Petro gana reñidas elecciones presidenciales de Colombia

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El ex guerrillero Gustavo Petro se convirtió el domingo en el primer presidente izquierdista en la historia de Colombia al término de unas reñidas elecciones marcadas por un acentuado deseo de cambio en el país andino.

Según los datos brindados por las autoridades electorales en el conteo rápido, Petro mantenía la delantera frente a su rival, Rodolfo Hernández, con un margen de votación de 50.5% contra 47.3% cuando se habían escrutado el 98.9% de las mesas de votación.

Al inicio de la jornada, las encuestas mostraban que los dos candidatos se encontraban en un empate técnico, con Hernández y Petro acumulando porcentajes a su favor fluctuando cerca del 41%.

La contienda se realizó con total normalidad a lo largo del día aún cuando las autoridades colombianas dijeron haber recibido información de posibles jornadas de protestas que serían emprendidas en la noche para favorecer a uno de los candidatos en caso de que este no fuese favorecido con el resultado.

Las autoridades no dijeron cuál de las campañas estaría detrás de las protestas, pero de antemano Petro había advertido que se habían registrado algunas irregularidades al inicio de la votación.

Petro, un ex integrante de la agrupación terrorista M-19, había cuestionado previamente la labor de las autoridades electorales advirtiendo que analizará luego de las votaciones si acepta o no los resultados.

Las declaraciones de Petro fueron de inmediato desestimadas por las autoridades electorales del país.

“En Colombia no hay ninguna posibilidad de fraude”, aseguró el registrador nacional Alexander Vega, quien dijo que unas tres horas después del cierre de los colegios el preconteo de los votos tendrá resultados consolidados para saber quién será el próximo presidente de Colombia.

No obstante, las palabras de Petro causaron preocupación entre algunos electores, incluyendo a Gabriel Escobar, un pensionado de 65 años, que madrugó a votar en contra el ex guerrillero.

“Si este señor Petro pierde, él va a armar una revuelta como siempre… ojalá no vaya a suceder nada grave”, dijo Escobar a la Associated Press luego de sufragar en el norte de Bogotá. Escobar cree que el país necesita un cambio de rumbo, pero uno que no lo “vaya a desbaratar”. Asegura que Hernández lo convenció con su propuesta anticorrupción y la posibilidad de que dé “estabilidad económica al país”.

Unas 39 millones de personas son elegibles para votar en el tercer país más poblado de América Latina, pero el abstencionismo ha estado por encima del 40% en todas las elecciones presidenciales desde 1990.

Petro sacó el mayor número de votos en la primera vuelta realizada en mayo, acumulando el 40% de los votos emitidos y superando por más de 12 puntos porcentuales a Hernández, quien sacó el 28%.

El candidato izquierdista, quien ha competido en tres ocasiones por la presidencia, se ha beneficiado este año por el arraigado sentimiento de muchos colombianos de ver un cambio político en el país, tras soportar por meses el duro impacto que ha tenido en la economía la pandemia del coronavirus.

La mayoría de los ocho candidatos que participaron en la primera vuelta agregaron el mensaje del cambio en sus campañas, pero entre estos se destacó Petro, quien llevaba más de una década argumentando la necesidad de reemplazar el estatus quo en el país.

No obstante, el cambio que representa el ex integrante de la agrupación guerrillera M-19 es demasiado radical para un sector importante de Colombia, y muchos de sus integrantes ven a Hernández como una versión más tolerable de ese cambio, dicen los analistas.

Ese sentimiento fue expresado por algunos electores en Miami, quienes advirtieron que en estas elecciones estaba en juego la democracia del país andino.

“Queremos que haya un cambio mejorando lo que hay, no destruyendo lo que hay”, dijo Salomón Torres. “La igualdad no existe, ni va a existir, entonces todo el mundo debe trabajar y obtener con sus propios medios lo que se merece”, agregó.

Hernández, por su parte, enfrenta sus propios problemas de imagen, siendo visto como un populista que no tiene ideas claras de lo que haría de llegar a la presidencia. De todos los aspirantes a la presidencia, el empresario fue el que presentó el plan de gobierno menos detallado conteniendo propuestas populistas imprecisas o inoportunas, dijeron expertos.

“De todas las propuestas presidenciales, la de Hernández era la más escueta, la que tenía menos detalles”, comentó Erica Fraga, analista senior del Economist Intelligence Unit, unidad de investigación de la revista The Economist.

“Entre las pocas cosas que ha dicho, algunas de ellas generan inquietud, como la promesa de pagar recompensas por cualquier denuncia que se haga contra la corrupción, porque promesas como esa no se pueden cumplir”, agregó.

La temperatura política aumentó inmediatamente después de la primera vuelta electoral con los dos candidatos acusándose mutuamente de representar la corrupción. La preocupación fue aumentando en los últimos días luego que la hija de Petro advirtiera que una victoria de Hernández conduciría a un estallido social peor que la ola de protestas del año pasado.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.

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