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Colonia Dignidad, la macabra historia de uno de los centros de tortura de Pinochet fundado por un nazi

Entrada a Colonia Dignidad (Photo by © Shepard Sherbell/CORBIS SABA/Corbis via Getty Images)
Entrada a Colonia Dignidad (Photo by © Shepard Sherbell/CORBIS SABA/Corbis via Getty Images)

Se cumplen 50 años del golpe militar en Chile con el que se inauguró la dictadura de Augusto Pinochet y, a pesar del paso del tiempo, todavía quedan asuntos por clarificar y victimarios que jamás han respondido por sus crímenes, como los de Colonia Dignidad.

17 años estuvo el dictador al frente del país latinoamericano que dirigió con mano dura. Cerca de dos décadas de terror caracterizados por la violación sistemática de derechos humanos, civiles y políticos; las desapariciones a discreción de todo aquel que osara cuestionar el régimen, detenciones ilegales, torturas y ejecuciones sumarias. La dictadura militar se saldó con 40.000 victimas mortales, más de 3.200 desaparecidos de los que nada se sabe y 200.000 exiliados que abandonaron Chile para, algunos de ellos, nunca más volver. Uno de los episodios más funestos de la historia reciente de la humanidad que terminó en 1990 con la entrega de mando de Pinochet al presidente Patricio Aywin, iniciándose así un nuevo periodo conocido como Transición democrática.

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La población chilena no volvió a ser la misma y todavía trata de encontrar el equilibrio entre el recuerdo y la memoria de lidiar con lo ocurrido, mirar hacia delante para configurar una nueva sociedad alejada del fantasma de la dictadura y la búsqueda de responsabilidades. El dictador mantuvo el control del ejército hasta 1998. Murió en 2006 sin haber sido condenado por los delitos de genocidio, terrorismo y tortura de los que se le acusó.

Hartmut Hopp fue otro de esos cabecillas de la dictadura que nunca pagó por sus crímenes. Hoy vive tranquilo en la localidad de Krefeld, Alemania, donde la justicia de aquel país hace oídos sordos a la petición de extradición chilena que pesa sobre él emitida vía Interpol. Hopp fue condenado en 2013 por la Corte Suprema de Chile a 5 años y un día de prisión por su participación en abusos sexuales y violaciones a menores en Colonia Dignidad. Al momento de huir a su Alemania natal, estaba procesado por colaborar en las desapariciones de Juan Maino, Elizabth Rekas y Antonio Elizondo, además de por asociación ilícita.

Vista panorámica de Colonia Dignidad. (Photo by © Shepard Sherbell/CORBIS SABA/Corbis via Getty Images)
Vista panorámica de Colonia Dignidad. (Photo by © Shepard Sherbell/CORBIS SABA/Corbis via Getty Images)

La secta religiosa que operó durante décadas con la complicidad de los gobiernos de Alemania y Chile

La historia del alemán es solo una de las tantas que todavía pesan en la memoria colectiva chilena y que tienen Colonia Dignidad como escenario macabro de la impunidad más atroz. Villa Baviera, como se conoce ahora, fue un asentamiento de colones alemanes fundado en 1961 cerca de la ciudad de Parral, en el centro de Chile, por Paul Schäfer. El tío Paul, como se hacía llamar, quiso crear una sociedad perfecta bajo su ideario opresor que pronto adquirió la forma de secta religiosa. Un estado dentro de un estado que contaba con todo lo que podía desear una persona para progresar: colegios, hospitales, fábricas, tiendas, trabajo… Todo menos dignidad y respeto a los derechos humanos más básicos.

Colonia Dignidad fue un auténtico infierno, como lo recuerdan los supervivientes que vivieron para contarlo. Schäfer, antiguo miembro de las juventudes nazis, impuso un régimen de violencia brutal, con la complicidad del los gobiernos chileno y alemán, donde las violaciones estaban a la orden del día. El sexo estaba totalmente prohibido, excepto para él, quien, durante décadas, violó y victimizó a decenas de niños, a los que separaba de sus padres nada más entrar por el umbral de la comuna. A las mujeres se las torturaba de forma sistémica y acabaron por convertirse en esclavas sexuales de los lugartenientes, a los que el tío Paul daba permiso para cometer las vejaciones. Todo pasaba por él y nada ocurría sin su aprobación.

Colonia Dignidad fue rebautizada como Villa Baviera en 1991. (Photo credit should read CLAUDIO REYES/AFP via Getty Images)
Colonia Dignidad fue rebautizada como Villa Baviera en 1991. (Photo credit should read CLAUDIO REYES/AFP via Getty Images)

“Silencio es fortaleza” fue uno de los lemas dentro de Colonia Dignidad. Una sociedad hermética que operó bajo la más estricta impunidad durante décadas. Según archivos desclasificados por la Cancillería de Alemania en 2016, a los que tuvo acceso la ‘BBC’ británica, las almas “rebeldes” o difíciles eran sometidas a tratamientos son psicofármacos y terapia de electroshock. Los líderes les quitaban los pasaportes y las cédulas de identidad a sus habitantes para que no pudieran huir. Muchos fueron retenidos en contra de su voluntad y sometidos a una violencia difícil de calificar.

Schäfer y Hopp, mano derecha del primero, participaron activamente en la tortura y desaparición de disidentes en colaboración con la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el ente creado por Pinochet para perpetrar su represión durante el régimen. Colonia Dignidad pasó a ser un auténtico campo de concentración donde se sucedieron los interrogatorios, se retuvo a numerosos presos políticos y se les perdió el rastro a tantos otros.

En Villa Baviera, como se la conoce ahora, viven unas 500 personas de la actividad agraria y el turismo (Photo credit should read CLAUDIO REYES/AFP via Getty Images)
En Villa Baviera, como se la conoce ahora, viven unas 500 personas de la actividad agraria y el turismo (Photo credit should read CLAUDIO REYES/AFP via Getty Images)

La sanguinaria comuna se mantuvo hasta bien entrada la década de los 90, a pesar de las numerosas denuncias sobre lo que ahí sucedió. Schäfer siempre negó su implicación en cualquier delito. Tras la llegada a la presidencia de Chile de Patricio Aylwin, se creó una Comisión de la Verdad para esclarecer todo lo ocurrido en Colonia Dignidad. El tío Paul huyó a Argentina en 1997, donde fue arrestado en 2005. Tras su extradición a Chile, se le condenó a 33 años de prisión por abuso sexual a menores, torturas, asesinato y posesión ilegal de armas. Murió en 2010 en una cárcel de Santiago, a los 88 años.

La rebautizada en 1991 como Villa Baviera todavía se mantiene en pie. Ahí residen unas 500 personas dedicadas a la agricultura y, paradójicamente, al turismo, por su privilegiada localización a los pies de la Cordillera de Los Andes.

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