El Cártel de Jalisco en CDMX: seis años de crecimiento, alianzas y un atentado inédito

Arturo Angel
Policías resguardan escena de atentado contra García Harfuch

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las cinco organizaciones criminales mas poderosas del mundo según el gobierno de los Estados Unidos, intentó asesinar este 26 de junio en un ataque planificado y ejecutado con armas de alto poder al jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, en una de las zonas mas exclusivas de Ciudad de México.

Pero el atentado, inédito para la capital, no es el primer aviso de la presencia de este grupo. Por el contrario, se trata de una prueba más del crecimiento de un cártel que desde hace seis años opera en el Valle de México, aun cuando por años las autoridades capitalinas insistieron en negarlo.

En ese lapso el Cártel de Jalisco pasó de buscar alianzas para el narcomenudeo en la capital, a mover cargamentos de droga valuados en millones de dólares en el Aeropuerto capitalino.

Los primeros reportes oficiales de la presencia de este grupo criminal surgieron de la entonces Procuraduría General de la República (PGR). 

En 2015, un informe de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia sobre la presencia de organizaciones del crimen organizado en el país, indicaba que el CJNG había ampliado su presencia a nueve entidades y una de ellas era laCiudad de México.

A diferencia de lo ocurrido en otros estados como Guanajuato donde la irrupción fue violenta, la presencia del cártel en la ciudad no generó homicidios ni balaceras, pero la PGR a través de la SEIDO tenia indicios de su involucramiento en actividades de narcotráfico y lavado de dinero.

A los datos oficiales nacionales se sumaron reportes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y del Departamento de Justicia de ese país que en 2016 ya identificaban al Cártel de Jalisco en una rápida expansión en 14 estados del país, incluyendo la capital.

A partir de 2017 fue el propio grupo criminal el que hizo notar su presencia través de mensajes colocados en diversos homicidios de supuestos narcomenudistas firmados por el CJNG. Un ejemplo, de varios, fue una colocada el 6 de febrero de 2018 en pleno Periférico que estaba firmada por el referido grupo delictivo.

Luego vinieron las detenciones como la reportada en junio de 2018 de 10 personas, entre ellos seis ciudadanos de origen chino, en dos domicilios de Ciudad de México en los que también se decomisaron más de 10 millones de dólares. La SEIDO informó que estas personas estaban ligadas con actividades de lavado de dinero del CJNG.

A partir de 2018, tras el cambio de gobierno en Ciudad de México, la administración de Claudia Sheinbaum reconoció que diversos cárteles operaban en la capital, entre ellos el Cártel de Jalisco.

¿Qué pasó en ese tiempo?

Mientras el gobierno capitalino encabezado por Miguel Ángel Mancera negaba una y otra vez que grupos del crimen organizado estuvieran presentes en la ciudad, el CJNG fue consolidando una política de alianzas a través de representantes de bajo perfil en el Valle de México.

De acuerdo con las investigaciones que el propio García Harfuch realizó desde la Agencia de Investigación Criminal, el Cártel de Jalisco apoyó con recursos económicos, armas, vehículos y en ocasiones con sicarios provenientes de otros estados a grupos locales como “La Fuerza Anti Unión Tepito”, quienes a su vez disputaban territorios con otras bandas.

A cambio de dicha intervención, el cártel obtuvo una parte de las ganancias provenientes del narcomenudeo, el cobro de derecho de piso en corredores comerciales, entre otros ilícitos.

Desde 2018, la AIC identificó a un sujeto de nombre Aldo de Jesús Azcona Cortes alias, el Chucky, como el principal representante en Ciudad de México del cártel, hasta que fue detenido en mayo de 2019 en la alcaldía Venustiano Carranza. Se presume que esta detención obstaculizó una nueva alianza que el CJNG buscaba consolidar a través de Azcona con algunos de los grupos locales

En lugar de Azcona quedó como representante del Cártel de Jalisco en la zona norte de la capital María del Carmen Albarrán, alias la Cecy, quien fue detenida en abril pasado. En tanto, en la zona metropolitana del Valle de México, otro presunto representante del cártel llamado Omar Ramses, alias el Calacas, ha continuado con la búsqueda de alianzas con nuevos líderes de los grupos locales.

Paralelamente a estas alianzas, el CJNG pudo establecer bases operativos con líderes regionales para actividades de lavado de dinero, y –se presume– trabajó en infiltrar fuerzas de seguridad capitalinas en un punto clave: el Aeropuerto internacional de Ciudad de México (AICM). 

En agosto de 2018, justamente en el AICM, la Policía Federal descubrió escondidos dentro de equipos de cómputo 120 kilos de la droga conocida como cristal que tenían como destino Australia. La investigación apuntó a que era un cargamento del Cártel de Jalisco valuado en al menos 75 millones de dólares. 

Aunque el decomiso fue un golpe para el grupo criminal, para las autoridades fue una evidencia de la capacidad de trafico que ya tenía el grupo desde la capital.

Emporio criminal y trasnacional 

El actual gobierno federal contempla al Cártel de Jalisco como uno de los dos cárteles en México con presencia “supranacional”, es decir, con presencia propia o a través de aliados en la mayor parte de los estados del país. El titular de la Unidad de inteligencia Financiera, Santiago Nieto, lo define como un grupo criminal consolidado, bien organizado, con redes financieras sólidas y actividades criminales diversas.

Las autoridades de seguridad consultadas por Animal Político y los informes de agencias nacionales y estadounidenses atribuyen al cártel los siguientes giros criminales: Producción, trafico y comercio de drogas al mayoreo y menudeo (metanfetaminas, heroína y fentanilo principalmente); robo de combustible (inicialmente en Jalisco y luego hacia otros estados); extorsión; secuestro; tráfico de personas, y homicidio.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el dominio del Cártel de Jalisco Nueva Generación incluye operaciones en el centro del país y en la capital mexicana, con la producción y control de los principales corredores para distribución de droga. 

“El CJNG es un poderoso cártel de las drogas en México que opera con técnicas sofisticadas de lavado de dinero, maneja rutas eficientes de transporte de drogas y práctica violencia extrema”, publicó en octubre de 2018 el Departamento de Justicia, cuando también informó que las actividades no incluían solo a Estados Unidos y México, sino también Europa, Asia y Australia.

Para Estados Unidos, el CJNG es una de las cinco organizaciones de crimen transnacional más peligrosas del mundo, responsables del tráfico de cocaína, metanfetamina y heroína mezclada con fentanilo.

El 11 de marzo pasado, la DEA informó que había realizado un operativo —conocido como Proyecto Python— tras seis meses de investigación, que permitió el arresto de 600 personas vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación; el inicio de 350 procesos judiciales y la incautación de dinero y drogas.

Según las DEA, ese operativo es el golpe más fuerte que ha dado Estados Unidos contra las operaciones del CJNG, a quien considera una de las organizaciones criminales más poderosas y peligrosas del mundo.

Lavado a gran escala

Para ocultar las ganancias, producto de sus actividades ilícitas en el sistema financiero, tanto los gobiernos de México como de Estados Unidos han identificado una extensa red de lavado de dinero que utiliza el Cártel de Jalisco.

El Departamento del Tesoro (Tesoro) de Estados Unidos (EU) ha boletinado, en poco menos de cinco años, a 33 empresas vinculadas a este grupo criminal y a sus socios los Cuinis. Una investigación de Animal Político arrojó que 21 de las 33 compañías (en 12 no hay información pública) se encuentran vinculadas a 62 personas.

Además, una revisión a estas empresas con la herramienta Sinapsis reveló que al menos 9 de sus integrantes están vinculadas entre sí ya que fungen como socios, comisarios, delegados o representantes legales de las mismas compañías.

Jessica Johanna González Oseguera, hija de Nemesio Oseguera, cuyo nombre no aparece en la relación del Tesoro, es propietaria de dos de las empresas implicadas en las redes de lavado: J & P Advertising, S.A. DE C.V. y Jjgon, S.P.R. DE R.L. DE C.V., boletinadas en 2015.

Por su parte, el gobierno mexicano anunció el bloqueo de 1 mil 939 cuentas de personas empresas y fideicomisos presuntamente vinculadas al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

En un denominado “Operativo Agave Azul”, la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda (UIF) dijo haber realizado acciones de bloqueo contra 1 mil 770 personas físicas, 167 empresas y dos fideicomisos.

Líder intocable

El líder del CJNG es Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias el Mencho, quien en múltiples ocasiones ha logrado eludir los intentos de captura que fuerzas federales desde el sexenio pasado. El gabinete de seguridad lo considera el objetivo prioritario número 1 a escala nacional no solo por el alcance de su actividad delictiva sino por su nivel de violencia.

El Departamento de Estado estadounidense designó en 2015 a Oseguera Cervantes como traficante de narcóticos con Designación Especial, lo que lo incluye en la lista de Designación de Narcotraficantes Extranjeros (Foreign Narcotics Kingpin Designation Act, en inglés), y ofreció una recompensa de 10 millones de dólares, una de las más grandes otorgadas para temas de narcotráfico. 

Quienes sí han sido alcanzados por la justicia son los hijos del Mencho: Rubén Oseguera González, Menchito, y segundo al mando en el Cártel de Jalisco, fue extraditado de México hacia Estados Unidos en febrero pasado con cargos por tráfico de drogas, uso de arma de fuego y otras actividades de narcotráfico. En ese mismo mes, su hija , Jessica Johanna Oseguera González fue arrestada en Estados Unidos. 

Violencia extrema

El Cártel de Jalisco se ha caracterizado también por desplegar acciones de violencia extrema en contra de civiles y también de autoridades. Los casos más recientes en los que se presume su autoría son el ataque en contra de García Harfuch ocurrido este viernes, así como el homicidio del juez federal Uriel Villegas y de su esposa ocurrido el pasado 16 de junio en Colima.

Pero el historial de agresiones vinculadas al grupo criminal es muy amplio a lo largo de los años. Por citar algunos ejemplos:

  • En 2013 asesinaron al secretario de Turismo de Jalisco, Jesís Gallegos Álvarez

  • En menos de año, entre 2014 y 2015 el CJNG asesinó a 24 militares, policías federales y policías estatales en diversas emboscadas.

  • El 5 de mayo de 2015 derribaron con un lanzacohetes un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana, dejando como saldo seis militares muertos.

  • En mayo de 2018 atentaron en contra del secretario del Trabajo y exfiscal de Jalisco, Luis Carlos Najera.

  • En octubre del año pasado emboscaron y asesinaron a 14 policías estatales en Aguililla, Michoacán.

A estos casos se suman múltiples homicidios y crímenes de alto impacto. Por ejemplo, la Fiscalía de Jalisco presume que el CJNG es el responsable del asesinato de cientos de personas que han sido localizadas en el último año y medio en fosas clandestinas en la entidad.

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