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Lavinia Valbonesi, primera dama de Ecuador: “Tengo mucho miedo por mi esposo y por mis hijos”

Lavinia Valbonesi junto a Daniel Noboa
Lavinia Valbonesi junto a Daniel Noboa - Créditos: @Instagram

En Ecuador suelen llamarla la “Cenicienta de Carondelet” por las semejanzas entre su historia de amor y el cuento de hadas: una chica que resalta por su belleza, que enfrentó carencias económicas en su niñez y que termina viviendo en un palacio con su príncipe azul. Pero el presente de Lavinia Valbonesi, modelo, reconocida influencer y especialista en nutrición, no surgió por arte de magia. “Estoy donde estoy porque siempre he trabajado en lo que verdaderamente me llena y me hace feliz (...) Y en verdad, créeme que fue sumamente difícil”, aseguró en una entrevista a LA NACION.

El presidente electo de Ecuador, Daniel Noboa, y su esposa Lavinia Valbonesi
El presidente electo de Ecuador, Daniel Noboa, y su esposa Lavinia Valbonesi

Valbonesi captura toda la atención de los ecuatorianos incluso desde antes de comenzar a recorrer las calles del Ecuador en campaña electoral, embarazada y con chaleco antibalas, junto a Daniel Noboa, con quien está casada desde 2021 y con quien tiene dos hijos: Álvaro, como su abuelo paterno, (2 años) y Furio, como su abuelo materno (5 semanas).

Hay quienes le atribuyen a Valbonesi el éxito de su marido en primera vuelta gracias a su popularidad en redes sociales, donde acumula más de 670 mil seguidores, y una efectiva campaña de marketing principalmente digital. Ahora, a sus 25 años, la primera dama más joven en la historia de la región deja atrás sus consejos de vida saludable en Instagram para buscar resignificar un rol que “no existe” en la realidad.

En 2007, el entonces presidente Rafael Correa suprimió el cargo de primera dama por considerarlo sexista e ilegítimo. Sin el título, Valbonesi logró de todas maneras el respaldo de los Ministerios de la Mujer y de Derechos Humanos para impulsar un proyecto que busca erradicar la violencia contra las mujeres y los niños, que ya obtuvo apoyo internacional. “A mí nadie me eligió, pero yo estoy eligiendo apoyar a mi esposo (...) y quiero seguir trabajando por estas personas”, indicó a este medio.

-Viajó a Washington con su equipo de trabajo para presentar el proyecto “Rescate y prevención a mujeres en situación de violencia” ante distintas figuras y entidades, desde Jill Biden hasta representantes del Banco Interamericano de Desarrollo. ¿De qué se trata este proyecto?

-Tuve la oportunidad de reunirme con la primera dama de Estados Unidos [Jill Biden] y de tener múltiples reuniones que me complace decir que en su mayoría han sido muy exitosas. Para serte honesta, soy cero política. Nunca me hubiese imaginado estar tan involucrada en la política. Esto es una nueva etapa y un honor poder estar acompañando a mi esposo en esto. Todo surgió cuando hice campaña con él y recorrí los diferentes puntos con las brigadas médicas… a mí me gustó mucho acercarme a la personas, a las mamás. Un denominador común en todas las mujeres era ser víctimas de algún tipo de abuso. En su mayoría no pueden comunicarlo o no tienen el apoyo suficiente, ya sea del gobierno, en recursos, educación, o trabajo, para poder salir de esta situación. Lo más doloroso es que cuando una madre es víctima de cualquier tipo de violencia, ya sea psicológica, sexual o física, los niños de una u otra manera también lo son. De forma directa o indirecta. Es algo que pasa en todas las clases sociales. El ser víctima de algún tipo de violencia en su mayoría es el inicio de muchos problemas, como drogas, golpes, más abusos. Todo es un círculo vicioso. Las estadísticas en nuestro país son sumamente altas: siete de cada 10 mujeres han sido o son víctimas de algún tipo de abuso. Yo estoy muy segura de que los números son incluso más altos. Así surge este proyecto, que está hecho por tres fases. La primera es de educación y prevención. La segunda es un trabajo en conjunto con el Ministerio de la Mujer. A los centros para víctimas, vamos a poner tablets, internet, crear aulas con equipamiento tecnológico de forma que se le pueda ofrecer diferentes tipos de cursos para que luego estén listas para conseguir un empleo, se empoderan, y puedan dar este siguiente paso. La tercera fase, y la que mucho más me emociona y espero poderla cumplir en estos 15 meses del gobierno de mi esposo, es crear el primer centro de acoplo para niños. Hay muchas muchísimas madres jóvenes. Cada 28 minutos una madre de 14 años da a luz. Imagínate, es terrible que no son capaces de abortar, no saben tampoco cómo hacerlo. Para que no abandonen a sus hijos en la calle, no los vendan, no los dejen ahí porque no los quieren tener, quiero que en ese primer centro poder refugiarlos. Pasa mucho también con las madres que dan a luz dentro de las cárceles, al no tener familiares que reciba estos niños. Quiero hacer ese centro para poder recibirlos, al final del día poder conseguirles un hogar y finalmente ese amor de madre que yo creo que tanto niño necesita.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y la primera dama, Lavinia Valbonesi, embarazada de su segundo hijo, abandonan la Asamblea Nacional después de que él prestó juramento como nuevo presidente del país, en Quito, Ecuador, el jueves 23 de noviembre de 2023.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y la primera dama, Lavinia Valbonesi, embarazada de su segundo hijo, abandonan la Asamblea Nacional después de que él prestó juramento como nuevo presidente del país, en Quito, Ecuador, el jueves 23 de noviembre de 2023. - Créditos: @Dolores Ochoa

- ¿Qué resultados obtuvo en su visita a Washington?

- Al presentarlo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) conseguimos recursos técnicos que van a ayudarnos a ahorrar tiempo y a hacer que el proceso sea mucho más eficiente. También conseguimos recursos de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF) y el Banco Mundial. Esto nos va a ayudar un montón para perfeccionar el proyecto y más que nada para hacer real la segunda y la tercera fase. Me llena de mucha emoción porque el gobierno de mi esposo recibió un gobierno sin dinero, y la primera dama en mi país no tiene recursos para nada, mucho menos para implementar un proyecto.

- ¿Tiene contacto con alguna otra primera dama que pueda llegar a interesarle trabajar este proyecto en su país?

- La verdad que no todavía. Existe algo que se llama ALMA, que es como un Congreso de las primeras damas de Latinoamérica que una vez al año se reúnen. Le tocaba Ecuador liderar el grupo, pero no hubo tiempo de hacerlo por todo cambio de las elecciones anticipadas. Lo estoy esperando para que ellas vengan a Ecuador y espero al recibirlas poder presentarles el proyecto y que muchas más se sumen porque al final del día yo creo que el éxito de este proyecto es que otros países se sumen y trabajar en conjunto.

- Mencionaba que este afán por las cuestiones sociales le surgió al recorrer las calles…

- Sí, no creo que me haya surgido antes porque nunca antes pude trabajar en servicio para las necesidades de las personas. Mi esposo se me ríe porque él obviamente se la pasa estresado y él me dice yo estoy en la parte más bonita. “A la que menos le gustaba la política ahora más le gusta”, me dice. Pero porque yo tengo el contacto con la gente, el área social de verdad que es maravilloso. Sí te puedo decir que todo surgió en campaña, en la primera campaña de mi esposo, cuando él estaba buscando ser asambleísta. Yo me acuerdo que no tenía idea que él iba a terminar siendo político. Habíamos empezado nuestra relación y él me dijo “voy a ser asambleísta” y yo respondí “Uy dios mío, ¿por qué?”. Uno escucha hablar de un puesto político y piensa que es una locura. Pero al final lo acompañé, recorrí con él, y lo que a mí me gusta recalcar es que no es lo mismo decir que somos un país con necesidades a verlo. Ya cuando ves verdaderamente que somos el resultado de gobiernos anteriores que pensaron en lucrarse más sus bolsillos que trabajar para las personas que les dieron el puesto es sumamente doloroso. A mí me parece que es una falta de empatía tremenda la de un político de llegar a ganarse su confianza y luego no trabajar para el servicio de nuestro país. Ahí fui entendiendo cuál era la razón de mi esposo para lanzarse a esto. Daniel ha estado involucrado en la política toda su vida, mis suegros han hecho múltiples campañas. Él vio cómo como país en vez de ir avanzando hemos ido retrocediendo. Entonces de ahí nace este entendimiento mío a esta necesidad que surgía en él. En esta campaña presidencial la verdad que las cosas me empezaron a mover mucho más. Tuve mucho más contacto con la gente. Mi esposo siempre dijo “yo voy a trabajar por las mujeres porque fueron las mujeres las que me dieron el voto” y bueno yo lo voy a apoyar aquí con mi granito de arena en algo que estoy completamente comprometida a hacer.

- Usted antes de convertirse en primera dama ya era una reconocida modelo, influencer, especialista en nutrición. Contó en sus redes sociales todas las dificultades por las que pasó para llegar a ser una reconocida comunicadora. ¿Cómo fue ese proceso?

- Yo creo que estoy donde estoy porque siempre he trabajado en lo que verdaderamente me llena y me hace feliz. Yo sé que es algo que escuchamos mucho de que “trabaja, escoge lo que te guste, lo que te dé ganas”, pero en verdad las decisiones que he tomado en mi vida han sido en base a eso. Cuando escogí estudiar nutrición nadie me apoyaba. Cuando escogí trabajar en redes sociales, nadie me apoyaba, se me reían. Trabajé mucho y ahora estoy en esto acompañando a mi esposo cumpliendo el honor de ser la primera dama de mi país y voy a trabajar en un proyecto que de la misma manera me mueve. Cuando ya mi esposo estaba en la segunda vuelta yo hice mucho mi trabajo, porque al ser una primera dama tan joven e influencer, tienes mucha presión, ya tienes mucho de esos ojos críticos. Mi esposo se preparó un montón, yo no me iba a quedar atrás. Yo dije que necesitaba trabajar en abusos de mujeres y niños y todas [las respuestas] eran “no puedes”, ya sea porque es muy difícil, porque no hay tiempo, porque necesitamos trabajar en otras cosas. Entonces dije: es cierto que hay necesidades en esto otro o es verdad que aquí voy a dar resultados, pero yo necesito trabajar en algo que me levante todos los días con ganas de hacerlo y no te digo que las otras cosas no me motivaban, pero esto es algo que me mueve mucho más. Esto es algo que como madre, como mujer, me siento identificada. A mí me dicen que de dónde saco tanta energía. Yo me levanto con tanta emoción porque creo que voy a hacer un impacto positivo. Creo que tengo toda la exposición para hacerlo y si no lo aprovecho, ¿Cómo hago? O sea, estoy desaprovechando este honor tan grande que estoy teniendo. Porque al final, es verdad que a mí no me escogieron, escogieron a mi esposo y yo estoy donde estoy gracias a él, pero si puedo acompañarlo, si puedo poner un granito de arena en algo tan importante como esto que creo que puede crear un antes y un después en muchas familias, lo quiero hacer y estoy convencida de que el proyecto va a ser un éxito. Por más de que la primera dama no existe y no tiene ningún apoyo del gobierno ni debería tenerlo, los ministerios, que son los designados que ha puesto mi esposo, quieren apoyar el proyecto. Entonces este trabajo en conjunto es lo que le ha dado forma a esto que en tan rápido tiempo, son recién tres meses, puedo decir que vamos a lanzarlo oficialmente en el Día de la Mujer [el 8 de marzo].

- Recién mencionó que “la primera dama no existe”. El puesto tiene distinto valor en cada país, ha ido mutando en el Ecuador y también ha sido muy cuestionado. Para usted, ¿Qué es una primera dama?

- A mí en realidad me gusta que me digan “la primera servidora”, porque la primera dama son todas las mujeres en mi país, son todas las mujeres que se levantan, que van a trabajar, que cuidan a sus hijos o que incluso dejan a sus hijos para poder trabajar y eso creo que es una de las cosas más difíciles ahora que lo vivo con mi hijo más chiquito. Me cuesta tanto salir de mi casa y tengo unos cargos de conciencia enormes, pero es la realidad de todas las madres. El 38% de las mujeres en mi país son las cabezas de los hogares y esas yo creo que son las primeras damas. Por más que definitivamente en mi país ese rol no existe, porque un exgobernante [Rafael Correa] lo quitó, igual estoy en un puesto de exposición y lo tengo que aprovechar porque es lo que va a permitir que este proyecto tenga un éxito.

La primera dama, Lavinia Valbonesi, y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa
La primera dama, Lavinia Valbonesi, y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa - Créditos: @Instagram

- ¿Qué le respondería a las críticas que cuestionan su trabajo al decir que una primera dama no es una funcionaria electa?

- Que a mí nadie me eligió. Pero yo estoy eligiendo apoyar a mi esposo en este compromiso tan grande que él tiene por servir a su país. Y que por más que a mí nadie me haya elegido, yo quiero seguir trabajando por estas personas.

- ¿Cómo es ser, además de primera dama, madre de niños pequeños en este pico de criminalidad que está atravesando Ecuador?

- Ha sido súper difícil por mi esposo, la verdad que las decisiones que Daniel ha tomado son sumamente duras. Son sumamente riesgosas también para nosotros como familia y por eso vuelvo a recalcar: nosotros como familia tenemos mucho más que perder que ganar. Pero la verdad que vale la pena. Tengo mucho miedo por mi esposo constantemente, tengo mucho miedo por mis hijos, pero también soy muy creyente y creo que mientras obras bien, Dios está cuidando. Lo he vivido en diferentes etapas de mi vida. Y lo que está haciendo mi esposo es algo positivo por más que sea muy difícil y sea muy riesgoso, vale la pena.

- Su último hijo, Furio Noboa, nació en Miami…

- Sí, nació en Miami. Yo tuve todo el tiempo un embarazo de riesgo, tuve placenta previa. Tenía que en verdad pasar en reposo, pero no lo logré. Viajé por coincidencias a hacer un chequeo allá y no estuve ni una semana que se me adelantó el bebé de 33 semanas, me faltaron casi dos meses. Pero bueno al haber sido un embarazo de riesgo me puse muchas inyecciones para que se maduren los pulmones y creo que eso fue lo que hizo que el bebé salga muy bien.

- El presidente Daniel Noboa ya dijo que planea después de este corto periodo de tiempo buscar una reelección. ¿Se imagina acompañarlo en una boleta electoral, así como lo hicieron sus suegros, Álvaro Novoa y Anabella Azín?

- (Ríe) No, no, no, no. No me veo en una papeleta. Me veo acompañándolo a él, a su lado definitivamente en todas las decisiones que tome.

- Al margen del resultado que podría obtener su esposo en 2025, ¿seguiría trabajando en sus proyectos por las mujeres?

- Sí, ese es el plan. En realidad, el proyecto se está formando de una manera que no se acabe si el gobierno de Daniel se acaba, sino que se pueda seguir desenvolviendo y que pueda seguir caminando solo.

- Años atrás decía en una entrevista que la nutrición es “la carrera de mis sueños”. ¿Volvería a ejercerla?

- Me encantaría porque me fascina. Pero para qué te voy a mentir. Esta posición de servicio en la que estoy me apasiona mucho más.