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Héctor Herrera, el futbolista que muchos creían acabado y tomó un segundo aire en la MLS

Héctor Herrera en un partido de playoffs ante el Real Salt Lake el 6 de noviembre pasado. (Chris Gardner/Getty Images)
Héctor Herrera en un partido de playoffs ante el Real Salt Lake el 6 de noviembre pasado. (Chris Gardner/Getty Images)

Héctor Herrera parecía perdido para siempre. Su aventura en la Major League Soccer se interpretó como un escalón más que el mediocampista mexicana bajaba. Fueron tres años los que jugó en el Atlético de Madrid. Había tardado mucho tiempo en llegar a la élite del futbol europeo. Y pareció poco tiempo el que estuvo ahí dadas las circunstancias. Sí, llegó a ser un jugador muy importante para Diego Simeone. Ganó la Liga España en la edición 2020-2021 y dejó alguna postal para la colección como aquel gol dramático que le marcó a la Juventus en la Champions League.

Sin embargo, su estancia en Madrid coincidió con la pandemia. Toda la efervescencia por su fichaje se perdió muy pronto. Y dentro del campo, a pesar de ser un soldado constante con Simeone, su impacto fue de más a menos. En el Porto era líder total, capitán, ídolo, infaltable y corazón del mediocampo. Pero justamente en Portugal fue adonde se consumieron los años más fructíferos de su carrera. Mercado con mercado era la misma historia: ahora sí sale, ahora sí puede ir a un club de gran nivel.

No pasó hasta 2019, cuando él ya tenía 29, y sólo sucedió porque su contrato acabó. Al mismo tiempo, mientras veía su meta europea cristalizada, Herrera vivía un largo proceso de deterioro en la Selección Mexicana. Desde su debut con mayor, en el 2012, las críticas fueron recurrentes. Porque de alguien con su calidad siempre se espera lo mejor. Pero él tenía reservadas muy bien sus cuotas de talento. Brilló en dos Mundiales al hilo: Brasil 2014 y Rusia 2018.

Ahí fue cuando se demostró que Herrera en verdad podía competir con quien él se lo propusiera. En 2014 bailó a Luka Modric. En 2018 hizo lo mismo con Toni Kroos. Alguien capaz de eso, tiene la calidad para jugar en el mejor equipo del mundo. El Atlético, sin ser el mejor, pertenece al club de aristócratas del Viejo Continente. Sin embargo, la inconsistencia volvió a hacer de las suyas. Se marchó a seis meses del Mundial. Su nivel en el Tri ya había decaído. Fue más cuestionado que de costumbre y todo estalló en el Mundial de Qatar, en el que se le señaló por su ineficiente marca a Lionel Messi. Argentina ganó y Herrera fue borrado del último partido.

No generó simpatías con sus declaraciones en los meses posteriores. “Me imagino quiénes son los que dicen (criticas para él), pero los comentarios los tomas de quién vienen. Hay gente en nuestro país que se sienten los Messi del futbol. Creen que tienen el poder de palabra para decir quién hace las cosas bien, quién hace las cosas mal, cuando ni siquiera han tocado una pelota en su vida. Es lo que vende y a la gente le gusta”, señaló para Hi Sports en septiembre pasado, luego de su llamado para un doble amistoso en ese mes.

Herrera tampoco cayó con el pie derecho en Houston Dynamo. Era el colmo de la infortuna: ya no tenía nivel para la MLS tampoco. Fue un espejismo. Revirtió el caos de esos meses iniciales y en 2023 se convirtió en el jugador que los texanos querían. Se adueñó del mediocampo, le ganó una final al Inter Miami de Messi, entró al equipo del año y ahora está en el partido cumbre de la Conferencia Oeste: contra el LAFC de su paisano Carlos Vela. La antesala de la gloria. Ambos definirán al campeón, y finalista nacional, el próximo sábado a las 20:30 horas, tiempo del Centro de México. Herrera ya demostró que tiene mucho que dar todavía y que la palabra acabado no está en su diccionario.

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