la Casa Blanca, Andrew Bates, condenó la actitud de las tres rectoras a través de un breve comunicado. “Es increíble que haya que decir esto: los llamamientos al genocidio son monstruosos y contrarios a todo lo que representamos como país. Cualquier declaración que abogue por el asesinato sistemático de judíos es peligrosa y repugnante, y todos deberíamos oponernos firmemente a ellas, del lado de la dignidad humana y de los valores más básicos que nos unen como estadounidenses”, señaló.

El senador republicano Ted Cruz se sumó a las críticas y dijo en X que la respuesta de la presidenta de Harvard era “vergonzosa”, mientras que el profesor de Derecho, Laurence Tribe, lamentó “las respuestas vacilantes, estereotipadas y extrañamente evasivas de Claudine Gay”.

El multimillonario Bill Ackman, exalumno de Harvard, hizo un extenso descargo en X dirigido a Gay, en el que condenó la respuestas de las tres representantes y habló sobre la doble vara con la que miden la libertad de expresión en estas instituciones.

Marcos Galperín, exalumno de UPenn, también se sumó a los pedidos de renuncia de Magill. “Me avergüenza que ella represente mi Alma Mater”, escribió el empresario.

Luego de la enorme repercusión, Gay se vio obligada a aclarar sus comentarios en un breve comunicado compartido en la cuenta oficial de Harvard: “Algunos han confundido el derecho a la libertad de expresión con la idea de que Harvard toleraría los llamamientos a la violencia contra los estudiantes judíos. Quiero ser clara: los llamamientos a la violencia o al genocidio contra la comunidad judía, o contra cualquier otro grupo étnico o religioso, son despreciables”.

Estos llamados “no tienen cabida en Harvard, y quienes amenacen a nuestros estudiantes judíos tendrán que rendir cuentas”, afirmó.

Magill también se refirió a sus comentarios del martes frente al Congreso de EE.UU. en un video que la Universidad de Pensilvania publicó en sus redes sociales.

“Hubo un momento durante la audiencia del Congreso sobre el antisemitismo de ayer en el que se me preguntó si una convocatoria al genocidio del pueblo judío en nuestro campus violaría nuestras políticas. En ese momento, me centré en las políticas de larga data de nuestra universidad, alineadas con la Constitución de los Estados Unidos, que establecen que el discurso por sí solo no es punible”, explicó.

“No estaba enfocada en, pero debería haberlo estado, el hecho irrefutable de que una convocatoria al genocidio del pueblo judío es una llamada a una de las violencias más terribles que los seres humanos pueden perpetrar. Es malvado, simplemente”, agregó.

“Quiero ser clara: una convocatoria al genocidio del pueblo judío es amenazante, profundamente”, insistió. “Está destinada a aterrorizar intencionalmente a un pueblo que ha sido objeto de pogromos y odio durante siglos, y que fue víctima de un genocidio masivo en el Holocausto. En mi opinión, sería acoso o intimidación”.