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El relato del hincha que se golpeó la cabeza y se desmayó durante la golpiza de la Policía en el Maracaná

“Comenzó un tumulto y entró un cordón policial, pero en vez de separar para los dos lados nos empezaron a reventar a palazos”, recordó Eugenio, el joven cuya imagen se hizo viral cuando era trasladado ensangrentado en camilla
“Comenzó un tumulto y entró un cordón policial, pero en vez de separar para los dos lados nos empezaron a reventar a palazos”, recordó Eugenio, el joven cuya imagen se hizo viral cuando era trasladado ensangrentado en camilla

Los jugadores argentinos entonaban el Himno Nacional previo al inicio del partido contra Brasil cuando comenzaron a detectar lo que ocurría en una de las tribunas. En medio de una multitud verdeamarela, un grupo de hinchas albicelestes intentaba resguardarse de la represión desbordada de la Policía local. “Comenzó un tumulto y entró un cordón policial, pero en vez de separar para los dos lados nos empezaron a reventar a palazos”, recordó Eugenio, el joven cuya imagen se hizo viral cuando era trasladado ensangrentado en camilla.

Asimismo contó que cuando los uniformados los comenzaron a agredir, los hinchas argentinos comenzaron a retroceder hasta quedar “aplastados”. Fue en uno de esos empujones que Eugenio cayó y se golpeó la cabeza con uno de los parantes que están en la tribuna. “Perdí el conocimiento. Cuando me desperté en la especie de hospital que hay en el Maracaná, de donde nunca salí hasta las 4 de la madrugada, tenía las manos esposadas, llenas de sangre y un corte en el cuero cabelludo”, relató el joven en diálogo con TyC Sports.

Tanto él como otros ocho hinchas albicelestes más estaban detenidos y demorados. Eugenio, que hace tiempo reside en Río de Janeiro, contó que había un joven con la remera de Atlanta que tenía dos fracturas en uno de sus brazos por los golpes con el palo y un dedo quebrado. “Los mismos policías se sacaban fotos con las radiografías de nuestras heridas como si fueran trofeos de guerra”, denunció. Para quedar liberado, el hombre tuvo que abonar 200 reales como fianza.

“Afuera [antes del partido] estaba el clima más caliente y no pasó nada. Estábamos cantando juntos a favor de Messi. Había chicos que querían cambiar la camiseta con nosotros. No daba lo que pasó. No era para ir con tanta violencia”, agregó indignado Eugenio, minutos antes de volver al hospital para seguir con las curaciones en su cabeza.

Otro hombre que vivió el tenso momento contó: “En un momento, empezaron a volar vasos y luego sillas”. Gerónimo dijo que los efectivos, cachiporras en mano, “subieron solo hacia el lado donde estaban las y los argentinos y empezaron a pegar” de manera indiscriminada.

El joven relató, en diálogo con radio Mitre, que como todo partido de este tipo “estaba el folclore de las hinchadas”. De hecho, recordó que no hubo problemas, ni en el ingreso al estadio Maracaná ni en los alrededores de la cancha, pese al miedo que existía tras los incidentes que vivieron los simpatizantes de Boca semanas atrás en la final de la Copa Libertadores, de la que salió triunfante Fluminense.

“Vimos que se llevaron a una persona con sangre en la cabeza, hubo mucho palazo”, consignó Gerónimo con las imágenes frescas en su memoria. En el caso de él, estaba con un grupo con 11 argentinos ubicado a unas 10 filas del campo de juego, detrás de uno de los arcos. “Nos pusieron entre toda la hinchada brasilera. La teníamos atrás, a la derecha, a la izquierda. Fue muy raro, una locura”, indicó respecto de la organización.

Asimismo, destacó el rol que tuvieron los jugadores al acercarse al lugar de los incidentes justo cuando los efectivos golpeaban con sus cachiporras pese al intento infructuoso de los hinchas, que les pedían que se detuvieran. “Dibu [Emiliano Martínez] quería subir; Lautaro Martínez también. A Lionel Messi se lo veía cerca hasta que en ese momento dijo que no se jugaba”, recordó el hombre.

Las imágenes de la golpiza se extendieron por minutos, en medio de la desesperación de algunas mujeres que, como podían, buscaban refugio en el campo de juego del Maracaná para cuidar de sus hijos. Los jugadores, en tanto, intentaban subirse a la tribuna para ayudar.

A los gritos, con gestos ampulosos, los deportistas hacían lo imposible para que la represión se detuviera. El hecho provocó que el comienzo del partido se demorara porque Messi y el resto del equipo tomó la decisión de retirarse al vestuario a esperar que les dieran seguridad a los simpatizantes.

Una vez finalizado el partido en Río de Janeiro, el capitán argentino criticó en duros términos a la Policía de Brasil tanto en declaraciones televisivas como mediante un posteo en sus redes sociales. “Veíamos cómo le estaban pegando a la gente”, dijo el 10 sobre la primera reacción del plantel, que fue acercarse a la tribuna para calmar los ánimos. Sin embargo, reconoció que eso no sirvió y recordó lo ocurrido en la previa de la final de la Copa Libertadores entre Fluminense y Boca Juniors, donde hubo disparos en las playas de Río: “Lo mismo pasó en la final de la Libertadores reprimiendo a la gente con los palos”.

Tras ello, Messi volvió a referirse a lo acontecido en su cuenta de Instagram: “Este equipo sigue haciendo historia… Gran victoria en el Maracaná, aunque quedará marcada por la represión a los argentinos una vez más en Brasil. ¡Esto no se puede tolerar, es una locura y se tiene que terminar ya!”.