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Crystal recuerda lo bueno que tenía Sergio Andrade

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 7 (EL UNIVERSAL).- Crystal se sincera y recuerda cómo se enamoró de Sergio Andrade, con quien sostuvo una relación amorosa por tres años, pues asegura que si bien, son más los aspectos negativos que tiene como ser humano, cuando lo conoció le mostró lo mejor de sí, pues confió que cuando el productor musical quería cumplir un objetivo, como cortejar a una mujer, se esforzaba hasta lograrlo.

En una entrevista que la cantante concedió a Mara Patricia Castañeda, Crystal rememora su relación con Sergio Andrade pues, antes de que el músico viviera la experiencia que lo llevó a ser detenido, junto a Gloria Trevi y María Raquenel Portillo en el 2000, ella y el productor musical tuvieron un noviazgo de tres años, el cual, dio comienzo porque él fue arreglista de su primer álbum.

De hecho, la famosa intérprete recuerda que cuando estaba por grabar su primer disco, le propusieron que Andrade fuera su arreglista, propuesta que la desanimó, porque se tratara de Sergio, pues no sabía quién era, sino que ella deseaba trabajar con Chucho Ferrer, un músico importante de la época, pero al escuchar "Suavemente", la canción que le presentó para que ella interpretara, le pareció que era un hombre con mucho talento.

"Y empieza la historia con Sergio Andrade, ahí fue cuando rumbo a la OTI -donde quedó en los primeros diez lugares- todo empezó", destacó.

Cuando Mara le preguntó a Crystal que cómo fue que se enamoró del productor y qué sentidos agudizó para sentirse atraída por él, pues no podía verlo, la cantante le contestó que "la vista era un engaño", pues asegura que las personas que no pueden ver, se guían por el olor y el tacto, así como el tema de conversación.

Fue entonces cuando la cantante expuso que, aunque Andrade tenía más defectos que cualidades, expuso que siempre se habla de todo lo malo de su persona y nadie recuerda los aspectos positivos que demostraba tener. "Mira, vamos a ser objetivos, la gente sólo se ha dedicado a ver las cosas malas que sí son muchas, pero también hay que ser objetivos; yo venía de provincia, de ser hija de familia, ¿no te vas a enamorar de un tipo que a los 26 años lo ves sentado, plantado un piano espectacular?", señaló.

Para Crystal, Andrade es una persona muy inteligente que, en su momento, supo cómo ocupar sus conocimientos para acercarse a ella, pues se interesó en que ella se enseñara el sistema braille, el cual aprendió a dominar en tan sólo un día. Luego de eso, destaca que el productor nunca le pidió ser novios de manera formal, pero luego de besarse quedó sellada su amor, por lo que ya que viajaron a Japón a concursar ya habían consumado su relación.

"Ya había encerrón, pues ¿qué te crees? el cuerpo es cuerpo y la carne es carne", bromeó. "Es además con quien convives, o sea eres mi productor, mi director, el representante", destacó.

Pero así como Crystal revivió la forma en que Andrade se ganó su amor, la intérprete también habló de la violencia psicológica y física que vivió junto al productor, con quien -de los tres años de relación- vivió seis meses, pero justamente la convivencia diaria fue lo que los llevó a acabar con su relación, pues recuerda que llegó un tiempo en que Sergio no llegaba a dormir, situación que le parecía intolerable, pues ella sabía que le era infiel.

"Vivimos juntos como seis meses, pero ya no nos aguantábamos; yo sí sabía de sus infidelidades, había noches que no llegaba o llegaba y no me pelaba, era una vida muy rara, entonces resulta que un tiempo empezó de llegar a la casa entonces dije: ´No, papacito, esto no es hotel, ¿cuándo le empaco sus cositas para que se vaya? le vas buscando dónde rentar´".

Fue cuando Andrade compró la propiedad en la alcaldía Magdalena Contreras, en la que María Raquenel recordó -hace unos días. en su podcast que se la llevó a vivir cuando estaban recién casados. Sin embargo, él y Crystal siguieron relacionándose como productor y cantante pese a que ella sabía que era una persona de la que se tenía que alejar definitivamente, pues la amenazaba con fracturarle el brazo si no dominaba a la perfección las partituras del piano, como también la vejaba al golpearle las manos con la tapa del piano.