Ciudad en Nuevo México está a punto de quedarse sin agua dulce

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Una ciudad de Nuevo México se apresura para encontrar una nueva fuente de agua dulce, ya que su suministro actual se agotará en solo 20 días.

La crisis comenzó con un incendio forestal.

A principios de este año, un incendio forestal arrasó las colinas alrededor de Las Vegas, Nuevo México (que no debe confundirse con la meca del juego en Nevada), al quemar más de 340.000 acres (137.593 hectáreas) de tierra. Una temporada monzónica inusualmente húmeda siguió los incendios. En tiempos normales sería una bendición para el suroeste azotado como estaba por la sequía, pero en este caso, arrastró los restos carbonizados de los incendios al sistema de agua de la región.

Esa situación ha dejado uno de los dos embalses de la ciudad lleno de contaminantes que están rebasando su sistema de filtración.

Es un momento frustrante para la ciudad: las lluvias del monzón habrían sido una bendición para cualquier ciudad del suroeste en el verano, pero ahora esa agua es casi inutilizable.

“Después del mayor incendio en la historia del estado, tuvimos la mejor temporada de monzones en probablemente 14 años”, dijo a CNN el alcalde de Las Vegas, Louis Trujillo. “Desafortunadamente, no pudimos usar nada de esa agua que bajaba de nuestro río porque estaba demasiado contaminada para la instalación de tratamiento que tenemos actualmente”.

El riesgo va más allá de la contaminación general; cuando el carbón reacciona a altos niveles de cloro, que se utiliza para la desinfección, el agua puede ser cancerígena.

La directora de servicios públicos de la ciudad, María Gilvarry, les explicó a los residentes durante un foro que era necesario eliminar los contaminantes de carbono antes de usar los desinfectantes.

Ahora, con solo 20 días de agua dulce restantes, la ciudad hace una apuesta. Espera extraer agua de un lago cercano y pretratarla para uso doméstico hasta que se pueda encontrar una solución más permanente. No es una tarea fácil; se necesita tiempo para probar el agua, y antes de que la ciudad pueda comenzar a abordar la logística de distribución, primero debe determinar la combinación correcta y la cantidad de productos químicos necesarios para hacer que el agua del lago sea potable.

“Estamos con los dedos cruzados”, puntualizó Trujillo. Dijo que las pruebas “determinarán la calidad del agua que enviaremos a uno de nuestros embalses”.

Si la ciudad tiene éxito en su intento, le daría a los funcionarios de Las Vegas unos meses más para encontrar una solución a largo plazo.

Se ha pedido a los residentes de la ciudad que reduzcan su consumo de agua a 44 galones por día para darle a la ciudad el mayor tiempo posible para resolver el problema. Según el Servicio Geológico de EE.UU., el estadounidense promedio usa alrededor de 80 a 100 galones de agua por día.

“Es bastante crítico en este momento, estamos haciendo todo lo que podemos”, aseguró Trujillo.

Dijo que sus residentes eran “muy fuertes y muy cooperativos”, pero señaló que muchos de ellos están “muy preocupados” por la situación.

Esta ciudad no es la única que enfrenta escasez de agua; los residentes de Jackson, Mississippi, también se enfrentan a este problema después de que las inundaciones contaminaran sus antiguas instalaciones de tratamiento de agua, lo que provocó que los residentes hicieran fila para obtener agua potable.