El terrorismo golpea a la junta maliense en medio del vacío de seguridad

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Bamako, 22 jul (EFE).- Los yihadistas golpean por primera vez en Bamako el bastión de la junta militar que gobierna en Mali, que vive un creciente vacío de seguridad debido a la retirada escalonada de las fuerzas antiterroristas internacionales.

El ataque de hoy, en el que se han utilizado coches bomba y armas pesadas, se produjo contra la importante base militar de Kati, 15 kilómetros al norte de Bamako, donde también reside el jefe de la junta, el coronel Assimi Goita, y su ministro de Defensa, Sadio Camara.

El Ejército maliense explicó en un comunicado que sus efectivos consiguieron repeler de forma "enérgica" el ataque, que aún no ha sido reivindicado, y matar a dos integrantes del grupo asaltante, que explotaron dos vehículos cargados de explosivos durante el ataque.

A tan solo 17 kilómetros de Kati se encuentra el aeropuerto de Bamako y el centro de operaciones de la misión de la ONU en Mali (MINUSMA), una zona cuya seguridad se ha reforzado para prevenir posibles ataques.

El ascenso de los ataques yihadistas, perpetrados por el grupo "Estado Islámico" y filiales locales de Al Qaeda, se produce en un contexto de tensión entre la junta militar y la comunidad internacional, lo que agravó todavía más el vacío de seguridad en el país.

El último capítulo de esa tensión fue la decisión del Gobierno transitorio del pasado miércoles de dar 72 horas al portavoz de la MINUSMA, Olivier Salgado, para salir del país por cuestionar la versión oficial del Ejecutivo maliense sobre la detención de 49 militares marfileños el pasado 10 de julio en Bamako.

Mientras que el Gobierno maliense les acusó de ser posibles "mercenarios", Salgado informó de que las autoridades malienses estaban "previamente informadas" sobre la llegada de estos soldados malienses en un vuelo civil al aeropuerto de Bamako.

Costa de Marfil había indicado que esos soldados eran parte de un destacamento de apoyo desplegado en Bamako "regularmente" y relacionado tanto con la compañía aérea Sahélian Aviation Service (SAS) como con la misión de la MINUSMA.

La expulsión de Salgado se añadió a la decisión tomada por el Gobierno maliense el pasado 14 de este mes de suspender todas las rotaciones de los contingentes militares y policial de esa misión de la ONU por "razones vinculadas a la seguridad nacional".

La junta militar no solamente tiene discrepancias y malentendidos con la ONU sino también con países de su entorno regional, Francia (su antigua fuerza colonizadora) y últimamente España.

El pasado día 2 de mayo, la junta militar dio por roto el tratado de cooperación en materia de defensa que firmó con el gobierno francés en 2014, así como los que determinan el estatus de las fuerzas galas antiterroristas de las misiones Barkhane y Takuba, que Francia retiró posteriormente de forma gradual del país.

A finales del pasado enero, el Gobierno de transición maliense expulsó al embajador francés, Joël Meyer, después de que responsables franceses, incluido el Ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, cuestionaron la legitimidad de la junta militar en el poder en Mali desde el golpe de Estado de agosto del 2020.

Durante el mismo mes, la junta militar obligó a Dinamarca a retirar 90 soldados y un equipo médico de Mali por "carecer de autorización" para participar en la coalición antiterrorista Takuba, dirigida por Francia.

En Mali, que padece de una gran inseguridad desde 2012, operaban cinco misiones militares internacionales: las francesas Barkhane y Takuba, la europea de entrenamiento EUTM, la MINUSMA de la ONU y la G5 Sahel de los países de la región, que acabaron abandonando el país cuyo gobierno contrató como alternativa, según el Gobierno galo, a mercenarios de la empresa privada rusa Wagner.

El Gobierno maliense anunció a mediados del pasado mes de mayo la retirada de todos los órganos de la coalición G5 Sahel, incluida su fuerza conjunta, por la demora en el traspaso de la presidencia de turno a Mali, tal como lo estipula la "práctica establecida".

Asimismo, la Unión Europea acordó el pasado 11 de abril "suspender" su misión de entrenamiento militar en Mali EUTM, ante el recrudecimiento de las condiciones de seguridad en el país, una operación a la que España es el mayor contribuyente de fuerzas con unos 500 militares.

El pasado día 1 de este mes, el Ministerio de Asuntos Exteriores maliense convocó al embajador de España en Bamako, José Hornero, para que dé explicaciones sobre las declaraciones del titular de Exteriores español, José Manuel Albares, acerca de la posibilidad de una intervención de la OTAN en el país africano.

Por el retraso en volver al orden constitucional después de los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, Malí sufrió de forma esporádica duras sanciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), de los que el país africano forma parte.

(c) Agencia EFE

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