La revancha contra Carlos Urzúa con todo el poder de la 4T

Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images

La renuncia que Carlos Urzúa presentó al presidente Andrés Manuel López Obrador para dejar la Secretaría de Hacienda y las razones que expuso en términos generales, dio la pauta para interpretaciones de todo tipo, empezando por el presidente quien reconoció que tuvo diferencias con él.

Las interpretaciones incluyen, en el estilo del presidente López Obrador, juicios que descalifican a Urzúa, como el relacionado con el Plan Nacional de Desarrollo (PND), del que dijo que tenía una inercia neoliberal y parecía que lo hubieran hecho Agustín Cartens o José Antonio Meade.

Informó el presidente López Obrador que las discrepancias de Urzúa fueron con Alfonso Romo jefe de la Oficina de la Presidencia, Margarita Ríos Farjat, administradora del Sistema de Administración Tributaria y Germán Martínez que terminó con la renuncia de éste al Instituto Mexicano del Seguro Social. Desde luego que el presidente no reconoce que en su gabinete exista nepotismo, corrupción o conflicto de intereses.

El presidente López Obrador, afirma que no se trata de cambio de gobierno, sino de régimen y en este proceso el Plan Nacional de Desarrollo es un instrumento que lo guiará.

Por ello llama la atención que López Obrador hubiera invitado a Carlos Urzúa a su gabinete, sabiendo que comparte las teorías y propuestas de una escuela de pensamiento económico relacionada con el neoliberalismo.

La propuesta de Plan Nacional de Desarrollo presentada por Carlos Urzúa, no encajaba con los deseos del presidente López Obrador por lo que, “cuando éste conoció su conceptualización, contenido y alcance prácticamente debió tirar todo y empezar de cero para darle forma y alcance.”

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El Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio 2018-2024, presentado al Poder Legislativo, “tiene como contexto el plan liberal de 1906 y el plan sexenal del general Lázaro Cárdenas.”

Dice el presidente López Obrador que su PND “es libertad, justicia, democracia, honestidad, soberanía, progreso con justicia; ¿cuál es el modelo? Crecimiento con bienestar. Es cosa de buscarle el título, pero lo conceptual está en el documento.” (La Jornada, 11 de julio de 2019)

López Obrador voltea al pasado y mira a las fuentes de la corriente radical de la Revolución Mexicana que plasmó su modelo, a propuesta de Plutarco Elías Calles, en el Plan Sexenal de 1934, con el que inició su gobierno Lázaro Cárdenas, pero que fue abandonado cuando la terca realidad de la Segunda Guerra Mundial creo las condiciones para que se gestará en México lo que posteriormente se llamó Desarrollo Estabilizador, en el que el dominio presidencial fue clave para su realización.

El hecho de que renunciara Carlos Urzúa nos refrenda que en México el que manda es el presidente por ser el responsable primero y último de la toma de decisiones que afectan al país, pero también es cierto que la complejidad de la nación no es para improvisar y que la visión de los expertos debe operar en instituciones fundamentales, como la secretaria de Hacienda. La equivocación es de principio. Si ya lo conocían para qué lo invitaron.

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La responsabilidad del secretario de Hacienda es mayor porque debe estar atento a lo que pasa dentro y fuera del país que pueda afectar las finanzas públicas. Sus determinaciones afectan el bienestar de todos.

La concepción de la economía de Carlos Urzúa no empató con los objetivos de la Cuarta Transformación, pero tampoco conocemos cual es la visión económica y financiera de este proyecto que apenas empieza a dibujarse.

La función del secretario de Hacienda es decir al presidente lo que es posible y lo que no se puede realizar, pero cuando se “trabaja” con alguien que rechaza el NO entonces se crea el ambiente para que las ocurrencias se impongan.

En este episodio no podían faltar políticos complacientes que dicen SI, aún sin estar informados. La diputada de Morena, Tatiana Clouthier, que no aceptó ser subsecretaria en Gobernación, criticó a Carlos Urzúa por hacer acusaciones sobre conflicto de interés en el gobierno de López Obrador.

“Me parece un acto cobarde irte así nomás y decir ‘aquí están estas cosas’, dejar la víbora chillando y darlos a la imaginación, cuando cada uno de los mexicanos tenemos una mente y queremos inventar”. Como dijo Gonzalo N. Santos, “Solo el perro de adelante sabe por qué ladra”.