Para crear "Pinocho", Guillermo del Toro fue "vale madres"

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GUADALAJARA, Jal., septiembre 7 (EL UNIVERSAL).- Cuando Guillermo del Toro realizaba "Pinocho" utilizó dos referencias para hablar de cinta: Que una silla se mueva como en una fonda o se sienta que un personaje va de ánimo como en un camión tapatío, lento y desesperante, ¿Qué quería decir?

Sergio Vadivia, uno de los mexicanos que realizaron cerca de cinco minutos del filme que llegará a Netflix en diciembre próximo, recordó que esas instrucciones comunicaban perfectamente la idea de lo que el realizador quería ver en pantalla.

Desde un inicio, recuerda vía online, Del Toro dejó en claro que a los animadores mexicanos les hablaría de manera distinta, con relación al grueso que se encontraba en Portland, EU.

"En la primera sesión estaba el equipo de allá en el que todos hablan inglés y les dijo que a nosotros nos iba a hablar en español y vale madres (risas)", recordó.

"Entonces veías cómo daba serio instrucciones a los animadores de allá, normal, y con nosotros nos daba referencias mexicanas, como la silla en la fonda o el camión 640 (ruta, en Guadalajara) y en ese momento captábamos y sabíamos cómo era la cosa", detalla Valdivia.

Mayrení Senior Seda, otra de las animadores, refiere: "A mi me decía: que ese personaje sea más pedero".

"Pinocho", basado en el cuento original escrito en el siglo XIX por Carlos Collordi, fue hecho con técnica de Stop Motion, la cual requiere crear puppets con distintos rostros y después manipularlos manualmente en un set y sacar 24 fotos para simular un segundo en movimiento.

La versión del realizador de "El laberinto del fauno" y "La forma del agua" es un musical situado durante el fascismo, dándole un aspecto oscuro a la historia.

El Taller del Chucho, iniciativa impulsada por el mexicano para hacer crecer la animación en Guadalajara, reclutó a talento local para animar una parte del largometraje.

Ayer, en el marco de Pixelatl, festival de animación, los especialistas y participantes en el filme Saldívar, Senior Seda, Luis Téllez, René Castillo, así como Angélica Lares, directora del Taller, ofrecieron una plática alusiva al proyecto.

"Fue un periodo de dos años de un aprendizaje tremendo, aunque teníamos una forma de animar, esto nos cambió el chip en cuanto a entregas, procesos, a la obsesión por llegar a la toma definitiva. En animación es común que haya unidades de trabajo, pero jamás había escuchado que se tuviera en diferentes partes del mundo", detalla Téllez.

Todos coincidieron en señalar que el conocimiento y habilidad mexicanas no le pide nada a los de otros países, siendo la única diferencia el dinero y tiempo con que se dispone en EU.