‘Todavía me cuesta trabajo respirar’. Sobrevivientes de Parkland detallan sus lesiones

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Anthony Borges, antiguo alumno de la escuela Marjory Stoneman Douglas, quien recibió cinco balazos durante el ataque de un hombre armado, recordó que estaba tirado en el suelo, sin poder levantarse. Gritó fuertemente en inglés y en español para pedir ayuda.

Borges, que entonces tenía 15 años, tomó su teléfono y llamó infructuosamente a su madre y a su padre. Borges pensó que lo habían herido una sola vez, pero eran cinco. Sus heridas fueron tan devastadoras, dijo Borges a los jurados el miércoles, que tuvo que someterse a una extensa atención médica.

“¿Cuántas operaciones?” preguntó el fiscal de Broward, Mike Satz.

“Catorce”, dijo Borges.

Los jurados vieron el daño de primera mano. Borges, alto y delgado, mostró su torso desnudo y las profundas cicatrices en la espalda y el lado derecho de la caja torácica. Luego se desabrochó los pantalones de calentamiento deportivo para mostrar las grandes cicatrices en ambas piernas.

Borges fue uno de los muchos antiguos alumnos que declararon el miércoles, muchos de los cuales describieron la infinidad de heridas causadas por las ráfagas de balas del AR-15: un pulmón perforado, una rótula destrozada, brazos destrozados, entre otras.

Más de una docena de alumnos y maestros testificaron en el tercer día del juicio de sentencia de Nikolas Cruz, el pistolero que mató a 17 estudiantes y empleados e hirió a otros 17 en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland el 14 de febrero de 2018. El jurado de 12 personas decidirá finalmente si Cruz es ejecutado o condenado a cadena perpetua; Cruz ya se declaró culpable de todos los cargos de asesinato e intento de asesinato.

Los testigos compartieron historias similares: cómo una tranquila tarde de miércoles se convirtió de repente en un caos.

El maestro de Historia y Geografía Ernest Rospierski testificó que cuando la alarma de incendios sonó en el tercer piso, reunió a sus alumnos cuando sonaron los inconfundibles sonidos de disparos. Cuando vio que el agresor se acercaba, trató de empujar a algunos hacia un salón. Asomó la cabeza y vio a Nikolas Cruz a unos 20 pies.

“Fue entonces cuando una bala me rozó en la cara”, dijo a los jurados.

Ayudó a sus estudiantes a escapar por una escalera, luego entró y sostuvo la puerta. Sintió que alguien la empujaba. “Pensé que era un niño”, dijo. “Por suerte, más tarde, me di cuenta de que no lo era”.

Ivy Schamis, ex maestra de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, describe la matanza que hubo en su clase. Mike Stocker South Florida Sun Sentinel
Ivy Schamis, ex maestra de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, describe la matanza que hubo en su clase. Mike Stocker South Florida Sun Sentinel

Era Cruz.

Kyle Laman, uno entre multitud de alumnos a los que les dispararon en el pasillo del tercer piso, se derrumbó en el suelo y miró hacia abajo. “Veo mi tobillo reventado, destrozado”, dijo Laman, que consiguió correr y escapar mientras Cruz seguía disparando contra él.

Laman declaró que fue sometido a cinco o seis operaciones para repararle el pie destrozado.

La maestra Ivy Schamis impartía una clase de Historia del Holocausto sobre los Juegos Olímpicos de 1936 celebrados en la Alemania nazi. Recordó cómo el alumno Nicholas Dworet recordaba emocionado cómo el fundador de la empresa de calzado Adidas hizo las zapatillas deportivas que llevaba el estadounidense negro Jesse Owens cuando ganó cuatro medallas de oro.

“En ese momento... oímos unos disparos en el pasillo, justo delante de la puerta del aula”, dijo Schamis a los jurados. “Los alumnos se pararon en seco y salieron volando de sus asientos y trataron de buscar refugio”.

Mientras todos se amontonaban, Cruz comenzó a disparar dentro del aula a través de un panel de cristal de la ventana, salpicando a los estudiantes con balas de AR-15. Después, cuando los disparos se desvanecieron, Schamis vio que varios de sus alumnos estaban heridos y que dos habían muerto, entre ellos Dworet.

“Ese es Nicholas”, dijo, llorando, identificando una foto de Dworet.

A pocas yardas, los padres de Nicholas estaban sentados en la galería, y la madre, Annika Dworet, se secaba las lágrimas.

Otra maestra, Ronit Reoven, recordó que después que dispararan contra su aula, los alumnos heridos empezaron a gemir. Un alumno, Ben Wikander, le suplicó que le diera agua; ella le dio lo que le quedaba en una botella. Un alumno también le lanzó una manta de bebé que tenía en su clase. “Para hacer un torniquete en el brazo de Ben porque se estaba desangrando”, dijo Reoven.

Al igual que Borges, los demás estudiantes contaron sus heridas, algunas más graves que otras.

Madeline Wilford estaba en su clase de Psicología cuando estalló el tiroteo, y se unió a otros estudiantes para refugiarse. Se encontró atrapada entre el escritorio del maestro y un podio. “Entraba y salía de la realidad”, dijo a los jurados.

Madeline Wilford, , antigua alumna de la escuela Marjory Stoneman Douglas, sale del estrado de los testigos después de describir cómo fue atacada su aula y le dispararon. . Mike Stocker South Florida Sun Sentinel
Madeline Wilford, , antigua alumna de la escuela Marjory Stoneman Douglas, sale del estrado de los testigos después de describir cómo fue atacada su aula y le dispararon. . Mike Stocker South Florida Sun Sentinel

Solo recordaba destellos hasta que se despertó la noche siguiente. Le habían disparado cuatro veces, y la hirieron en un brazo y el pulmón derecho. A Wilford la operaron tres veces.

“Todavía me cuesta trabajo respirar”, dijo Wilford al jurado.

Samantha Mayor, alumna que recibió un disparo en la rótula izquierda, dijo a los jurados jurado que incluso cuatro años después sigue dudando sobre poner demasiado peso en ese lado.

“Así que compenso en exceso el peso en el lado derecho”, dijo Mayor. “Mucho dolor, muchos molestias a veces cuando hago demasiado ejercicio”.

El equipo de defensa de Cruz se opuso a que el fiscal Satz preguntara a las víctimas sobre los efectos a largo plazo de sus lesiones. La defensora pública adjunta de Broward, Tamara Curtis, dijo que “no era relevante” durante la fase de penalización de Cruz.

“Él admitió haberles disparado con su arma”, dijo Curtis.

No es así, dijo la fiscal Carolyn McCann, quien insistió en que el impacto duradero de las heridas era importante para probar los muchos “factores agravantes” por los que Cruz debe ser ejecutado.

“No se trataba de simples heridas de roce”, dijo McCann. “Algunas de estas personas se salvaron por poco”.

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