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El megaevento con Obama, Clinton y celebrities que le dio a Biden una recaudación récord para la pelea contra Trump

El presidente Joe Biden, derecha, y los expresidentes Barack Obama, izquierda, y Bill Clinton participan en un evento de recaudación de fondos con Stephen Colbert en el Radio City Music Hall, el jueves 28 de marzo de 2024
El presidente Joe Biden, derecha, y los expresidentes Barack Obama, izquierda, y Bill Clinton participan en un evento de recaudación de fondos con Stephen Colbert en el Radio City Music Hall, el jueves 28 de marzo de 2024 - Créditos: @Alex Brandon

WASHINGTON.- Ya desde el comienzo, Stephen Colbert, conductor, comediante y maestro de ceremonias de la cita, dejó en claro que Donald Trump sería el principal blanco de la noche. “Esta es una ocasión especialmente emocionante y poco común”, dijo Colbert, sentado al lado de Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton en el escenario del Radio City Music Hall. “Tres presidentes han venido a Nueva York. Y ninguno de ellos está aquí para comparecer ante un tribunal”, bromeó.

A la hora de sumar votos o recaudar fondos para una campaña presidencial, los candidatos echan mano a todas las fórmulas y personalidades imaginables. Famosos –actores, cantantes, comediantes–, empresarios, filántropos, y, también, la lista de expresidentes, cuya popularidad lejos de la Casa Blanca suele ser mucho más alta que cuando se sentaban detrás del escritorio del Salón Oval. Y el presidente Joe Biden tienen en esa lista dos de los mandatarios más populares que ha dejado Estados Unidos: Barack Obama y Bill Clinton. Los tres se unieron el jueves por la noche en Nueva York para el evento de recaudación más importante de la campaña presidencial de Biden hasta el momento, con el claro propósito de darle un espaldarazo al presidente, y lanzar un hilo de dardos contra Trump.

Pero tal como ha ocurrido en otros actos de campaña de Biden, la noche también tuvo su dosis de interrupciones de manifestantes que lanzaron gritos en contra de la guerra en la Franja de Gaza y el apoyo de Estados unidos a Israel. “¡Vergüenza, Joe Biden!”, fue uno de los gritos que se escucharon. En una de las interrupciones el público respondió con el canto reeleccionista: “¡Cuatro años más!”. Obama y Clinton salieron a defenderlo.

“Es un sillón solitario”, dijo Obama sobre la presidencia. “Y una de las realidades de la presidencia es que el mundo tiene mucha alegría y belleza, pero también mucha tragedia y crueldad. Y hay historia, y no se empieza de cero. No tienes respuestas fáciles para problemas realmente difíciles. Y creo que, comprensiblemente, a menudo la gente quiere sentir cierta seguridad en términos de cómo se toman esas decisiones. Pero un presidente no puede darse ese lujo”, amplió, poco antes de volver a ser interrumpido. Obama pidió a la gente que escuchara, dijo que el mundo es complicado y es difícil resolver problemas, y Biden tiene “convicción y claridad moral”, y que está dispuesto a escuchar a todos para tratar de ver si podemos encontrar puntos en común. “Ese es el tipo de presidente que quiero”, insistió.

Clinton, recordado por la bonanza económica durante su presidencia, levantó el pulgar a la política económica de Biden, bajo la lupa en la mirada de una mayoría de los norteamericanos que parece lejos de la realidad que pintan las estadísticas.

El expresidente estadounidense Barack Obama y el expresidente estadounidense Bill Clinton animan al presidente estadounidense Joe Biden durante un evento de recaudación de fondos de campaña en el Radio City Music Hall de la ciudad de Nueva York el 28 de marzo de 2024
El expresidente estadounidense Barack Obama y el expresidente estadounidense Bill Clinton animan al presidente estadounidense Joe Biden durante un evento de recaudación de fondos de campaña en el Radio City Music Hall de la ciudad de Nueva York el 28 de marzo de 2024 - Créditos: @BRENDAN SMIALOWSKI

“Creo en llevar las cuentas”, dijo Clinton. “No de forma vengativa sino positiva. [Biden] Ha sido bueno para Estados Unidos, y merece otro mandato”, afirmó.

“Una velada con el presidente Biden y los presidentes Obama y Clinton”, decía la invitación de la campaña de Biden. Además de los tres líderes, el programa incluyó un elenco de estrellas presentadas por la actriz Mindy Kaling, conocida por su papel en The Office, entre quienes están Queen Latifah, Lizzo, Ben Platt, Cynthia Erivo y Lea Michele. La noche cerrará con una charla entre los tres presidentes y el conductor Stephen Colbert. ¿El resultado? 25 millones de dólares para las arcas de Biden, el evento de recaudación más exitoso de la historia, según la campaña demócrata..

El ticket más barato para ver a los tres líderes demócratas desde las butacas de la sala costaba 225 dólares. A medida que uno se acerca a los presidentes, el precio subía. Una foto con los tres mandatarios cotizó 100.000 dólares. El acceso a una recepción posterior elevó el costo a 250.000 dólares. Y el pase a un encuentro aún más exclusivo, donde se abre la oportunidad para conversaciones uno a uno, duplicó el monto de la factura: 500.000 dólares.

Acceso a la elite

El evento de recaudación brinda una idea del precio que tiene en Estados Unidos el acceso a la elite política del país en épocas de campaña, cuando los políticos se prestan a dedicar tiempo y atención al universo de donantes del país que alimentan las arcas de sus operaciones.

Las campañas se alimentan en gran medida de las donaciones que hacen votantes en todo el país –el año pasado, Donald Trump tuvo más donantes pequeños que Biden, según un análisis del New York Times–, pero también recurren a eventos como el que se verá en el Radio City Music Hall o cenas de recaudación para obtener fondos de los grandes donantes. En Estados Unidos, al igual que en otros países, el dinero también compra acceso.

Donald Trump, al asumir la presidencia el 20 de enero de 2017, con Barack Obama en la fila de atrás
Donald Trump, al asumir la presidencia el 20 de enero de 2017, con Barack Obama en la fila de atrás - Créditos: @CHANG W LEE

La campaña de Biden buscó instalar la idea de que la histórica cifra de recaudación es una señal de la fortaleza de Biden frente a Trump, quien viene rezagado en la competencia por los recursos, y además debe hacer frente al exorbitante costo de su equipo legal para evitar ir a prisión en sus múltiples causas judiciales.

“Este aumento histórico es una muestra de gran entusiasmo por el presidente Biden y la vicepresidenta Harris y un testimonio de la máquina de recaudación de fondos sin precedentes que hemos construido”, dijo el copresidente de la campaña demócrata, Jeffrey Katzenberg, en un comunicado, que calificó al evento como “una demostración masiva de fuerza y un fiel reflejo del impulso para reelegir” a Biden y a su compañera de fórmula, Kamala Harris.

Pero, más allá de las cifras, la cita en el Radio City Music Hall marcó la primera vez que Obama y Clinton se sumaron a la campaña para apuntalar a Biden en su último esfuerzo por impedir que Trump regrese a la Casa Blanca. Ambos expresidentes siguen siendo dos de los políticos más populares de Estados Unidos, y ambos, cada uno a su turno, hicieron lo propio para garantizar que un demócrata esté en la Casa Blanca.

Bill Clinton y el papa Francisco
Bill Clinton y el papa Francisco

En 2012, cuando Obama fue en busca de su reelección con una economía anémica y una popularidad desinflada, un discurso de Clinton en la convención demócrata en Charlotte, Carolina del Norte, sirvió para cambiar el tono de la conversación política y encarrilar la campaña. En 2020, fue el turno de Obama, quien ofreció un filoso alegato en contra de Trump y a favor en el encuentro partidario de ese año, que fue virtual debido a la pandemia. Ahora, con Biden de capa caída en las encuestas, las dos espadas demócratas salen a darle un espaldarazo.

Con la presencia de Obama y Clinton, la campaña de Biden espera inyectarle un impulso a su candidato, que ha comenzado a tener una mejora en las encuestas. Biden ha remontado en las últimas semanas en los sondeos sobre el voto popular –aunque Trump todavía está al frente–, y también en los estados “pendulares” donde se decidirá la contienda. Pero el camino hacia la elección presidencial del 5 de noviembre es largo, y el panorama político está muy lejos de marcar un claro favoritismo para alguno de los candidatos.