Cierre de campaña de la derecha en Italia: con sus socios, Giorgia Meloni prometió devolver el orgullo y la libertad al país

·5  min de lectura
Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, en el acto en Roma
Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, en el acto en Roma - Créditos: @Oliver Weiken

ROMA.- “Noi siamo Giorgia” (”Nosotros somos Giorgia”). Dominada con una pancarta inmensa con esa leyenda y el rostro de ella, Giorgia Meloni, que probablemente será la primera mujer jefa de gobierno de Italia, la plaza no estaba tan llena. Aunque sí eran mayoría aplastante las banderas de su partido posfascista, Hermanos de Italia, que coparon este jueves el acto de cierre de campaña electoral de su coalición de derecha en la emblemática Piazza del Popolo, de Roma.

Cuando faltan tres días para las elecciones legislativas del domingo, la centroderecha hizo un show de unidad. Meloni, que según los sondeos cosechará un 25%, algo que convertirá a su partido en la primera fuerza del país, compartió escenario con sus socios de la alianza: Matteo Salvini, de 49 años, de la derechista Liga, y el expremier Silvio Berlusconi, de 85 años, de Forza Italia, fuerza conservadora más moderada. Los tres líderes no se juntaban en un acto común desde 2020. Y más allá de sus celos y de sus diferencias, prometieron unidad y cohesión.

Giorgia Meloni, en el acto de cierre de campaña en Roma
Giorgia Meloni, en el acto de cierre de campaña en Roma - Créditos: @Oliver Weiken

“Nuestro gobierno será fuerte, unido, con un fuerte mandato popular y durará cinco años”, arengó Meloni, que habló al final de una manifestación en la que fue ovacionada. Allí jugó “de local”, porque nació en Roma hace 45 años, a diferencias de sus aliados hombres, ambos de Milán.

Considerada una suerte de Marine Le Pen italiana, temida por su posiciones anti-europeas y por su lema “Dios, patria, familia”, de reminiscencia fascista, Meloni fue creciendo en el estrellato político en los últimos años, al estar siempre en la oposición y, además, por sus posturas cercanas a los antivacunas. En febrero de 2021, en plena pandemia de coronavirus, fue la única que decidió no sumarse al gobierno de unidad nacional del prestigioso economista Mario Draghi, que colapsó en julio pasado.

La multitud escucha a Meloni en Roma
La multitud escucha a Meloni en Roma - Créditos: @Oliver Weiken

En una noche fresca y en un clima de fiesta porque se espera una victoria de la coalición de derecha aplastante, por casi 20 puntos, Meloni hizo un discurso de lo más populista y soberanista: prometió devolverle “orgullo y libertad” a los italianos. En caso de darse otra pandemia, además, prometió que habrá “libertad” y no permitirá que en Italia se instaure el “modelo chino” de restricciones, como ocurrió en la era Draghi, según denunció. Prometió, además, bajar impuestos, defender las fronteras, más seguridad y proteger la “marca italiana”.

Queremos una Italia fuerte, seria, respetada en el contexto internacional, que pueda estar con la cabeza en alto en Europa y en Occidente”, arengó Meloni, que aseguró que continuará con la misma línea de política exterior, “en defensa del pueblo ucraniano y en contra de la agresión rusa” que hubo hasta ahora. En las últimas semanas, no obstante, sus socios, Salvini y Berlusconi, ambos conocidos por su amistad con el presidente Vladimir Putin, tuvieron posturas ambiguas al respecto.

Fiel reflejo del ocaso de Salvini, en la plaza llamaba la atención una carpa blanca de la Liga, su partido, donde se veía una montaña de banderas con el logo “Salvini premier” en el suelo, abandonadas.

Si bien “el capitán”, que como ministro del Interior en 2018 cerró los puertos a los barcos de inmigrantes y en las elecciones europeas de 2019 logró que la Liga obtuviera un 34% de los votos, en los últimos años se fue desgastando debido a sus contradicciones. Y perdiendo votos que acaparó Meloni, una política con capacidad de oratoria como él, con quien, más allá de los abrazos para la foto, hay mucha tensión.

Salvini, que fue el segundo orador después de Berlusconi, prometió volver a bloquear barcos de inmigrantes en caso de volver al Ministerio del Interior. Y además, unidad. “Gobernaremos juntos durante cinco años”, prometió.

"Junto por Italia", el lema que presidió el cierre de campaña
"Junto por Italia", el lema que presidió el cierre de campaña - Créditos: @ANDREAS SOLARO

Escepticismo

Pero entre el público había algo de escepticismo. “Si la dejan trabajar, Giorgia puede hacer grandes cosas”, dijo a LA NACION Marco Duraturo, empleado de un comercio de esta capital que, como muchos otros, fue a apoyar a su líder con una bandera de Hermanos de Italia, marcada por la llama tricolor neofascista. “Mi preocupación mayor es cómo va a funcionar la coalición”, admitió.

Con él coincidió Giuseppe Gianfredi, estudiante de jurisprudencia de 21 años que vino con sus primos desde Fiumicino. “Giorgia heredará una situación bastante difícil, con la deuda pública en las estrellas y una economía también golpeada y deberá saber coordinar todo eso con la coalición”, indicó. Aunque consideró que “la plaza de hoy es la demostración de que la centroderecha está unida, a diferencia de la centroizquierda, que está dividida”.

“El desafío mayor de Giorgia va a ser resistir”, opinó, por su parte, Maria Paola, ama de casa de 65 años, que se mostró convencida de que “harán de todo para demolerla porque no pueden aceptar que ella haya llegado donde llegó, sola”.

En una plaza con menos gente de lo esperado, se veían muchos jóvenes. “Estoy recontra convencido de que Giorgia es nuestra líder y que con ella Italia va a tener un renacimiento. Italia tiene muchos problemas, pero ella tiene todo para poder volver a poner de pie al país”, dijo Matteo Lucchetti, joven romano de 22 años, empleado en un galpón de Amazon. ¿No teme divisiones? “Veremos. Es verdad que hubo conflictos internos, pero me siento seguro y soy optimista”.