'El Chapo', el mito con el que engañaron a México

FOTO: Pedro Valtierra/Archivo/CUARTOSCURO.COM

Quienes han seguido la vida delictiva de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” indican que su actividad empezó en 1975. Quien lo apadrinó y fue su benefactor fue el narco Pedro Avilés, alias “El león de la sierra”, abatido en 1978.

Ingresa en 1980 al cartel de Guadalajara, de Miguel Ángel Félix Gallardo, alias el “jefe de jefes”.

Cuarenta y cuatro años después llega a su término la carrera delincuencial de “El Chapo Guzmán” cuando en la ciudad de New York un juez federal lo sentenció a una cadena perpetua más 30 años y se le confiscarán 12 mil 666 millones de dólares por delitos relacionados con el tráfico de drogas en Estados Unidos.

Es un hecho que alrededor de El Chapo Guzmán se ha elaborado un mito relacionado con su capacidad delictiva que incluye su habilidad y recursos para corromper a gente con diversos perfiles para obtener la protección requerida para la realización de sus acciones delictivas.

Todo mito tiene un principio y el de El Chapo Guzmán empezó al estar involucrado, en mayo de 1993, en el asesinato del cardenal Jesús Posadas Ocampo, en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, cuando quedó en medio de una balacera entre las bandas de El Chapo y sus enemigos Los Arellano Félix.

A partir de ese acontecimiento El Chapo Guzmán paso de ser un personaje que tenía un bajo perfil a ser el hombre más buscado de México. Fue capturado en Guatemala en junio de 1993 que lo entregó a México y fue recluido en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, de donde se fugó en enero de 2001.

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Al fugarse y estar en libertad por 13 años el mito de El Chapo creció. En 2014 fue enviado al penal del altiplano de donde se fugó en 2015 a través de un túnel que violó la seguridad del reclusorio. Recapturado seis meses después, México lo entregó a Estados Unidos el 19 de enero de 2017, en calidad de “El delincuente más buscado.”

En la delincuencia pasa como en la ley de la física, que dice que “Todo vacío tiende a llenarse”. Es una realidad que El Chapo Guzmán ya no cuenta para el escenario en el que operan las organizaciones dedicadas al narcotráfico en México. Desde que El Chapo fue retirado de las calles se dividió el cártel de Sinaloa. Se perfila para tomar control de esa organización Ismael “El Mayo” Zambada.

Ante la ausencia de El Chapo, creó su propia organización Ignacio “Nacho” Coronel Villareal quien fundó el grupo armado que se llamó inicialmente “Los Matazetas”. Con el paso del tiempo este grupo se convirtió en el cártel Jalisco Nueva Generación que opera con una organización familiar cuya cabeza es “Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, con sus cuñados dirigidos por Abigail González Valencia, conocidos como Los Cuinis.”

La división del cártel de Sinaloa creó un nuevo escenario para la delincuencia organizada. Los hermanos Beltrán Leyva crearon su organización, que también se dividió a partir de 2010, de ahí surgieron “17 grupos que actualmente operan en Puebla, Guerrero, Morelos, la Ciudad de México, estado de México y Oaxaca, entre ellos Guerreros Unidos, Los Rojos, Los Ardillos, el cártel del Sur y el cártel Independiente de Acapulco.” (La Jornada, 18 de julio de 2019)

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Según la Fiscalía General de la República y la Policía Federal las grandes organizaciones del narcotráfico que operan en México también tienen presencia en Estados Unidos. Son los cárteles Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa, el de Juárez, el de los Arellano Félix, Los Zetas, el del Golfo, la Nueva Empresa (ex Familia Michoacana) y al menos 70 bandas, que operan en todo el país.

El mito de El Chapo Guzmán terminó con la sentencia que lo mantendrá preso hasta su muerte. Su captura no significó ningún cambio en el escenario delincuencial. Ya no tenemos el rostro visible de un solo “enemigo público número uno”.

La realidad actual es más complicada, ahora afecta a la sociedad una delincuencia fragmentada, hay otros “enemigos públicos” también armados hasta los dientes y con actividades diversificadas que secuestran, roban, extorsionan, violan, “ordeñan gasolina” y demás.

Los actuales enemigos públicos crecieron, se multiplicaron y retan al Estado que responde con la Guardia Nacional. La pregunta es si con eso nos alcanza.